Comparten el espíritu del ballet romántico del Siglo 19

Noroeste/Redacción
16 mayo 2026

Mazatlecos disfrutan del espectáculo Tres grandes en una noche de primavera, en el Teatro Ángela Peralta

Entre la niebla escénica, las luces doradas y la delicadeza del tul flotando sobre el escenario, los mazatlecos disfrutaron de una velada del romanticismo a través del ballet.

En el teatro Ángela Peralta, presentaron el espectáculo Tres grandes en una noche de primavera, producida el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán con la coreografía del maestro cubano Eduardo Blanco, que transformó el recinto en un universo de elegancia clásica inspirado en el espíritu del ballet romántico del Siglo 19.

La música de Berlioz, Tchaikovsky y Rachmaninov condujo una puesta en escena donde cada movimiento parecía suspendido en el aire gracias a uno de los elementos visuales más cautivadores de la noche: el tutú romántico.

La emblemática prenda, símbolo de la danza clásica y del romanticismo europeo, aportó ligereza, delicadeza y una sensación etérea a las bailarinas de la Compañía de Ballet Clásico y de la Escuela Municipal de Ballet Clásico del Instituto de Cultura.

La caída suave del tul y el movimiento vaporoso de las faldas crearon imágenes de enorme belleza escénica, evocando la estética del ballet del Siglo 19, donde la danza buscaba representar lo celestial, lo eterno y lo imposible de tocar.

Cada desplazamiento sobre puntas parecía flotar entre la bruma y la iluminación cálida del teatro, convirtiendo el escenario en una pintura viva. El vestuario no solo acompañó la coreografía: se convirtió en parte esencial de la narrativa visual concebida por Eduardo Blanco, reconocido por su trayectoria en el Ballet Nacional de Cuba y por su capacidad de construir grandes cuadros coreográficos llenos de movimiento y sensibilidad.

El primer movimiento, inspirado en Berlioz, mostró la fuerza interpretativa de Martha Mariana Moreno Iribe, Aramara Monserrat Ayala Verde, Carlos Enrique Fernández Claramunt y Manuel Ricardo Hernández Suárez, quienes dieron vida a un lenguaje coreográfico elegante y de gran musicalidad.

La atmósfera romántica continuó con el segundo movimiento dedicado a Tchaikovsky, donde Stephany Martínez Hurtado, Martha Pamela Alcaraz Cuevas, Pamela Talavera Aguirre, Gean Lee Panchi Balsera, Carlos Cervantes Trejo y Oscar Treto Hevia condujeron al público por un paisaje escénico lleno de delicadeza, equilibrio y sensibilidad emocional.

La noche alcanzó uno de sus momentos más emotivos con el movimiento inspirado en Rachmaninov, interpretado por Carlos Enrique Fernández Claramunt y Sandra Fernández Hernández junto al cuerpo de baile de la Compañía de Ballet Clásico del Instituto de Cultura.

Los grandes ensambles permitieron apreciar el trabajo académico y artístico de las nuevas generaciones de bailarines formados en la Escuela Municipal de Ballet Clásico, quienes aportaron frescura, precisión y armonía a una producción que celebró la belleza del ballet clásico desde una mirada profundamente romántica.