‘Cosas que solo los niños ven’ convierte el duelo en movimiento y memoria
La dramaturga Andrea Mendoza García presenta en MADE un montaje de danza-teatro que aborda las pérdidas de la infancia a partir de una historia íntima inspirada en la muerte de su padre y de una mascota.
El duelo también puede contarse desde el cuerpo. A través del movimiento, el silencio y la sensibilidad de la danza-teatro, la obra “Cosas que solo los niños ven”, llevó al público a recorrer las emociones que despiertan las primeras pérdidas de la vida, aquellas que, aunque suelen minimizarse, dejan huellas profundas en la infancia.
Presentada en el estudio MADE ante un lleno total, la puesta en escena, escrita por Andrea Mendoza García, con dramaturgia de Mariam Rojas e interpretada por Eria Lozano Najar y Regina Nieto Páez, propone una mirada íntima sobre el duelo desde la perspectiva de una niña que enfrenta la pérdida de su perro Puki.
Con una duración de poco más de media hora, el montaje utiliza el lenguaje de la danza contemporánea y el teatro para construir una narrativa donde los cuerpos sustituyen a las palabras y las emociones encuentran su cauce en el movimiento.
Andrea Mendoza explicó que el origen de la obra está ligado a una experiencia personal, que fue la muerte de su padre, un acontecimiento que marcó profundamente su vida y que la llevó a reflexionar sobre la manera en que la sociedad enfrenta las pérdidas.
“Esta obra nació y parte de los duelos. Cuando perdí a mi papá fue una etapa muy importante y significativa, y quería reflejarlo, porque todos hemos perdido algo, cosas o personas, y creo que se habla muy poco de ello”, expresó.
La autora señaló que el duelo acompaña a las personas desde edades tempranas, incluso con pérdidas que suelen considerarse menores, como la muerte de una mascota.
“Desde muy pequeños hemos estado marcados por los duelos, a veces perdemos una mascota y eso está muy normalizado, pero también es importante que los niños aprendan a vivir esas emociones”, comentó.
Para contar esa historia eligió el formato de danza-teatro, disciplina que combina la expresividad corporal con recursos escénicos para construir una narrativa.
“La danza teatro va contando una historia y se apoya tanto del teatro como de la danza para complementar todo”, explicó.
Sobre el escenario, Eria Lozano Najar y Regina Nieto Páez asumieron el reto de transmitir, únicamente con sus cuerpos, el dolor, la ausencia, el juego, la memoria y la aceptación.
La historia de Puki se convirtió en el hilo conductor para hablar de un tema universal que atraviesa a todas las personas, sin importar la edad.
Más allá de representar una pérdida, la obra invita a reconocer el valor de transitar el duelo y otorgarle el espacio que merece.
“El mensaje es dar a conocer los duelos y entender que son muy importantes, que debemos darles ese significado”, afirmó Mendoza.
La función en MADE representó un pre-estreno del proyecto, realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales de la Secretaría de Cultura.
Actualmente, la creadora también desarrolla este trabajo como beneficiaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) en Puebla.
Con una propuesta escénica contenida y de gran carga emocional, “Cosas que solo los niños ven”, recordó que las primeras pérdidas también forman parte del crecimiento y que, en ocasiones, el cuerpo logra expresar aquello que las palabras no alcanzan a decir.