Dante Bazúa: sintiendo la música en la piel

Nelly Sánchez
06 noviembre 2015

"Dante Bazúa, intérprete de corno y oboe, llegó a Sinaloa con el propósito de crear escuela"

A los 11 años y luego de escuchar la quejumbrosa nitidez del sonido del oboe, Dante Bazúa decidió dedicarse a la música. Aquella emoción que lo maravilló en la infancia, la tarde en que descubrió las notas del instrumento, la siente en la piel en cada concierto, ahora en la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes.
Nació en Monterrey y los primeros años de su infancia vivió en la Ciudad de México; luego partió a Nicaragua, a Chile y se incorporó en diversas orquestas del país.
Su historia musical en Sinaloa, comenzó una mañana de septiembre, en 2004, en la que el calor le dio la bienvenida.
El intérprete de corno inglés -instrumento único en la sinfónica- y tercer oboe, llegó con la idea de quedarse, de hacer vida y escuela.
"Me interesa hacer escuela en un lugar que está lleno de talentos desperdigados en la calle o perdidos en la loquera o en las bandas. Creo que sí es muy importante esta labor: a mí me interesa hacer escuela y no dejarla, sino que avance, que siga creciendo", expresa.

Todo inició con una flauta
La música tocó la vida de Dante por un cambio de escuela. Estudiaba el sexto de primaria en una institución socioconstructivista, en el DF, y sus padres, él politólogo y ella sicoanalista, decidieron darle una formación diferente.
Lo llevaron al Centro Educativo Lídice, donde el sistema era parecido, pero a diferencia del otro, le pidieron flauta dulce. La facilidad con la que podía tocar y repetir canciones, lo hizo pasar horas con su instrumento, buscando notas, sonidos.
"En ese entonces no sabía leer partituras, pero con la flauta en las manos podía reproducir melodías que conocía de Los Beatles, Pink Floyd, Los Rolling, Silvio Rodríguez. Podía tocar lo que escuchaba y eso era maravilloso", relata.
Después entró a la Escuela de Música, estuvo un año en el coro, estudió solfeo, apreciación musical y luego escogió su instrumento.
"Elegí el oboe por azares del destino. Me gustó el nombre, no lo conocía, no lo había escuchado o no lo identificaba", confiesa.
Originalmente quería estudiar saxofón, pero cuando fue en busca del maestro y éste se negó a darle clases, don Ivo Valenti -violista y violinista de la sinfónica de Xalapa y la Nacional, suegro de su padre- intentó persuadirlo de tocar instrumentos de cuerda. Pero él quería de aliento.
Le recomendó trompeta, fagot, flauta, piccolo y al final se acordó del oboe. "¡Ese!", exclamó Dante, "ese quiero estudiar".
Era miércoles, único día que Roberto Kolb -oboísta, pedagogo y fundador de la Camerata de las Américas- daba clase. Frente a él, un joven tocaba y Dante quedó cautivado.
"Cuando el chavo volteó y vi todos los botoncitos del instrumento, dije 'chin, en qué me metí', pero me gustó tanto que me quedé, no pude deshacerme de él nunca más".

Tierra de buena orquesta
La primera vez que pisó tierra sinaloense, aun cuando su padre nació en Culiacán y su abuelo en La Cruz de Elota, fue cuando lo invitaron a participar en el musical de Annie, producido por la Sociedad Artística Sinaloense y Difocur, semana que aprovechó para audicionar en la OSSLA.
"No sabía mucho de Sinaloa, obviamente que era la tierra de Caro Quintero, del Cártel del Pacífico, pero así como (se escucha) del Cártel del Golfo, las muertas de Juárez, Tepito, del EPR... Uno vive tan inmerso en lo que hace y no se da cuenta de muchas cosas. Lo que sí había escuchado es que había una orquesta muy buena".
Las referencias que tenía eran tan buenas, que no dudó en plantearlo a su familia. Pronto agarró sus chifladeras, desmanteló su casa y se vino a Culiacán.
"Estuve casi un mes solo, sufrí como no sabes, metido en un cuarto de hotel", recuerda.
Una mañana tomó un camión hacia Los Mochis. La noche anterior había tocado en Mazatlán y se había intoxicado por consumir mariscos. Iba por Adriana Díaz, su esposa, André y Santiago, sus hijos, y pese a tener 41 grados de temperatura, se sentía feliz.
Pronto se acostumbraron a otro contexto: nueva casa, escuela y amigos. La comida les gustaba y salvo que por la humedad tuvo que trabajar mucho con las boquillas de sus instrumentos para que pudieran vibrar, el clima le sentó.

Compositor extremo
Había tocado en la filarmónica y la sinfónica de Chihuahua y como ninguna le satisfizo, las dejó, se inscribió en la universidad para terminar su licenciatura y se puso a dar clases.
Solo, sin orquesta y con el "vicio" de tocar, se dedicó a hacer recitales como solista o acompañado y luego formó el Trío Impromptu.
Aquí, al año siguiente de haber ingresado a la OSSLA, creó el Cuarteto Extremo, con el que ha grabado discos y para el que ha compuesto varias obras.
"Yo digo que hago rolas. Sí hice cursos, masters en composición, pero no es mi oficio, no estoy todos los días sobre eso, de repente se me da una idea melódica, hago borrador, lo paso a la computadora y hasta que acabo.
Con los "extremos", grupo que se caracteriza por explorar las posibilidades y riquezas sonoras de los alientos de madera, ha grabado Personalidad, Vislumbrando, Langosta extrema y Maninipón. En octubre presentará Andanza extrema.
Tan grande es su pasión la música, que los sonidos, asegura, vibran en su cuerpo.
"La trompeta me vibra en el homóplato, son cosas que vas descubriendo con los años. Yo no sé... me fascina tocar, expresarme, eso es algo inigualable, un disfrute, otro placer es tocar con músicos buenos, que les gusta hacer música".
A Dante Bazúa le gusta andar en bicicleta, compartir su vida entre la orquesta, el cuarteto, las clases de saxofón en la Escuela José Limón, su esposa, sus hijos y el deporte.
"Me agrada hacer nuevos amigos, no me cuesta trabajo ni a mi mujer ni a mis hijos, pero espero ya no moverme, porque me encanta Sinaloa", asegura.

COMPOSITORES 
A Dante Bazúa le gusta la música de los expresionistas, la del Siglo 20 y un poco los del periodo romántico. El barroco lo relaja y a quienes no puede dejar de escuchar es a Beethoven, Berlioz, Stravinsky, Debussy y Ravel.

Migrante de la música
Dante Bazúa ha estado en las siguientes orquestas:
* Camerata de Coahuila
* Orquesta Filarmónica de Acapulco
* Filarmónica de Querétaro
* Sinfónica de Guanajuato
* Filarmónica de Guadalajara
* Sinfónica de Morelia
* Orquesta de Cámara y Orquesta de Ópera de Bellas Artes
* Orquesta de Cámara y Banda Sinfónica de la Armada de México
* Filarmónica de Jalisco
* Sinfónica Juvenil de Xalapa
* Sinfónica de la Universidad de Chihuahua
* Filarmónica de Chihuahua