Entre humor y tragedia, D(r)ama irrumpe en el Teatro Ángela Peralta con una mirada crítica al amor romántico

Carlos Robles
26 abril 2026

La obra de la artista ecuatoriana Yasna Vivanco Muñoz, se presentó como parte del 39 Festival Internacional de Danza José Limón

En una noche donde la escena se convirtió en un espacio de confrontación entre un sinfín emociones y reflexión, el Teatro Ángela Peralta recibió la puesta en escena D(r)ama, como parte de las actividades del Festival Internacional de Danza José Limón 2026.

Desde los primeros minutos, la obra estableció un tono directo, donde el escenario se convirtió en un territorio simbólico donde el cuerpo fue el principal vehículo narrativo, acompañado por el humor y la tragedia en una convivencia constante, sin concesiones ni suavizaciones.

Esta dualidad marcó el ritmo de la puesta, que transitó con naturalidad entre lo cómico y lo intimo, provocando en el público reacciones que oscilaron entre la risa y la reflexión.

Al centro de esta propuesta se encuentra la interpretación de la actriz ecuatoriana, Yasna Vivanco Muñoz, quien dio vida a “Doña X”, un personaje construido con precisión emocional y una notable presencia escénica.

Su actuación destacó no solo por la intensidad, sino por la cercanía que logró establecer con el público mazatleco, y que a través de una ejecución física rigurosa y una expresividad contenida pero efectiva, Vivanco Muñoz logró que cada gesto y cada palabra adquirieran un peso significativo dentro del discurso de la obra llegando a cada uno de los asistentes.

“Doña X” se presenta como una mujer contemporánea atravesada por las ideas del amor romántico heredadas, especialmente aquellas construidas desde la cultura popular y reforzadas durante décadas por las telenovelas de los años ochenta.

Desde esta premisa, la obra propone un viaje introspectivo en el que la protagonista entra en una especie de ring simbólico, un espacio de confrontación donde intenta purgar su pasado amoroso y desprenderse de esas estructuras afectivas que han condicionado su manera de entender el amor.

Sin embargo, el desarrollo escénico evita cualquier resolución simplista, ya que lo que en apariencia es una búsqueda de redención se transforma en un recorrido lúcido y, por momentos, incómodo, donde las expectativas idealizadas se desmoronan progresivamente.

El futuro venturoso que el personaje anhela nunca llega a concretarse, evidenciando la fragilidad de los modelos románticos aprendidos y la dificultad de reconstruir una identidad emocional fuera de ellos.

La estructura de la obra, dividida en cinco actos, permite abordar distintas capas del conflicto, en el que cada segmento ofrece un enfoque particular, que va desde la ironía hasta la confrontación directa, pero todos convergen en una misma línea temática, siendo esta la revisión crítica de las narrativas afectivas que han moldeado la experiencia emocional de generaciones enteras.

Esta fragmentación, lejos de dispersar el discurso, refuerza su profundidad y permite al espectador acompañar al personaje en distintas etapas de su proceso sin problema, mostrando las etapas del personaje y su travesía personal.

Uno de los elementos más distintivos de la puesta fue la ruptura de la cuarta pared, donde en varios momentos, el público dejó de ser un observador pasivo para convertirse en parte activa de la experiencia.

La interacción directa con la actriz generó un diálogo espontáneo que dotó a la obra de una dimensión más cercana y viva, fortaleciendo el vínculo entre escena y audiencia, recurso que no solo aportó dinamismo, sino que también marcó el carácter colectivo de las problemáticas abordadas.

El carisma de Vivanco Muñoz se extendió rápidamente por el recinto, impregnando cada rincón del Teatro Ángela Peralta y consolidando una atmósfera de atención constante, en donde la respuesta del público fue evidente, mostrando risas, silencios prolongados y participación activa reflejaron el impacto de una propuesta que no buscó complacer, sino provocar.

Con D(r)ama, la compañía La Novia Performer reafirma una línea de trabajo comprometida con la exploración del cuerpo como espacio político y emocional, así como con la revisión crítica de los discursos culturales que influyen en la vida cotidiana.

Su presencia dentro del Festival Internacional de Danza José Limón no solo amplía el panorama escénico del evento, sino que también fortalece su vocación de ofrecer propuestas contemporáneas que dialogan con las inquietudes del presente.

De esta forma, esta puesta en escena dejó claro que el teatro, cuando se sostiene en la honestidad interpretativa y en una propuesta conceptual sólida, puede convertirse en un espacio de cuestionamiento necesario, por lo que en este caso, la escena no ofreció respuestas fáciles, pero sí abrió una conversación pertinente sobre el amor, la memoria y las estructuras emocionales heredadas, temas que, lejos de agotarse, siguen marcando la experiencia humana.