Hernán Ruiz apuesta por una nueva ficción sobre América Latina, con apoyo del PECDA
El escritor culiacanense recibe el PECDA 2026-2027 en la categoría Creación Joven para desarrollar la novela La última ficción de América Latina
Un académico europeo que llega a Culiacán con la misión de recuperar el Penacho de Moctezuma, convencido de que en esa pieza histórica se encuentra el símbolo capaz de detonar una revolución latinoamericana, es la premisa de la nueva novela en la que trabaja el escritor culiacanense Hernán Ruiz, con la que ganó la beca del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Sinaloa (PECDA) 2026-2027, en la categoría Creación Joven.
Se trata de la novela “La última ficción de América Latina”, que tiene como protagonista a un académico que llega a México dispuesto a encontrar cómplices para recuperar el penacho que permanece en el Museo de Etnología de Viena.
Una historia en la que el autor cruza literatura, crítica social y una mirada irónica al mundo académico para cuestionar la idea que desde Europa se construye sobre América Latina, pues el problema principal del personaje es que conoce América Latina desde la teoría y tendrá que enfrentarse a una realidad que no encaja con sus lecturas.
“Es una novela que va a tratar de ser un poco fársica en cuanto al mundo intelectual, pues el personaje se hace una idea de lo que debería de ser América Latina, como muchos europeos que vienen y se fascinan con México... Mi intención es que tenga la obsesión de reivindicar América Latina como como una potencia, a raíz de lo que ha leído y de las teorías, que muchas veces se ve muy bien, pero ponerla en práctica resulta imposible”, compartió Hernán.
“También surge del desconocimiento de este personaje de lo que es realmente América Latina, él quiere recuperar el penacho de Moctezuma y viene a México a buscar cómplices mexicanos que le ayuden en misión pues cree que allí radica digamos lo que será la revolución latinoamericana”.
Pero todo está basado en teoría, lecturas, doctrinas, personajes extravagantes y él crea su propia ficción de lo que es América Latina.
La historia será contada de manera testimonial, a través de diferentes voces, sin que el protagonista tenga directamente la palabra, y con la intención de que al final permanezca la incertidumbre sobre su destino.
“Él no va a tener la voz directamente, sino que va a ser conocida su historia a partir de lo que cuenta la gente de él, un poco como ‘Los detectives salvajes’, de Roberto Bolaño”.
De evitar Culiacán a convertirlo en personaje
Cuando Hernán Ruiz empezó a escribir con mayor seriedad, evitaba hablar de Sinaloa y hasta cambiaba el nombre de Culiacán en sus relatos. La violencia que vivía cotidianamente le resultaba demasiado abrumadora como para reproducirla también en la ficción.
Pero se dio cuenta de que era algo que no podía separar su escritura con el lugar que habita y ahora “La última ficción de América Latina”, está totalmente ambientada en Culiacán.
“Salvo por los personajes que viven en otros países o que viajan por el mismo objetivo de recuperar el penacho de Moctezuma, los personajes se mueven en Culiacán y mi intención es que la misma ciudad sea un personaje con sus pros y sus contras”.
Para el escritor, abordar la realidad sinaloense también implica reconocer una parte de su propia identidad. La literatura se ha convertido en un espacio para procesar sus preocupaciones sobre el entorno y explorar los conflictos humanos sin convertir necesariamente sus historias en discursos o mensajes.
“En la literatura yo he encontrado un espacio para verter todas mis obsesiones, todas mis preocupaciones, encontrarles un sentido y también para reconciliarme conmigo mismo”, afirma.
En ese sentido, considera que la función del escritor está menos relacionada con transmitir una moraleja que con construir historias honestas, personajes complejos y conflictos capaces de conectar con otros lectores.
Del expediente a la ficción
Para Hernán Ruiz, un expediente también puede ser una historia. Antes de convertirse en escritor, el derecho le enseñó a leer los conflictos humanos desde otra perspectiva: seguir una secuencia de hechos, escuchar las versiones de las personas, encontrar el origen de un problema y con el tiempo descubrió que esas herramientas también podían servirle en la literatura.
