Entre horizontes y memoria, inauguran ’Donde se rompen las olas’ en Mazatlán

Marisela González
27 febrero 2026

La artista sinaloense Miriam Molina Salces abrió al público una selección de 26 pinturas en la Galería Ángela Peralta, donde el mar y el atardecer se convierten en refugio ante el caos cotidiano. La muestra permanecerá hasta el 10 de abril con entrada libre.

En un tiempo donde la prisa marca el pulso cotidiano, la artista sinaloense Miriam Molina Salces propone detenerse, hacer una pausa y mirar el horizonte, bajo esa premisa fue inaugurada la exposición “Donde se rompen las olas” en la Galería Ángela Peralta, espacio que abrió sus puertas a una colección que convierte al mar y al atardecer en territorios de reflexión.

La muestra, integrada por 26 piezas, forma parte de una colección mayor titulada “Alma y Horizonte”, pero adquiere identidad propia bajo el nombre de una de las obras centrales que cuelga en el muro principal de la galería.

“Es el nombre de esta pieza grande, pero también está en la canción del sinaloense”, compartió la pintora durante el recorrido inaugural.

Los cuadros presentan horizontes marinos, playas y carreteras bañadas por la luz crepuscular.

La mayoría de las escenas pertenecen a paisajes de Sinaloa; otras evocan el Mar de Cortés y, en menor medida, rincones de Baja California y Jalisco.

Incluso, una pieza rompe la geografía terrestre para situar al espectador frente a una “tarde en Marte”, guiño que amplía la noción de horizonte hacia lo simbólico y lo imaginado.

La propuesta plástica transita entre la mancha y la figuración, así lo señaló Molina Salces, quien explicó que las piezas parte de la fotografía digital como referencia para luego reinterpretarla desde la pintura tradicional, en un diálogo que conjuga óleo, acrílico y técnica mixta sobre lienzo y papel.

“La idea es contemplar el horizonte y conservar la pintura tradicional, pero con un lenguaje más contemporáneo”, explicó.

Comentó que más allá de la técnica, el eje de la exposición es el mensaje.

En tiempos marcados por la prisa y la incertidumbre social, la artista apuesta por la contemplación como un ejercicio de salud emocional.

“Tenemos que volver a detenernos, a descansar la mente, la naturaleza siempre nos va a regresar a un centro, a un balance”, expresó.

Para ella, el horizonte y el atardecer representan reflexión, calma y unión familiar, elementos que han marcado su vida desde Culiacán, ciudad donde nació y mantiene su estudio.

La creadora no es ajena a los reflectores internacionales. Su obra fue seleccionada para formar parte del proyecto The Lunar Codex, iniciativa cultural en colaboración con la NASA que enviará piezas artísticas a la superficie lunar, convirtiéndola en la primera artista mexicana en integrarse a este acervo de alcance espacial, sin embargo, en Mazatlán su discurso se mantiene cercano.

“Si se detienen y dejan un ratito el celular para realmente contemplar, se van a encontrar a sí mismos”, dijo al invitar a los mazatlecos a que asistan a apreciar su obra.

La exposición llega por invitación del municipio y tras la revisión de su portafolio por parte de la galería, aunque parte de esta serie ya se había presentado en Culiacán en una dimensión mayor, en el puerto adquiere nuevos matices al dialogar con el paisaje cotidiano que inspira sus pinceladas.

Las obras están disponibles para adquisición a través de la galería y de la encargada de la colección, Mónica Rice, así como directamente con la artista.

La exposición permanecerá abierta al público durante marzo y los primeros días de abril, con fecha tentativa de clausura entre el 10 y el 12. La entrada es libre.