Emocionante y emocional, así es Mónica Lavín

13 marzo 2018

"Presenta su libro ‘Cuando te hablen de amor’ en el cuarto día de la fiesta literaria"

Dantiela Mendoza / Héctor Guardado

La planeación de una boda es el detonante para una serie de historias que se desarrollan paralelas, que se unen, que se rozan y que contribuyen a que cada personaje de la historia viva cambios significativos en la novela “Cuando te hablen de amor”, de Mónica Lavín, que fue presentado por Guillermina García y Fanny Orrantia en el cuarto día de la FeliUAS.

Guillermina García, directora editorial de Noroeste, mencionó que el libro es emocional porque va despertando sentimientos básicos como la nostalgia, la duda, la incertidumbre, la duda, la melancolía, pero también la libertad, el amor en todas sus acepciones desde el amor fraternal, de pareja, el perdido, el recuperado, aceptado, la amistad, la alegría y la familia. Por eso también es emocionante.

Por su parte Fanny Orrantia mencionó que es un libro que habla de dos mujeres, una joven llena de ilusiones y una madura fría y calculadora, “Maya” y “Eugenia”, sus historias son paralelas hasta que las situaciones las unen.

“Cuando escuchas la frase de la canción de José Alfredo Jiménez ‘Cuando te hablen de amor’ te dan ganas de completar la frase, propone una continuación y así mismo la novela propone desatar una conversación entre el autor y el lector. Los escritores realizamos nuestro trabajo en mucha soledad y necesitamos la otra orilla, que es la lectura de los lectores, porque le da sentido al mundo de palabras”, mencionó Mónica Lavín.

“Esta es la primera novela que escribo que se ubica en la Ciudad de México, en los barrios de sur, que es donde he vivido, además del inevitable centro de la ciudad. Me fascina la idea de las tiendas de vestidos de novia, ningún ritual es vanal, una boda es un pacto de pareja con todo lo importante que puede ser eso”.

Otro detonante de la escritura de esta novela fue que los amigos de las hijas y de los hijos de las amigas de Mónica Lavín se estaban casando y el tema estaba presente constantemente en la cotidianidad.

“También me motivo a escribir esta novela las conversaciones con mis hijas sobre el matrimonio. Una de ellas me decía que no creía en la pareja, porque muchos a su alrededor estaban divorciados. Otra de mis hijas tenía la ilusión de hacer una boda inolvidable. Este contraste me llevó a querer saber qué estaba pasando con el concepto de amor y de matrimonio en las últimas tres generaciones”, dijo.

“Me puse a hacer la novela para entender a ‘Maya’, que es la generación que tiene alrededor de 20 años. En cambio la abuela de ‘Maya’ nunca se cuestionó su proyecto de vida porque todo le fue impuesto desde fuera. Me pregunté si vale la pena el amor a pesar de su imperfección, lo que precipita lo que ocurrirá en esta novela tiene que ver con un secreto”.

Historias que se trenzan

“Yo quise una novela en la que se tejieran tres historias como una trenza. Los personajes no saben qué papel juegan en la trenza. Tardé tres años en hacerla, escribir novelas es descubrir, porque uno mismo quiere saber y profundizar en las razones de cada personaje, es fascinante hacer personajes malos porque son más complejos y tienes que descubrir de dónde viene esa maldad. La complejidad de los personajes puede ser un elemento para darle ritmo a lo que escribes”, comentó.

 

 

Mazatlán está presente en la novela

El vecino de uno de los personajes de la novela “Cuando te hablen de amor” es mazatleco.

“El motivo es que tengo una amiga de Mazatlán, la conocí cuando estaba estudiando en la UAM, y tengo otra amiga que nos invitaba a desayunar cada vez que le llevaban un cargamento de tamales de camarón, lo importante es que tus personajes sean creíbles, y para lograrlo tomas cosas de las personas con las que te has relacionado”.

Reveló que es bióloga de formación, pero siempre tomó talleres de creación literaria. Recuerda cuando le tocó atender a un grupo de periodistas.

“Cuando estaba hablando con los periodistas me di cuenta que me parecía más a ellos porque son curiosos y siempre están preguntando y eso se parece mucho a lo que hace un escritor. Les dije que a mí me gustaba escribir, que qué me aconsejaban, uno de ellos me preguntó: ¿De qué te vas a arrepentir cuando tengas 40 años. Fue clarísimo, ese día di el salto al vacío, dejé la biología y empecé a ser escritora”.