Emprenden bailarines su vuelo artístico con ‘Nómadas’
La generación 24 de la EPDM se despidió de las aulas con el estreno de un espectáculo que explora desde el cuerpo las complejidades del desplazamiento, la transformación, la búsqueda de pertenencia y el comienzo de nuevos caminos
Con una atmósfera cargada de misticismo, texturas lumínicas y una profunda entrega física, la Generación 24 de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán del Centro Municipal de las Artes se despidió de las aulas con el estreno de “Nómadas”, una conmovedora función de graduación que celebró en el Teatro Ángela Peralta el cierre de cuatro años de intensa formación artística.
El máximo recinto cultural del puerto reunió a familiares, algunos de los cuales viajaron desde Colombia y distintas ciudades de México, amigos y a la comunidad artística para atestiguar un programa de altísimo nivel técnico e interpretativo, integrado por las obras “Trashumante”, bajo la dirección y coreografía de Víctor Manuel Ruiz, y “Plumaje Golondrina”, creación de Raúl Tamez.
Ambas piezas exploraron desde el cuerpo las complejidades del desplazamiento, la transformación, la migración, la incesante búsqueda de pertenencia y el comienzo de nuevos caminos.
La Generación 24 que dejó plasmado su talento en el escenario está integrada por Ari Lozano, Andrés de los Ríos, Paul Rojas, Nathali Aragón, Dano Cabrera, Valentina Martín, Ángel Romero, Renata Candelas, Luci Morales, Rafaela Negrete y Citlaly Solano.
Estos once talentos ofrecieron interpretaciones de gran intensidad física y sensibilidad, que reflejaron el riguroso proceso de formación que vivieron durante su estancia en la EPDM.
Bajo un diseño de iluminación que oscilaba magistralmente entre la calidez del ámbar y el frío penetrante de destellos azules, el elenco construyó una poderosa metáfora visual sobre el arraigo y la colectividad. Sosteniendo líneas lumínicas que parecían trazar el mapa de sus propios destinos compartidos, los bailarines conectaron las raíces del pasado con el presente absoluto.
El clímax conceptual de la noche llegó con un canto coral sostenido; una vibración profunda e íntima que caló en el pecho de los espectadores justo antes de que el silencio de la sala fuera interrumpido por un lamento sonoro ancestral, el cual rompió la distancia entre el escenario y las butacas.
El momento más emotivo de la velada —y el que selló de manera inolvidable su paso por la institución— ocurrió durante el acto de cierre. Protegidos por una luz cenital en el centro del escenario, los graduados, portando vestuarios fluidos en tonos ocre y mostaza, se unieron, simulando una piña compacta para ejecutar una coreografía de despedida cargada de un profundo simbolismo.
Al compás de una nostálgica, solemne y muy sonora versión de “Las Golondrinas” interpretada a ritmo de banda, los artistas comenzaron a elevar sus brazos al unísono con movimientos suaves y ondulatorios que evocaron el batir de alas de las aves que emprenden el vuelo. La coreografía fluyó con transiciones dinámicas, transitando del suelo al cielo en un gesto colectivo de libertad, triunfo y profunda gratitud hacia sus maestros, la institución y el público que los arropó.
Con una conmovedora ovación de pie que rompió la penumbra final, la Generación de la EPDM cerró su etapa estudiantil.
Los aplausos confirmaron que “Nómadas” logró entrelazar con éxito las historias de quienes viajan en la escena con las de quienes los observaron desde la sombra.