ALAS DE TITIKA: ¿Correcto o incorrecto?

06 mayo 2017

"Haya o aiga, chispiar o chispitiar, polvareda o polvadera, terrenal o tierregal…¿cuál de las anteriores formas es la correcta?, la forma correcta es la que utilizan las personas para comunicarse"

María Julia Hidalgo López

Haya o aiga, chispiar o chispitiar, polvareda o polvadera, terrenal o tierregal…¿cuál de las anteriores formas es la correcta?, la forma correcta es la que utilizan las personas para comunicarse; cuando ya no pueden entenderse buscan y utilizan nuevas palabras. Hay fuerzas que imponen y que transmiten maneras de decir las cosas, como el ambiente académico y laboral, sólo así es que uno se ajusta a la norma. Un chavo habla de tal o cual manera en la calle o con sus amigos, pero sabe que no puede o no debe hablar así en el trabajo o frente a sus padres. La sintaxis no cambia, lo que sí varía, de región en región, es el léxico…los personajes hablaban y yo escuchaba la forma tan correcta de dirigirse a la concurrencia —se trataba de dos integrantes de la Academia Mexicana de la Lengua, ante un auditorio repleto de ávidos escuchas.

“Hasta que dejamos de entendernos, es que las cosas ya no se permiten”; eso repetían los personajes esa mañana, o eso fue lo que me hizo eco. Cuántas veces había escuchado decir: —No se dice así; es incorrecto. Se dice de tal o cual manera. —Pero nosotros en mi tierra así decimos. —Pasa que en tu tierra no saben hablar. —Pero así hemos dicho siempre, y nos entendemos.    —Que siempre lo digan no quiere decir que sea correcto, sino que lo han dicho mal siempre….El aludido acepta su ignorancia y agradece que le hagan el favor. “A medida que uno tenga mayor dignidad, defenderá la variante que se hable en su comunidad. El mayor ejemplo de eso es que Vargas Llosa escribe con su español peruano y pertenece a la Real Academia Española; además de haber ganado el Nobel de Literatura.

¿Será que la lengua es la mayor arma de dominio?, una buena respuesta la da Enrique Serna en Genealogía de la soberbia intelectual. ¿Quiénes tienen la autoridad para decir qué es correcto o incorrecto? Nadie. Lo que más se puede decir es que el uso de tal palabra es más frecuente que otra. Cada uno decidirá si sigue comiendo tortillas calentitas o calientitas; si hace fila o cola; si pide el cambio o la feria; si se entristece o se agüita; si se troncha o se entumece; si pide poquito o una pringuita; si como tomate o jitomate; si lo agarras o lo coges. Lo que sí debemos saber es que la forma de hablar nos delata en todos los sentidos. Cuando la tía Juana decía: “Ta bien sin novedá”, los del rumbo sabían que ella era de los llanos. Y que su marido con la cantaleta: lo busco, lo busco, pero no lo busco, no venía precisamente de los altos. 

¿Tendríamos que homologar o estandarizar nuestra forma de hablar?, sólo si queremos pertenecer a un grupo que así lo exija —trabajar en un medio de comunicación o en una escuela de idiomas, por ejemplo—; existe un interés real. Pero, omitir nuestros regionalismos porque alguien nos ha dicho que es incorrecto, es la forma más grotesca de subyugarnos ante el otro. Debemos de saberlo y defenderlo. Debemos de mantener la variedad léxica, así como tendríamos que mantener un auténtico gusto por cierto vestir, por nuestro arreglo personal, por un estilo al escribir, por un placer de escuchar un tango, una milonga, un huapango, de tomar un té, un café, una horchata o un raspado…..uniformar nuestro gusto, como nuestra forma de hablar, es encaminarnos a un sometimiento que anulará nuestra personalidad, primero, para luego avasallar nuestra dignidad.

Regresé mi pensamiento al auditorio y lo último que hicieron los hombres de la Academia —quienes se niegan a utilizar el término correcto e incorrecto—, fue una respuesta a una pregunta un tanto fuera de lugar: ¿Los libros electrónico acabarán con los libros de papel? —No lo creo. Más bien la gente está volviendo a escribir, una costumbre que ya se había perdido. Lo que les puedo decir es que leer en pantalla es como ver a través de una habitación y leer en papel es habitar la casa completa; en ésta última hay una visión de conjunto, un objeto al que se puede regresar una y otra vez. Ellos terminaron y yo abandoné el aula pensando que si vamos aceptando las reglas de otros, sin saber el por qué, estaremos habitando una sola habitación, cuando tenemos la libertad de entrar, recorrer y salir de la gran casa cada vez que así lo queramos. 

 

Comentarios: majuescritora@gmail.com