El Cácaro

08 noviembre 2015

"Megamente"

Eduardo Díaz Vidales

Si Pixar es el superhéroe venerado y amado del mundo de la animación digital, DreamWorks es su archinémesis cuyos grandes planes para la dominación global de la animación (y de paso el Óscar) constantemente se ven frustrados tanto por la inmaculada calidad de Pixar como porque sus proyectos en la mayoría de sus ocasiones se quedan en nobles intentos.
Son pocos los filmes de la casa DreamWorks que pueden ponerse a la par con Pixar, este año tuvo uno de ellos, Cómo entrenar a tu dragón, pero los casos apenas si aparecen. Megamente es uno de esos que se quedan en buen intento, pero muy corto.
En esencia, Megamente, el personaje es muy parecido a sus creadores, DreamWorks. Asoma potencial para salirse con la suya, pero suele quedarse corto. Como ser de otro planeta, Megamente viajó al Planeta Tierra cuando era apenas un bebé.
Debido a sus superpoderes, pensó que sería recibido con entusiasmo y se volvería una especie de héroe salvador para los terrícolas. El problema es que a medio camino otro infante extraterrestre, mucho más apuesto, se topo en su camino y termina robándole la condición heroica. Al pobre de Megamente no le quedó de otra que convertirse en villano.
El problema es que todos sus planes resultan patéticos y su archienemigo, Metroman, no tiene problemas en vencerlo. No es hasta que en otro de sus frustrados intentos descubre, sin querer, que Metroman es vulnerable al carbón y accidentalmente termina por triunfar. Pero pronto Megamente se da cuenta que sin Metroman u otro héroe, él no es nadie y su vida es bastante aburrida, por lo que no tiene de otra que tratar de encontrarse otro contrincante.
Alguien alguna vez me comentó que el problema de DreamWorks estaba en sus personajes. No lo creo, me parece que suelen ser suficientemente interesantes y entrañables como para lograr algo más; y Megamente no es la excepción.
El conflicto más bien está en que la casa productora peca de falta de ambición. Sus filmes son en términos generales entretenidos, pero se conforman con simplemente seguir la fórmula y no logra encontrar un equilibrio para entretener tanto a adultos como niños. Para los más pequeños, tal vez el filme resulte un poco oscuro y para ellos carecerá de acción. Mientras que su humor resulta demasiado mundano para atraer a los adultos. Sin mencionar además la selección de las canciones, elemento importante en el cine de animación, cual en este caso es muy poco imaginativo.
Pero la animación, otra piedra constante en DreamWorks, vuelve a resultar al igual que en Cómo entrenar a tu dragón, vibrante y bien utilizada, eso le ayuda al filme a sostenerse. Además de que el director Tim McGraw, creador de las horribles Madagascar, se muestra más contenido que en su anterior creación a la hora de evadir disparates cómicos tontos, y en cambio ofrece un ritmo mucho más suave, una historia poco más inteligente, evita caer en la resaca del sentimentalismo metido con calzador y la trama ofrece una atractiva vuelta de tuerca a la mitad que le ayuda a evitar la rutina de historias similares.
Comparada con otras cintas similares, tipo Los Increíbles, Megamente queda totalmente en la sombra. Pero sería cruel y fácil tacharla de pobre al no poder equipararse con otra cinta. El filme tiene su valor de entretenimiento, cierto que no será una obra para la posteridad o calificada como imprescindible, pero tiene el suficiente valor como para hacer pasar un rato agradable y después olvidarla.