Víctor mantiene vivo el cultivo del pepino blanco en Cacalotán
Víctor Jaime Ramos mantiene vivo el cultivo 100% orgánico de esta hortaliza en una superficie de 100 metros cuadrados, comercializando cosechas que ‘vuelan’ en la entrada de la sindicatura
EL ROSARIO._ Ante el gusto de las familias por el pepino blanco, Víctor Jaime Ramos desde hace 15 años mantiene su cultivo en comercialización en Cacalotán.
Al también productor le gusta esta actividad porque es por ciclo, ya que en tiempo de frío no se desarrolla para la venta.
En la entrada de la sindicatura rosarense Víctor coloca una mesa con los pepinos en bolsa, además de acompañarlos con una sal con chile, los cuales, afirma, que “vuelan”.
“Son muy tradicionales, se venden mucho, ahorita corté como tres cubetas y ya se terminaron”, dijo.
Oficio el cual, informó, que aprendió de su tío Benjamín Ramos tras su fallecimiento y al cual ha dado continuidad en una superficie de 100 metros cuadrados, la cual sostiene tan sólo con pura agua.
El comerciante siembra en dos etapas, en mayo para cosechar en junio, para luego repetir el proceso, pues afirma que es un cultivo de 40 días.
“Este no tiene nada de líquidos, ni nada, con pura agua de la que le cae de arriba... nada de químicos”, aseguró.
Cuando inició el oficio el precio del pepino estaba a tres pesos la pieza, pero en la actualidad está a cinco pepinos por 20 pesos.
Ante la cercanía del río Pánuco, su siembra inicia antes de las lluvias con goteo y se extiende hasta antes del invierno.
Al ser del gusto de los clientes el pepino tierno, expuso que tiene que cortar cada tercer día, ya que si se deja puede alcanzar un gran tamaño.
“Porque si los dejas se ponen grandes y la gente los quiere de esta medida (medianos), o más chiquitos todavía”.
Para la continuidad de la actividad, aseguró que los últimos pepinos se dejan crecer hasta su máxima capacidad para posteriormente reservar las semillas para el próximo ciclo.