La poesía da sentido a las cosas del mundo
"La expresión verbal y escrita es la mejor manera de relacionarse con el mundo, para festejar o para protestar, asegura el poeta y periodista Hugo Gutiérrez Vega"
CULIACÁN._Para retratar el mundo, Hugo Gutiérrez Vega tiene el periodismo y un vasto bagaje cultural que cada domingo comparte en su columna Bazar de asombros, pero para contarlo desde la emoción y las entrañas, tiene la poesía.
Director del quizás único suplemento de cultura que queda en el país, La Jornada Semanal y a través de la Cátedra que en su honor creó la Universidad de Guadalajara en diciembre de 2009, que comparte su pasión por el periodismo cultural.
Aún así, lo que para él da sentido a las cosas del mundo, es la poesía.
-- Alguna vez dijo que los poetas eran una gente impúdica, ¿por qué?
El poeta muestra todo lo que tiene dentro, en general pasa con todos los escritores, pero el poeta lo hace de manera más espontánea. Sus contradicciones internas, sus angustias, su desasosiego, su alegría, su gozo, su placer sexual, todo lo pone a la luz del público. Enseña las entrañas y tiene que ser sincero. Decía Rubén Darío, "si hay un alma sincera es la mía". El poeta tiene la obligación de la sinceridad, de no ocultar lo que pasa en su interior y mostrarlo con lo que yo llamo metafóricamente impudicia.
-- ¿Cómo inició su relación con las palabras?
Desde muy chico, tuve un maestro y amigo, Ignacio Arreola, dramaturgo, que jugaba muchísimo con las palabras, las modificaba, hacía calambures, todo lo que se puede hacer con la palabra. El me abrió ese camino, el amor por las palabras, como piedritas de colores que se juntan en un caleidoscopio y van cambiando de forma y de figura.
De la palabra, el poema
Gutiérrez Vega nació en Guadalajara, el 20 de febrero de 1934. Tiene una trayectoria amplia como diplomático, académico, poeta, ensayista y periodista. Ha sido actor y director de teatro y es autor de una obra que le canta a la alegría.
Su amor por la poesía surgió leyendo a dos poetas jaliscienses, el padre Alfredo R. Placencia, de Jalostotitlán, y Francisco González León, de Lagos de Moreno.
"Yo era muy chico y por ellos entré a la poesía, después me fui a la generación de contemporáneos, la del 36 de España, especialmente Federico García Lorca y Rafael Alberti, luego entré a la poesía inglesa, italiana. Pero mis principios fueron totalmente de provincia y mi gran admiración fue a mi maestro Ramón López Velarde", dice.
"A través de ellos adquirí el amor por la palabra, que tienen que practicar todos los que escriben poesía porque es su instrumento de trabajo".
-- ¿Qué hace al poeta?
A García Lorca le preguntaban por qué era poeta y él contestaba 'soy poeta por la gracia de Dios o del demonio, pero soy fundamentalmente porque he estudiado y me doy cuenta de lo que es un poema'. El poema en buena medida es la corrección, la búsqueda de la expresión precisa, evitar los lugares comunes en los adjetivos. Ver que el adjetivo sea original, preciso, para que el sustantivo brille, porque si le ponemos al sustantivo un lugar común lo matamos, por ejemplo si decimos La negra noche, matamos a la palabra noche. Hay un buen ejemplo: algunos poetas habían dicho 'Ojos color sulfato de cobre', pero López Velarde dijo' Yo tuve tierra adentro una novia muy pobre, ojos inusitados de sulfato de cobre', en el adjetivo 'inusitado' está el poema.
-- ¿Cree en la inspiración o en el trabajo?
En poesía hay que trabajar mucho, la idea primera llega espontáneamente, pero después va adquiriendo su forma a través de la corrección. Yo lo que hago es escribir, luego corregir, dejar descansar un rato el texto y luego volver a él. Así, poco a poco, va adquiriendo su forma definitiva. Y escribo a mano, soy de la vieja generación, no puedo escribir a máquina poesía, me resulta imposible. Escribo a mano, me lo pasa mi secretaria a la computadora y esa es la última corrección.
-- ¿Y dónde escribe, en la casa, los cafés?
En la cama, ahí hago las mejores cosas que he hecho en mi vida (dice, entre risas). Escribo de noche, me dedico al periodismo y duermo en las mañanas con todos los sinsabores del velador de fábrica. Llego por lo general a la una y trabajo de una a cuatro y media o cinco.
