Con una ópera fuera de lo tradicional, cautiva ‘Monkey’ al publico mazatleco

Carlos Robles
09 mayo 2026

El Teatro Ángela Peralta fue el escenario de una de las producciones más ambiciosas y distintas que se han presentado en los últimos años en Mazatlán

En una atmosfera que combinó combates escénicos, cantos operísticos, un ambiente oriental y una propuesta visual poco habitual, el publico mazatleco quedó cautivado con la presentación de la ópera ‘Monkey’, convirtiendo al Teatro Ángela Peralta en el escenario de una de las producciones más ambiciosas y distintas que se han presentado en los últimos años en Mazatlán.

Esta obra multidisciplinaria creada por Jorge Sosa y Cerise Lim Jacobs, la cual tuvo su estreno internacional en este magno recinto del puerto, no solamente representó un acontecimiento artístico por la magnitud de la producción, sino también por la presencia de los propios creadores de la obra, quienes viajaron para presenciar esta puesta en escena que marcó apenas una de las pocas ocasiones en que “Monkey” ha sido producida fuera de su contexto original.

Desde antes de levantarse el telón, ya se percibía un ambiente distinto en Ángela Peralta, donde el público que asistió atraído por la novedosa propuesta, observaba un escenario dominado por elementos visuales y una iluminación que anticipaban una experiencia alejada de la ópera tradicional, algo que terminó sucediendo desde su inicio.

Durante los primeros minutos, las actuaciones de los personajes principales lograron capturar la atención de los asistentes, sobre todo con la introducción de ‘Monkey’, el personaje principal de la obra, quien en forma de marioneta, narró una breve pero precisa historia de su origen y destino en esta travesía.

La energía física, la precisión vocal y la intensidad dramática con la que los intérpretes desarrollaron sus personajes a lo largo de esta ópera provocaron que el público permaneciera atento a cada movimiento sobre el escenario.

Edwin Parra, quien interpretó a Monkey, se convirtió rápidamente en el eje emocional y visual de la obra, pues su personaje transitó entre la irreverencia, la fuerza física y la introspección espiritual, en una actuación que exigió no solo capacidad vocal, sino también un importante desgaste corporal derivado de las secuencias de combate, desplazamientos y teatro físico.

A su lado, Jesús Estrada en el papel del monje aportó serenidad y profundidad narrativa, mientras que Enrique Ángeles, en el papel de Zhu, otorgó un toque de comedia a la puesta, mientras que Ruth Escolona, como Sha, planteó una representación cargada de redención, para así completar al grupo principal de esta travesía.

Por su parte, Elena Lara y Zulema Vergara, como las deidades Guan Yin y Mara, dieron vida a dos personajes cargados de simbolismo, conflicto e iluminación, quienes a lo largo de la obra, se encargaron de guiar y complicar, respectivamente, el viaje de los protagonistas.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de la noche fue precisamente el enfoque de la historia, ya que, lejos de las tragedias clásicas que tradicionalmente dominan el género operístico, “Monkey” ofreció una narrativa distinta, inspirada en el legendario relato chino “Viaje al Oeste”.

La obra plantea un recorrido espiritual en el que cada uno de los personajes que acompaña al monje enfrenta sus propias debilidades y errores, encontrando en el viaje una posibilidad de transformación personal.

De esta forma, el relato se construye a través de enseñanzas sobre el autocontrol, la humildad, la disciplina y la redención, temas que fueron desarrollados mediante una combinación de acción escénica, simbolismo oriental y momentos de profunda reflexión, dejando como resultado, una ópera con una identidad contemporánea, accesible incluso para públicos poco familiarizados con este tipo de espectáculos.

La producción, encabezada por Escenia Ensamble y dirigida escénicamente por Ragnar Conde, apostó por un lenguaje visual cinematográfico en el que convivieron máscaras, marionetas, proyecciones, efectos lumínicos y coreografías de combate que transformaron el escenario del Teatro Ángela Peralta en un universo fantástico inspirado en antiguas leyendas asiáticas.

En la parte musical, la Camerata Mazatlán, bajo la dirección de Alberto Alonzo Carrera, aportó una poderosa riqueza sonora al fusionar elementos clásicos con atmósferas contemporáneas, reforzando la tensión dramática y emocional de cada escena.

Asimismo, la participación del Coro Guillermo Sarabia y del Coro Infantil del Instituto de Cultura de Mazatlán añadió dimensión y profundidad a la puesta en escena, demostrando además el nivel artístico alcanzado por las agrupaciones formadas desde el Centro Municipal de las Artes.

A lo largo de la función, los asistentes reaccionaron constantemente con expresiones de asombro ante los cambios visuales, las secuencias físicas y la complejidad técnica de la obra, por lo que al finalizar la presentación, el público respondió con una prolongada ovación para el elenco, músicos, directores y creadores de la ópera.

Durante los agradecimientos finales, Ragnar Conde destacó la relevancia que representa para Mazatlán albergar una producción de este nivel y reconoció el respaldo del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, así como de White Snake Projects y de los propios Jorge Sosa y Cerise Lim Jacobs, creadores de la obra.

De esta forma, con la presentación de “Monkey”, Mazatlán fue sede de un estreno internacional, además de apostar por una propuesta que mostró nuevas posibilidades para la ópera contemporánea, alejándose de las fórmulas tradicionales y acercando este género a nuevas generaciones a través de una narrativa visual, dinámica y profundamente humana.