Emotiva celebración del Coro Ángela Peralta

Héctor Guardado
10 noviembre 2015

"Cumplen dos décadas de hacer, difundir y formar músicos y público"

El Coro Ángela Peralta es una de las más sólidas instituciones artísticas del puerto, ha sobrevivido 20 años a cambios y veleidades políticas, disminuciones de presupuestos y el robo de sus becas.

Esta agrupación ha mantenido su naturaleza ciudadana todo este tiempo. Desde su fundación, ha estado integrado por mazatlecos de todas las profesiones, de cualquier edad, que hacen música sin ninguna remuneración, sólo por amor a la difusión de las artes.

El Coro Ángela Peralta nació cuando el que fuera Gobernador, de Sinaloa, Renato Vega, canceló el Festival Cultural Sinaloa. El Coro fue un baluarte de la cultura en medio de un vendaval deindiferencia política.
Jane Abreu, la directora de Difusión Cultural de Mazatlán en 1992, en el trienio de Humberto Rice, sedujo al maestro Antonio González, al que conoció en una de sus vistas a Mazatlán al frente de los coros del Festival Cultural Sinaloa en el sexenio de Francisco Labastida. El director del Coro Ángela Peralta se enamoró del puerto, de su gente y de su talento.

González siempre ha dicho que sólo venía por unos años, quizá cinco, pero siempre hubo quien lo convenciera de quedarse. Primero fue Jane Abreu, después Enrique Patrón de Rueda, en otra ocasión sus alumnos... y valió la pena, porque cuando prácticamente no había vida cultural en Sinaloa, el Coro Ángela Peralta se dedicó a montar óperas. González llegó en agosto de 1992 y en diciembre de ese mismo año montó la primera ópera interpretada por mazatlecos, Amahl y los visitantes nocturnos. Desde entonces son decenas los espectáculos que ha presentado. 

La capacidad del maestro posibilitó que se montaran óperas de gran aliento, como Elíxir de amor, La Traviata, La Bohemia, Turandot, Madama Butterfly y Carmen, entre otras. Gracias a esta agrupación, en Mazatlán se formaron cantantes, músicos y un gran público que hoy ama la ópera.

Noche de nostalgiaEl sábado por la noche, 87 miembros del Coro, dirigidos por Antonio González y acompañados por la Camerata Mazatlán, bajo la batuta de Percival Álvarez, ofrecieron un cálido recital en el Teatro Ángela Peralta.

Como sorpresa de la noche, el director concertador Enrique Patrón de Rueda dirigió la segunda parte del concierto conmemorativo.

La nostálgica noche arrancó con una dosis de recuerdos. Mientras el Coro interpretó Va pensiero, de la ópera Nabucco, en una pantalla se proyectaron fotografías de los primeros años de la agrupación, de las puestas en escena de las óperas, en un emotivo momento en el que el público asistente viajó al pasado. La imagen de juventud de sus fundadores sorprendió a los espectadores.

Después vino una cascada de arias que estuvieron a cargo de solistas que han destacado del Coro, algunos de ellos a nivel nacional y como en el caso de Adán Pérez, a nivel internacional.

Siguió otra de las piezas con las que la agrupación cosechó aplausos, el Vals de Fausto. Luego recordaron el primer montaje de Elíxir de amor, que hizo el Coro en 1994, que fue financiado por la Secretaría de Educación Pública cuando José Ángel Pescador fue Secretario de esa dependencia federal.

Noel Osuna representó a Dulcamara, el charlatán que vende tónicos. Marisol Calles cantó los trinos y sobreagudos, como lo hizo hace años, en el aria La Muñeca, de Los Cuentos, de Hoffman.

Radha Murillo, con gracia y un dominio del escenario, se apoderó de la atención del respetable con su interpretación de I'am so easily assimilated, de Candide. Los primeros acordes de El Barbero de Sevilla se escucharon. De una de las piernas salió el barítono Adán Pérez. El público lo recibió con un fuerte aplauso.

Él, con su voz, la seguridad y el estilo perfecto, fabricó uno de los momentos más brillantes de la noche: Largo al factotum. Siguió el Coro de matadores de La Traviata. La Habanera, de Carmen, fue interpretada por dos de las mujeres más bellas que han pasado por el Coro Ángela Peralta, las mezzosopranos Radha Murillo y Daniela Rico.

La pieza en la que una cortesana invita a vivir la vida ligera, El brindis, de La Traviata, estuvo a cargo del tenor Óscar Gómez y Marisol Calles. Fernando Martínez cantó El toreador, de Carmen. La primera parte del programa cerró con el Septeto de Los Cuentos de Hoffman.

Un cierre con broche de oro

En la segunda parte subió al podium Enrique Patrón de Rueda, que le imprimió pasión a la batuta, transmitiendo esa energía a la Camerata Mazatlán. El talentoso porteño dirigió el Sexteto, de Lucía de Lammermoor.

Después subió el tenor Óscar Gómez, para cantar Nessum Dorma, de Turandot. Celia Gómez le regaló al público otro de los momentos más brillantes de la noche. Su interpretación profunda, segura y emotiva de Casta Diva, de la ópera Norma, emocionó a los espectadores. La soprano cantó la oración que le ofrece Norma a la Diosa con profunda devoción y sufrimiento.

El broche de oro hizo llorar a muchos. Celia Gómez y la fuerza de 87 voces y el sonido robusto, contundente de la Camerata, asumieron el intenso papel de la oración de un pueblo que le canta a la Virgen en Ineggiamo, de la ópera Cavalleria Rusticana.

Esa plegaria subió al cielo y las imágenes de los que trabajaron y participaron en el coro y ya murieron apareció en una pantalla: Tere Ibarra, que entregó vida y espíritu a consolidar el Coro; Juan Peraza, Jorge Lizárraga, Virginia Hubbard, Ricardo Urquijo, María Osuna, Alfonso Tirado, Graciela Galindo... todos estuvieron presentes, luego la noche se disolvió en un rotundo aplauso.

ALUMNOS DESTACADOS

Solistas que han egresado del Coro Ángela Peralta y que
han destacado a nivel nacional, son los siguientes.

Adán Pérez 
* Celia Gómez 
* Daniela Rico 
* Fernando Landeros 
* Fernando Martínez 
* Jorge Echegaray 
* Karla Muñoz 
* María Murillo 
* Marisol Calles 
* Maryann Aragón 
* Noel Osuna 
* Óscar Gómez
*Radha Murillo