‘El mundo de Nená’ muestra lo que nadie quiere ver de la sociedad: Sadat Sosa

Noroeste/Redacción
18 junio 2026

Esta historia surgió en los talleres de narrativa que ha coordinado Élmer Mendoza en la entidad; y se publica en el marco de la Beca de Estimulación Artística ‘Antonio Haas’, otorgada por El Colegio de Sinaloa a la autora

Como parte del proyecto editorial de El Colegio de Sinaloa, se presentó la novela El mundo de Nená, ópera prima de Sadat Sosa, quien estuvo acompañada en los comentarios por Élmer Mendoza, escritor y miembro de este organismo colegiado, así como de la editora y narradora Yuvel Álvarez.

La actividad tuvo lugar en el vestíbulo de la institución, donde se dieron cita lectores, familiares y amigos de la escritora para escuchar la historia de Nená, que se desarrolla en un mundo distópico donde los personajes se enfrentan a la marginación y a la supervivencia, no sólo de las drogas, también de relaciones tóxicas.

Esta narración surgió hace algunos años en los talleres de narrativa que ha coordinado Élmer Mendoza en la entidad; y se publica en el marco de la Beca de Estimulación Artística ‘Antonio Haas’, otorgada por El Colegio de Sinaloa a Sadat Sosa.

A manera de charla, Yuvel Álvarez inició con la lectura de un fragmento destacando con este relato la trama de esta novela negra, sobre ese universo rudo creado por la autora y con esperanzas limitadas en torno a la cruda realidad que existe aún en algunos segmentos de la sociedad, por lo que la comentarista cuestionó la elección de esta temática.

Sadat Sosa definió a El mundo de Nená y a su personaje central Eugenia Astrain como “toda una oveja negra”, explicando que siempre hay alguien que rompe los moldes, “alguien que, viniendo de una familia de doctores o contadores, termina siendo cualquier otra cosa menos eso”.

De esa manera, habló de Nená, “representando esa parte que nadie quiere ver. Alguien que cayó en las drogas, que su sueño era ser bailarina de ballet, pero circunstancias de la vida la orillaron a ser bailarina exótica”, tratando de reflejar cómo la existencia de un vacío importante afecta en la toma de decisiones y configura nuestros destinos.

En otros de sus comentarios, Yuvel Álvarez agregó que, al ras de esta oscuridad.

“Sadat Sosa regala también un poco de color debido a que destaca la existencia de personajes que, dentro de todo el panorama oscuro de la obra, hacen reír y disfrutar de pequeños momentos agradables a pesar de estar inmersos en el mundo de las drogas”.

Por su parte, Élmer Mendoza felicitó a la escritora por esta novela que, a pesar de los contratiempos y obstáculos, logró culminar, destacando que es una obra valiosa al enunciar elementos representativos de la sociedad, los que aportan una base sólida en el realismo del relato.

Asimismo, argumentó que utiliza una serie de conexiones y palabras que tienen que ver con el lenguaje social.

“El uso de palabras regionales o del argot enriquece el lenguaje literario del texto. Al mismo tiempo, Sadat Sosa integra la música en el relato y ésta potencia algunas acciones en la novela”.

En otro comentario, Élmer Mendoza le pidió: “Cuéntanos de Ellas, ese nombre neutro que le pones a estas protagonistas, con un pronombre. Nombrarlas así me parece muy fuerte”.

“Ellas fue la parte más dolorosa al escribir. Pero tú sabes que mujeres así, ya no tienen nombre. Entonces, ¿cómo las nombras? Si es una novela breve y los capítulos son cortos, ¿cómo las mencionas a todas? Al final, a Ellas ya no les interesaba su nombre. Pero sí me dolió reflexionar sobre esto, porque siguen muchas Ellas por ahí”, reveló Sadat Sosa.

Yuvel Álvarez agregó que Sadat es alguien que se atreve a plantear cosas y jugar con ellas sin temor a cómo se percibirán, comentario que la autora aprovechó para compartir con los asistentes que la intención de su historia fue darle voz a quienes no la tienen, haciendo referencia a sus “amigos de la calle.

“Esas personas que muchos no se atreven a voltear a ver, pero merecen un homenaje digno como cualquier otra persona. Traté de retratar el porqué de su camaradería a pesar de su contexto; situaciones que pude rescatar de convivencias con algunos de ellos en donde los escuché y traté de comprender”, explicó la autora.

Para finalizar, Élmer Mendoza le cuestionó sobre cuál es su superpoder, a lo que Sadat Sosa respondió que tiene y comparte el mismo superpoder que todos los sinaloenses: la resiliencia.

“Que la tenemos a flor de piel por el contexto que vivimos y en ocasiones no tenemos en cuenta. De saber que puedes hacer las cosas a pesar de que todo esté en tu contra”, dijo Sosa.