El mito
Acontecimientos ocurridos en una remota lejanía en el tiempo, cuyo conocimiento escapa de la comprobación directa, pues los originales testigos ya no están entre nosotros y solo su versión es el fundamento para toda explicación actual. En esto se pudiera sintetizar esa verdad llamada Mito.
En el fundamento de toda cultura y en todas sus emanaciones, existe la concurrencia al mito en la búsqueda de una verdad que escapa a la comprobación directa. Aunque la evidencia de su existencia sea un hecho tangible, sus orígenes son difíciles de precisar.
El término Mito procede de la lengua griega y significa narración, en sí es algo que se ha ido transmitiendo de generación en generación, hasta llegar a nuestros días en la forma que hoy es conocida y es la base del conocimiento de realidades que superan, de alguna manera, la comprobación científica.
Teniendo en cuenta el origen de la comunicación, originada después de la creación de los fonemas, nos encontramos con la narración oral de los acontecimientos más significativos, transmitidos de generación en generación, hasta la invención de la escritura, encontrando, en ello, un periodo oscuro, el cual la comprobación de los acontecimientos escapa al rigor científico, tal como actualmente lo conocemos.
Concebir al mito como invención fantástica, apartada de la realidad es un error, en el cual caen algunos seudocientíficos, pues si bien el mito escapa a la precisión científica, como tal hoy se concibe, sin embargo los fundamentos de su base tuvieron origen en una realidad.
Al considerar a la comunicación en sus orígenes, en una época anterior a la escritura, es evidente que la comunicación oral pudo haber aumentado o bien, olvidado algunos elementos al transmitirlos de uno a otro, también se dieron algunas exageraciones, dado el carácter de los comunicadores. En esto si podemos hablar de inexactitud, pero no de una invención, pues en el fondo se parte de hechos reales ocurridos en algún lugar del tiempo.
Dado estas características, podemos intentar una clasificación de él, aunque la lista nunca será exhaustiva, pues podemos decir que con el paso del tiempo todos los acontecimientos caen dentro del ámbito de mito, así podemos hablar de mitos; cosmogónicos, teológicos, antropológicos, sociales, nacionales y la lista puede continuar de manera indefinida.
Una vez establecido un mito, entra a formar parte de la cultura, adquiriendo un embalaje en el cual se hace presente un simbolismo y una ritualidad, esto lo encontramos en las celebraciones de carácter nacional, religioso o conmemorativo, en las cuales se revive un hecho ocurrido y narrado, haciendo presentes los acontecimientos del pasado,
Finalmente podemos considerar al mito como parte del contexto cultural, que surge de un hecho real, no de una creación fantasiosa, aportando una explicación a ciertos cuestionamientos y la ciencia debe de interpretarlo, para responder satisfactoriamente de acuerdo con el acervo legado por las pasadas generaciones.