Tere pasó de vender 10 cartones de huevo a administrar un expendio en Rosario
La comerciante convierte una necesidad familiar en un negocio que ha mantenido durante 15 años y que también genera empleos
EL ROSARIO._ Teniendo como motor a sus hijas Brenda y María José, Teresa del Carmen Rosales Castañeda se embarcó en la venta de huevos con apenas 10 cartones, que poco después se convirtió en un expendio de este producto de la canasta básica en la cabecera municipal de Rosario.
“Ese primer impulso fueron 10 cajas y mi madre me decía: ‘Pero cómo, si con el calor que está haciendo se te va a echar a perder’. (Le dije) ‘No pasa nada, se van a vender’, y mira, aquí seguimos”, relató.
“Mis hijas fueron el motor principal de todo, porque en ese entonces pues yo siempre mi preocupación es el futuro, era el futuro, el cómo le iba a hacer cuando ellas estuvieran estudiando universidad, porque los gastos son fuertes y esos eran mis grandes motores, aparte mi madre”.
Teresa sostuvo que en ese momento estaban bajo su responsabilidad además su madre, quien vive con una discapacidad, y su abuelo, que tenía 105 años de edad.
De eso han transcurrido 15 años, desde que inició vendiendo desde casa con lo que llamó unas cajitas, sin ceder a las dificultades, para pasar a un local en la zona comercial de la ciudad.
“La necesidad, más que nada, la necesidad de trabajar y pues afortunadamente es un negocio muy noble, canasta básica es esencial y pues nos ha ido muy bien, gracias a Dios”.
Debido a las aptitudes que vieron en ella, Teresa refirió que al mes le ofrecieron administrar el expendio de conocida granja productora de huevo, donde le pedían lo pensara, pero sostuvo que sin titubear aceptó.
Por este motivo, Tere, como es mejor conocida, señaló que pasó de 10 cajas a acomodar 150 cartones de huevo por día.
“Era mucho el estrés, pero la verdad este es una bendición el trabajo sabiéndolo administrar y ser perseverante sobre todo”.
La comerciante recordó que le ha tocado las altas y bajas en el precio de la cartera de huevo, ya que en sus inicios oscilaba entre los 20 a 25 pesos, mientras que durante la pandemia del Covid-19 tuvo el pico más alto, alcanzando los 140 pesos.
“A veces está muy caro el huevo, hay veces que baja bastante y es económico para la gente, pero en realidad pues es económico ,es una comida económica en sí el huevo para todas las mesas”, aseguró.
De los principales retos, reconoció que es el estar constante, al ser una venta diaria, donde el cliente busca que se cumpla con su venta.
Otra de las satisfacciones, expuso, es el que ha podido generar fuentes de empleos para que las familias puedan tener un ingreso.