‘Sentía que me estaban comiendo’: Don Zacarías relata su lucha contra el gusano barrenador en Rosario
El adulto mayor de 80 años contó el calvario que vivió tras sufrir la infestación de la larva en su rostro, la cual requirió la extracción de decenas de parásitos y una intervención médica para evitar que perdiera el ojo
EL ROSARIO._ De la zona del pómulo derecho afirma que le extrajeron cerca de 60 gusanos, aunque reconoce que no sintió miedo.
Zacarías López afirma que lo marcó el recuerdo del dolor producto de cada intervención para retirar la presencia del gusano barrenador de su rostro.
“Sí, sentía adentro como que eran muchos, sentía mucho piquetito la primera noche y el dolor, un dolor aquí y aquí piquetito... Porque dicen que comen y ya dejan de comer, y cuando comen es cuando duele”, explicó don Zacarías.
El adulto de 80 años fue uno de los dos casos de gusano barrenador en humanos registrado en Sinaloa, según la estadística difundida por las autoridades de Salud.
El vecino de este municipio relató que fue hace 15 días cuando inició la lucha contra este padecimiento del cual previamente únicamente se tenía antecedentes en ganado.
Todo inició con un grano en su mejilla que después se cubrió de una costra gruesa en la cual, al sentir que le picaba, se percataron había huevecillos, sin imaginar que era el gusano barrenador del que se hablaba en las noticias.
“Tenía un grano aquí (en la mejilla), un grano así con costras ya duras, pero me lo lastimaba, y de la mosca me vieron una cosa blanca aquí. Y yo ‘¿sabes de qué será?’, y ya me dijo un hijo que me vio y me dijo que eran quereresas (larva)”, explicó.
Le pidió a su hijo que se las retirara al pensar que estaban blanditas y no, estaban adheridas, por lo que al no dimensionar al día siguiente se percataron de los primeros gusanos, motivo por el cual se desplazaron a la cabecera municipal en busca de atención.
“Fue cuando ya tenía gusanitos otro día, ya se me movían, ya me estaban comiendo y me sacaron ahí el gusano. De ahí en la noche me volvieron a ver aquí el gusano, me llevaron al Seguro (Social), me sacaron ahí nomás cuatro (gusanos) y ahí fui al hospital, pero allá no me sacaron, nomás me limpiaron”, expuso.
Reconoció que ya sentía dolor junto a su ojo producto del acelerado avance del gusano, por lo que le dijeron que no se esperara más pues dicha presencia ponía en riesgo su ojo y de continuar podría llegar al cerebro.
“Si llegaba al ojo lo perdía y si me llegaba el cerebro, entonces mi vida se estaba complicando, yo creo que ya me iba a morir con eso”.
Le pidieron que acudiera cada tercer día, pero al no ver mejoría decidió ir con un médico particular, pues en este punto no se había diagnosticado que se trataba del gusano barrenador.
El médico optó por abrirle descubriendo una mayor presencia de gusanos, por lo que procedió a retirarlos para después cauterizarle la herida con la esperanza de poner fin a la propagación de la larva.
Fue al acudir de nueva cuenta al hospital que se determinó que se trataba del gusano barrenador, por lo que duró tres días internado, y al ser dado de alta acudió una brigada procedente de Culiacán para darle medicamento y fumigar su vivienda.
Tras la experiencia, manifestó que cuando le hicieron los estudios donde le informaron que ya no tenía más gusanos se sintió a gusto, pero siempre queda el recuerdo.
“No, pues me siento a gusto, ya que tú ves que ya no tenía, pero me quedó grabado, pues me quedé cuando me lo sacaban pues me dolía mucho”.