Expresiones de la ciudad
"Expresiones de la ciudad"
Júralo. Tal como te digo sucedió, querida Minerva. ¡Huy!, quise gritar en alto, pero me atraganté. Que por la voz grave y las bocanadas de acento norteño te parezco montaraz, pero yo te diría que es de estilo parmentier, igual que en la jerga gastronómica: es como cuando cortas una papa en cubos de dos centímetros por lado, aunque ese día a mí me tocó hacerlos tipo brunouse, que son mucho más chicos que aquellos. Fue una mañana ilustrativa, fíjate, porque la chef directora, Delia Moraila, casi estuvo al pie de la puerta para recibirme. Cuando quieres oír, cómo se aprende, como por ejemplo sobre la existencia de los frutillos que dan las apomas, o los ramones, como les dicen a esos árboles por allí. Son semejantes a chícharos, pero oscuros, y que con ellos puedes hacer harina, tú; cocinarlos y deshidratarlos para comerlos como botana, tú; o servirlos en una guarnición de ensalada. Un día los pruebo y luego te digo. El caso es que la muy digna de doña Delia, casi de la mano, me llevó a la cocina para seguir con el Diplomado en Gastronomía Internacional, donde dos jovencitas simpatiquísimas ya esperaban, Dalia y Yuliana; enseguida se sumó Angelly Jacobo, también de corta edad, pero de gran aplomo con su chapeau chef cuisinier. Ah, pues con ellas supe de cortes universales, que las verduras al modo bastón, o juliana; ahora de giratorio, que son sesgadas, como se sirven en la cocina asiática. Y así. Oye, imagino que un pianista como Joel Juan Qui podría hacer maravillas con el cuchillo sobre la tabla, porque has de cuenta que tienes que unir los dedos como patitas de araña, presionar las tiras de zanahoria e irlos recorriendo hacia atrás, uno, otro, tres, según el tamaño deseado, en tanto va cayendo el filo para volverlas en cuadros. Creo que si lo sigo practicando, cualquier fecha de estas voy a terminar interpretando la frenética determinación de La Polonesa, de Chopin. ¿Que qué me tocó hacer? Cierto, mira, no te había dicho: nada más y nada menos que tartaletas de vegetales y sushini relleno de jamón. No por dártelas a desear, pero quedaron de-li-cio-sas. Las tartaletas me recordaron la vez de la comida en casa de Miguel Tamayo en honor a Arturo Pérez-Reverte, el escritor español, porque además de un jamón a la hawaiana, se sirvieron pasteles de pollo. Pero nada de ingredientes prefabricados, póngase a amasar, mijito, que tanto de harina, de mantequilla ciertos gramos, media cucharadita de sal, agua fría, vinagre y la pizca de paprika. Y a los calabacines aplícales el corte parisien, es decir, con la cucharilla especial sácales la pulpa, hazles el hueco a lo largo para después rellenarlos. Entre córtale, raya el queso, blanquea los calabacines y córrele porque se pasan, la sesión estuvo divertidísima. Hasta tiempo tuve de enseñarles, a las chicas, el último video del grupo Rosa Mexicano, cantando El trago amargo, de Joaquín Millán. Lo que no te había dicho, amiga del alma, es que en mientras estábamos con lo mío, por el otro extremo de la cocina la chef Mariela Rodríguez de la Rocha enseñaba a alguien cómo elaborar brochetas no sé de qué, porque cada quién con su cada cuál, tú sabes. Pasado el tiempo, aquel "alguien", un chavalón bien original, pasó frente a mí con sus brochetas ya cocinadas. Olían riquísimas. Claro que no nos quedamos atrás, porque al ratito la Jacobo y yo sacamos del horno el sushini y las tartaletas, definitivamente exquisitas. Y en eso se apareció doña Delia Moraila con una botella de vino blanco chileno, que para degustar lo que hicimos, tú; que también para darme la bienvenida como estudiante, tú. Pero yo no podía ingerir ni un milímetro de alcohol, pues resultó que aquel chicharrón asesino que una vez te conté, por lo duro y con el impacto no sólo rompió un puente, sino que aparte me mató el nervio de una premolar. Y pues infección y dale con antibióticos. Por eso el chavalón hizo el papel de degustador. Y cuando la señora Moraila le dijo, anda, cuéntame qué aroma percibes, aquel se limitó a decir: a perro remojado. ¡Huy!, exclamé sin que me oyera. ¿Montaraz yo? Ja. Y punto. Comentarios: expresionesdelaciudad@hotmail.com