“Cuando estaba estudiando y leía demandas, veía cómo se contaba la historia, cómo de pronto desde dónde se originó el conflicto entre el patrón y el trabajador hasta cuándo estalló, el problema que se encadenó, que se presentara la demanda y me divertía mucho con eso, entonces, yo decía, ‘en algún momento quiero aplicar algo en un cuento, o novela”.
Como escritor joven y abogado, Sinaloa es algo que preocupa a Hernán Ruiz.
“Me preocupa que no haya una salida, por ejemplo, a las problemáticas que están estamos teniendo hoy en día, que de alguna forma nos han alcanzado a todos, a veces de una manera muy frontal, otras veces de forma indirecta, pero que al final nos toca y nos afecta, nos impacta. A veces parece que está tranquilo y de pronto se desploma y una noticia basta para dejarnos intranquilos”, señala.
“En la literatura yo he encontrado un espacio para verter todas mis obsesiones, mis preocupaciones, encontrarles un sentido también para reconciliarme conmigo mismo en muchos aspectos.
“Creo que mi papel en esto es escribir la historia que tenga entre manos lo mejor posible, siendo lo más sincero con los personajes, buscando que la historia se defienda sola, que no se quede en la mera anécdota, concentrándose en los conflictos humanos y esperando que esa historia conecte con alguien después”.
Reconocimiento, disciplina y oportunidad
Escribir desde Culiacán es algo que disfruta hacer como autor, pues las fronteras se han abierto gracias a lo virtual y ha tenido la oportunidad de publicar en editoriales nacionales, como Nitropress.
“Me gusta mucho escribir desde mi ciudad, leer autores que escriben desde sus ciudades, desde Sinaloa, por ejemplo, leer a Julio Zataráin de Mazatlán, Jorge Iván Chavarín, me parece que eso es muy padre”.
Haber ganado la beca del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Sinaloa (PECDA) por tercera ocasión, esta vez en la categoría Creación Joven, fue para Hernán Ruiz una sorpresa que no esperaba.
“Estoy muy contento, muy agradecido con las instituciones, con el programa, me parece que es es un programa muy noble, que ha impulsado a muchos creadores, es un reconocimiento te hace sentir que lo que estás escribiendo realmente vale la pena y ayuda a que uno no desista, porque el oficio de escribir puede ser duro, y esto es una palmada, un aliciente”, dice.
“También significa compromiso, de terminar la obra, con tantas obligaciones y responsabilidades que tenemos, de pronto es difícil ir encontrando los tiempos. Lo que te obliga a hacer un cronograma de actividades, fechas de entrega y a mí eso me gusta, me gusta gusta la disciplina,
La primera beca del PECDA la obtuvo a los 22 años, Fue en 2016, 2017, con su novela Días de Búsqueda, después la ganó a los 30 años, en el 2024 - 25, con la novela Donde duermen las montañas, en la que explora el duelo por la muerte de su padre y el reencuentro con su historia familiar y que ya está en proceso de publicación.
Perfil
Hernán Arturo Ruiz (Culiacán, Sinaloa, 1993)
Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Sinaloa.
Fue becario del PECDA Sinaloa 2016-2017. Ha publicado el libro de cuentos Las horas que perdimos (Nitro Press/ISIC, 2020). En 2015 recibió la primera Mención Honorífica en el Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo.
Sus cuentos han aparecido en las revistas Timonel, Aldea 21, y en las antologías Once navajas, narradores menores de treinta años (FETA, 2015), Laboratorio para Narradores (Palabras del Humaya, 2017), Álbum Negro, narrativa sinaloense de ficción (Isic, 2018), Lados B, narrativa de alto riesgo (Nitro/Press, 2018), Sin mayoría de edad (UNAM, 2019), El espejo de Beatriz. Volumen 2. (Ficticia, 2020) y Síndrome de Astier (Abismos Editorial, 2021).