ConCiencia

María Julia Hidalgo
09 noviembre 2015

"¿Por qué nos hicimos gordos?"

¿Por qué nos hicimos gordos?, porque de lengua me como un taco.
Quien haya visitado los lugares más recónditos y olvidados del país habrá notado con sobrado desconcierto que, aun a falta de buenos caminos, siempre llegan hasta ahí los carros repartidores de Sabritas y p'a la sed, la por todos conocida Coca-Cola.
¿Tendrá eso que ver con que ahora nos cuenten entre los más gorditos de la tierra? La categoría de obesos nos incluye ya, tanto a niños como a adultos.
Pero si la cocina mexicana, apenas hace unos meses, fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y si nuestra comida es variada en sabor y nutrientes, con su base en el chile, maíz y frijol, entonces ¿qué nos está engordando? Algunos dicen que la verdadera cocina mexicana es inalcanzable para millones de mexicanos y que ésta sólo se encuentra en los lugares de lujo; por lo tanto, aquella que queda al alcance económico y de manera más cómoda, para la mayoría de nosotros, es la que encontramos a la vuelta de la esquina.
Al parecer aquello que nos está engordando encierra algo más que sólo comida. Si bien ya sabemos que debemos hacer ejercicio; que la obesidad acarrea, en mucho, el problema de diabetes y con ello, al parecer también, una de las principales causas de muerte en nuestro país, enfermedades cardiovasculares e hipertensión, ¿por qué nos dejamos engordar?, ¿será que los kilos nos están llegando sin darnos cuenta? Un reconocido cardiólogo mexicano, hizo una reciente declaración: "Aunque antes era imposible pensar en individuos menores de 40 años con enfermedades cardiovasculares, hoy en día es relativamente común tener pacientes entre 30 y 40 años que ya tuvieron un infarto", entre las causas que refirió destacó hábitos con mala alimentación, sedentarismo y sobrepeso.
La gordura ya salió de casa y de nuestro entorno, el récord que ahora tenemos ya es de reconocimiento internacional y representa un serio problema de salud pública en nuestro país. La organización internacional OCDE declaró el año pasado que México es el país con más obesos en el mundo. El estimado de consumo diario de calorías es de 2 mil, el mexicano consume 3 mil 500 ¿Dónde ha quedado nuestra ancestral dieta de la milpa, baja en calorías?, un claro destino del maíz está en las ricas fritangas. Siete de cada 10 mexicanos tiene sobrepeso y tres de cada 10 son obesos, declaró también el organismo.
Entre la problemática que pueda existir en cada hogar mexicano, existen un conjunto de acontecimientos históricos que han modificando nuestra conducta como sociedad: Con la creación del primer ingenio azucarero nos volvemos adictos al azúcar y con ello adoramos el delicioso pan dulce; la modernidad y la tecnología mecanizan los procesos de trabajo y los medios de transporte, público y privado, nos imposibilitan recorrer el camino más corto; la salida de la mujer a ocupar lugares de trabajo, fuera de casa, la convierte en madre de medio tiempo y se vuelve más común el consumo de alimentos procesados y sumemos que el Libre Comercio ha permitido la llegada de innumerables franquicias de comida rápida, y por si fuera poco suele ser más económico comer en estos lugares.
Le pregunté a una madre joven que llevaba a su hijo de la mano, obeso por cierto, que ¿qué pensaba de la comida chatarra y de que ahora la recomendación oficial era que enviaran a sus hijos a la escuela con un "lunch" preparado en casa? Me dijo que esas eran puras bobadas, que ella no tenía ni tiempo ni dinero para comprar y preparar el desayuno para los chamacos, porque no sólo tenía ese sino dos más. Que de todas formas ellos hacían su berrinche porque prefieren comprar "algo" en la escuela; y para ella eso le resolvía muchos problemas. Ante el anterior testimonio cualquier argumento queda débil y ante la imposibilidad: "de lengua me como un taco".


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