Honran a Élmer Mendoza con el Premio ‘Jorge Ibargüengoitia’ de Literatura
Distinguido por el impacto cultura y su consistencia en el género de la novela negra, el galardón se entrega como parte de la ceremonia de inauguración de la 68ª Feria Internacional del Libro de la Universidad de Guanajuato
Por redefinir la novela negra en clave mexicana, demostrando que el género puede dialogar con la violencia estructural de un país, sin perder rigor literario, el maestro Élmer Mendoza fue reconocido este jueves con el IX Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura.
La Universidad de Guanajuato reconoce la trayectoria, la innovación, el impacto cultural y la consistencia en la obra del escritor sinaloense, inscrita en el género de la novela negra como parte de la ceremonia de inauguración de la 68ª Feria Internacional del Libro de la UG (FILUG), realizada este jueves en el Patio del Antiguo Colegio Jesuita de la Santísima Trinidad, anexo al Edificio Central UG de Guanajuato.
Carlos René Padilla Díaz, miembro del jurado, concluyó que la clave de la propuesta literaria Élmer Mendoza es la creación de un universo narrativo que no se rige por el estereotipo de las literaturas anglosajonas, sino que ha ampliado el horizonte de la literatura mexicana contemporánea y ha contribuido decisivamente a legitimar el género negro como un espacio de reflexión crítica y estética.
“El Noroeste del país fue visto durante mucho tiempo como un territorio ajeno a las problemáticas sociales y criminales del centro de México, en ese contexto la importancia de su obra radica en haber redefinido la novela negra en clave mexicana, demostrando que el género puede dialogar con la violencia estructural de un país, sin perder rigor literario”, explicó.
Padilla Díaz mencionó que tal como lo señala Élmer Mendoza sobre su obra:
“Es una estética de la violencia, todo un movimiento; no es oportunismo, me gusta la palabra ‘narcoliteratura’ porque quienes estamos comprometidos sabemos de lo que hablamos”.
Agregó el miembro del jurado que Mendoza crea una voz propia dentro de la narrativa criminal, alejándose de modelos ajenos mediante una prosa oralizada, rítmica y profundamente arraigada en el habla cotidiana.
“Desde sus primeras novelas, como Un asesino solitario y El Amante de Janis Joplin escribe el género en un contexto atravesado por el crimen organizado, violencia estructural y la corrupción política; comprendió el tono, el ritmo y no podía dejar afuera el lenguaje popular”.
En su participación, el maestro Élmer Mendoza aprovechó el escenario para compartir anécdotas con escritores, y en un lenguaje espontáneo, lleno de oportunas anécdotas, afirmó que como novelista y se mueve en los códigos de la literatura como arte.
“Vicente Leñero en una reunión me dijo que tenía razón”, recordó Mendoza.
Afirmó que la narrativa no la comanda la voz si no el oído.
“Lla narrativa se tiene que escuchar, entra por los ojos, pero también tiene que escucharse. Nosotros teníamos que escribir con ese tono de rebeldía de fuerza, de contar. Los novelistas negros, los novelistas policiacos somos conscientes del fenómeno que hemos provocado, palabra por palabra..., ¿por qué una palabra está en nuestra novela?, ¡tenemos que saberlo!, exclamó.
“Hay que cuidar cada palabra, hay un juego distinto, pero siempre es un proceso muy complejo en el que interviene la imaginación, el instinto y la inteligencia. Si no, no hubiera escrito lo que he escrito”