Jorge Gárate juega y crea su Carnaval
22 febrero 2017
"A sus 14 años realiza carros alegóricos y sueña con llegar a ser carrocero artesano de la fiesta mazatleca"
Como miles de mazatlecos, Jorge de Jesús Gárate Valenzuela, de 14 años de edad, ama el Carnaval Internacional de Mazatlán pero especialmente los desfiles. El solo nombre de la fiesta despierta en él muchos sentimientos positivos: alegría, fraternidad, admiración, respeto, pero sobre todo, creatividad.
Sin embargo, como muy contados porteños lo han hecho a lo largo de la historia de esta centenaria celebración, este adolescente ha llevado su pasión a otro nivel al fabricar pequeños carros alegóricos y crear una celebración muy particular con los vecinos de un barrio de la Colonia Montuosa.
Tiene una creatividad como pocos, y una habilidad sorprendente para transformar el papel, el alambrón y la pintura en admirables obras de arte. Para los carros alegóricos pensó en todo: una plataforma firme y segura para soportar el peso de una persona, un sistema de tracción para remolcarlos con una cuatrimonto sin problemas y una estructura sólida de alambrón para que no se deforme con el movimiento.
Juego de niños
“Todo comenzó como un juego, hace 5 años, en la casa de mi abuelita. Elegimos una reina y la coronamos. Entonces, para que desfilara, improvisé con una machina su carroza real, adornándola con papel china tuvimos nuestro Carnavalito en la calle. Fue algo nada más por pura diversión”, recuerda.
Al año siguiente, cuando se acercaba el Carnaval de 2014, de nuevo los chiquillos jugaron a hacer su propio Carnaval. Otra vez, fueron los mismos niños, hicieron su elección de Reina y se hizo una fiesta con música en la calle.
El tercer año del “Carnavalito de la Montuosa”, como ya le había puesto el vecindario debido a que cada vez ganaba más seguidores, tuvo su desfile. Jorge decoró una bicicleta con una gran flor de papel y la reinita paseó por las calles de su colonia rodeada por un séquito de niños que iba anunciando su llegada.
“El año pasado ya se juntó más gente y hasta ceremonia de coronación hubo, con cohetes y toda la cosa. Entonces hice mi primer carro alegórico, fue chico, pero gustó mucho. Como el tema del Carnaval fue Mazatlántida, pues nosotros le llamamos al nuestro Montuosatlántida”, comenta.
Ya con el entusiamso del primer carro alegórico, entonces Jorge y los vecinos de su abuelita Silvia se organizaron para hacer en 2017 algo más grande a lo que antes tuvieron. La cita quedó pactada para el domingo 12 de febrero y se organizaron con varias semanas de anticipación, se propusieron varias candidatas para los diferentes reinados: Carnaval, Juegos Florales e Infantil. Y Jorge en su casa empezó la elaboración de sus respectivas carrozas dos meses antes.
“Este año decidimos hacer algo nuevo y diferente, mejor. Elegimos tres reinas: Carnaval, Juegos Florales y la Infantil, las coronamos con música y fuegos artificiales, fue mucha gente. Los carros alegóricos los hago en mi casa, esta vez empecé desde diciembre, porque es algo que hago en mis ratos libres. El Carnaval me encanta y crear los carros alegóricos me apasiona, pero lo primero son mis estudios”, expone el estudiante de secundaria del Colegio SAM.
Concepto en forma
De acuerdo a los planes de vida de Jorge, esta edición del Carnavailito de la Montuosa fue la última que hizo, pues el próximo año ya estará en la preparatoria y sus obligaciones escolares serán mayores, por eso quiso cerrar el ciclo con un trabajo monumental.
Las tres alegorías rodantes creadas por este muchacho de 14 años son dignas de un desfile en forma, a pesar de su pequeño formato si se les compara con las carrozas del Carnaval de Mazatlán. Cada carro tiene un tema y diseño original, acorde a la reina que lo utilizará y al tema actual de la fiesta, que es “De Alebrijes y Dragones”.
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El carro de la Reina del Carnaval es “Embajadora de Dragones” y en él evoca a los grandes dragones de las películas épicas, en su vuelo nocturno con la luna por compañera en el firmamento.
El carro de la Reina de Juegos Florales tiene el tema de “Alebrijes mexicanos”, donde se toman elementos de la cultura maya y los singulares dragones mexicanos, incluso el sol es un sol-alebrije, lleno de colores.
Para la Reina Infantil se retomó el cuento de “La Bella Durmiente”, replicando el colorido castillo de Disney en París y a “Maléfica” en su forma de dragón.
“Todos los carros primero los hago en boceto, luego busco los materiales, que la mayoría son reciclados, desde la madera y el cartón, hasta las mismas bases y estructuras de alambre. Entonces empiezo a trabajarlo, a darle forma. Todo lo trabajo solo, sin ayuda de otras personas, desde el diseño, el armado y la pintura; las cosas las voy consiguiendo poco a poco a lo largo del año”, explica el joven creador.
Talento sobrado
Los carros alegóricos no son el único trabajo creativo que Jorge ha hecho, su obra es extensa y variada, desde una colección de payasos de papel maché para su mamá, hasta una escenografía para obras de teatro de su escuela, pasando por maquetas de diferentes temas y dimensiones.
De hecho, en la planta alta de su casa, sus padres adaptaron un taller para que pueda realizar sus proyectos, que cada vez son más elaborados y de mayor tamaño. Además también es el almacén donde guarda lo mejor de sus obras, pues algunas las desmantela para hacer otras, pues hay que reciclar y aprovechar al máximo los recursos.
Aunque apenas está en secundaria, Jorge se visualiza a sí mismo como la siguiente generación de carroceros de los desfiles del Carnaval de Mazatlán. Su plan es estudiar arquitectura y seguir aprendiendo técnicas para la fabricación de carros alegóricos. Lo que ha hecho hasta el momento es un ensayo, donde busca perfeccionar lo hecho anteriormente.
“Yo no conocí al señor Rigoberto Lewis, pero soy un admirador de su trabajo. Lo que más me gusta del Carnaval son los desfiles y recuerdo muy bien esas carrozas monumentales que él hacía cada año para la Reina, y yo creo que un día podría hacer también, cómo él, un trabajo digno para que nuestra fiesta siga siendo una fiesta de fama mundial, me gustaría mucho”, asegura sin titubear.
Lo más sorprendente de este don de Jorge es que jamás ha estudiado artes plásticas o algo parecido. Todo empezó por iniciativa propia, cuando estaba en el preescolar, sus trazos y acabados en cada trabajo siempre fueron impecables, la creatividad fluía sin problema ante cualquier tarea escolar o para ocupar sus ratos de ocio dibujaba, pintaba, esculpía, armaba.
Ahora, con una meta visualizada y con el apoyo de sus padres, seguirá creando, aprendiendo y ofreciendo en cada nuevo proyecto una mejor versión de lo que es posible cuando el talento y la pasión se conjuntan para crear.