Evangelización de la Cultura

Presbítero Amador Campos Serrano
05 mayo 2026

En el discurso inaugural de la IV asamblea del Episcopado Latinoamericano celebrada en Santo Domingo, el Papa Juan Pablo II hizo hincapié en la no-identidad entre el Evangelio y la Cultura en particular, pero recalcó, como sí debe ser el Evangelio quien inspire a las Culturas, en vistas a su enriquecimiento y superación.

De esta manera, lejos de identificar Evangelio y Cultura, nos encontramos con el concepto no restringido del Evangelio al nivel de una Cultura, estando este por encima de ellas, de tal manera que las abarca, sin reducirse a ninguna de ellas, porque puede pertenecer a todas, sin ser exclusivamente alguna de ellas.

El Papa explica como el CELAM y toda la Iglesia prestan especial atención al tema de la Cultura, pues el término “Nueva Evangelización” acuñado por el mismo Santo Padre, en el discurso pronunciado en 1983 y dirigido a los obispos del CELAM, tiene como principal objetivo, el proyectarse en todas las culturas; esta debe ser la principal preocupación de la misión de la Iglesia.

La crisis de nuestra cultura “Occidental”, consiste en que, a pesar de contar con auténticos valores positivos, muchos de ellos fruto de la evangelización, ha eliminado muchos valores religiosos fundamentales, introduciendo engañosas concepciones, no aceptables, desde el punto de vista cristiano, esto ha conducido a un punto indiferentismo religioso.

Al hacer un esfuerzo especial para inculturar, con singular tacto, el mensaje evangélico, el Papa habla de un afianzamiento de la “cultura cristiana”, como el Papa la llama, el cual renovará, ampliará y unificará los valores históricos, pasados y presentes, un grave inconveniente resulta de la ruptura entre Evangelio y Cultura, ya denunciada por Paulo VI.

En cuanto al concepto de “Cultura Cristiana”, el Papa expone; “Si el sentido profundo del concepto ‘cultura’ expresa los valores universales de la persona, entonces Cristo y su evangelio es quien proyecta más luz sobre el hombre y su razón de ser”.

El Papa propone, como reto a vencer, el diálogo entre ciencia y fe, en orden a crear un verdadero humanismo cristiano, esto es; a mostrar, como ciencia y técnica contribuyen a la civilización y humanización del mundo, en la medida que estén penetrados por el Espíritu de Dios.

Si bien, la inculturación del evangelio constituye un desafió y un reto, esto, no obstante, no deja de ser un motivo de firme esperanza, sobre todo para nuestra América Latina, en donde tenemos el más grandioso y sublime ejemplo de inculturación, en Santa María de Guadalupe.