Una tarde de calor, un par de cervezas, las balas de nuevo en Escuinapa y una mujer sin vida
Vecinas de Blanca Berenice recuerdan ese último momento antes de que muriera tras ser atacada a balazos
ESCUINAPA._ Las balas sonaron temprano en Escuinapa. No fue necesaria la noche para que por lo menos cinco detonaciones hicieran a las personas del Centro de la ciudad buscar donde resguardarse.
“Iba llegando del trabajo, cuando escuché el sonido de las balas, todavía me tiemblan las piernas”, dijo una mujer que vive por la zona del hecho.
Eran las 15:10 horas de este jueves, la calle estaba semidesierta; por el calor, la gente circulaba poco por esa calle, una calle en la que las fiestas eran una tradición en la ciudad, cada 22 de diciembre.
Hoy es la calle en donde en menos de 15 días, dos personas han sido asesinadas, un hombre la noche del 28 de junio y hoy una mujer, los dos en el mismo sitio, solo diferente acera.
En el lugar, las mujeres que la conocieron relatan sobre su última conversación, apenas unos minutos antes de los hechos; lo hacen mientras se toman una cerveza, dos botes helados, que escurren agua que se desliza sobre sus manos.
Una de sus amigas explica que Blanca Berenice la mandó a comprar dos botes, justo los que están en sus manos.
“Me dijo ‘ve y cómprame un bote, uno para ti y uno para mí’, fuí (a una cuadra) ya venía cuando escuché los disparos, corrí, pero ya estaba ella tirada”, expresa.
De haber estado ahí, las balas quizá también la hubieran alcanzado, pero fueron esos 40 pesos para dos botes la última conversación sostenida.
Los botes de aluminio se quedaron en sus manos, ya no pudieron pasar a dejarlos, lo que quedó entre sus amigas fue recordar lo que Blanca era, sus actitudes y también condolerse, por su papá, su hermana y su hija que llegaron al sitio.
“Esos dolores no hay como calmarlos”, señalan.