-- ¿Y desde qué estado se escribe mejor, de la alegría, la tristeza?
Cualquiera, de preferencia desde la alegría, pero desde la tristeza se puede escribir también y, de hecho, se debe escribir. A veces se escribe para conjurar los fantasmas o el dolor presente, pero no como forma de desahogo, para eso está el diván del psicoanalista. Sino simplemente escribir sobre una experiencia vital, buscando las palabras exactas para que sea muy clara y poder trasmitirla y los otros la aprovechen.
-- ¿Cómo encontró su voz?
A través de la lectura de poetas.
Las maletas de los grandes
Gutiérrez Vega vivía en Roma, había publicado un texto sobre las obras principales del dramaturgo rumano Ion Luca Caragiale y la revista Siglo XX le envío una invitación para que hiciera un recorrido por Rumania, a donde también estaban invitados Alberti, Neruda y Asturias.
En ese viaje, alguien tenía que cargar las maletas y le tocó a él.
"Mucho me esforcé en el cumplimiento de mis obligaciones y cargué maletas por Transilvania, los Cárpatos, Moldavia el Banato Central, el Mar Negro y las Puertas de Hierro danubianas", publicó en su columna Bazar de Asombros, de La Jornada Semanal.
"El equipaje de Alberti y Asturias mantuvo su peso normal a lo largo del viaje, pero el de Neruda cada día pesaba más por la sencilla razón de que el implacable coleccionista recogía piedras, caracoles, conchas marinas, pedazos de madera o botellas de vino o de cerveza. De esta manera, el cargador terminó la gira casi desplomado".
-- ¿Qué tan fundamental fue la influencia de Alberti en su obra?
Totalmente, mi primer libro tiene prólogo de Alberti, vivíamos en Roma, éramos muy amigos, viajábamos y me enseñó muchísimas cosas, además era un corrector de estilo maravilloso. Me acuerdo de un pequeño detalle, de un poema mío sobre "el gato que se dedicó a la limpieza de su mano izquierda", y él me dijo 'porqué no pones se dedicó al aseo de su mano izquierda', la palabra aseo hizo el poema, limpieza sobraba, por eso conviene tener buenos amigos poetas.
-- ¿Cuál fue la gran enseñanza de Alberti?
El sentido del ritmo, ha habido dos grandes poetas con ese sentido del ritmo popular andaluz, García Lorca y, sobre todo, Alberti.
-- ¿Como lector, qué ha aprendido de los poetas?
Me han servido de inspiración, no que los haya plagiado ni mucho menos, sino que su lectura me ha estimulado para escribir más. La poesía nos interpreta algunas cosas del mundo que no conocemos o no sabemos, les da sentido y hace una reflexión sobre esos aspectos de la vida diaria, que pasarían desapercibidos.
-- Parafraseando su Antología de dudas, ¿la poesía sirve para resolverlas o generar más?
Yo creo que a veces sirve para resolver, a veces un poema ilumina lo suficiente como para resolvernos una situación que nos tiene perplejos. También sirve para cantar y celebrar lo poco que queda de celebrable en el mundo contemporáneo. T. S. Elliot, el poeta inglés, en su libro Función de la poesía, habla de la posibilidad que tiene ésta de restaurar un idioma. En un momento en que el idioma español sufre de tantos ataques, tantas intromisiones, fundamentalmente del inglés, que padece tanta pobreza, parece que los muchachos tienen una sola palabra, "güey", la poesía tiene la posibilidad de restaurar esa lengua, darle la fuerza necesaria para que sepan sobre todo los muchachos que la expresión verbal y escrita es la mejor manera de relacionarse con el mundo, para festejar o para protestar.
-- ¿Qué lo inspira?
Todo, pero fundamentalmente el amor, el desamor, el encuentro, el desencuentro, los niños, los paisajes. Todos mis libros son escritos en distintos países, yo creo que tienen una utilidad de guía turística, de todos los viajes. Tengo tres libros escritos en Grecia, uno en Italia, Washington, Madrid, dos o tres en España, Brasil, México, Rumania, lo que era la Unión Soviética, la variedad del mundo es lo que me inspira para escribir y espero que la variedad del mundo permanezca, porque cada vez la uniformidad es más horrenda.
EL AUTOR
Hugo Gutiérrez Vega
Nació en Guadalajara, en febrero de 1934.
Es poeta, Abogado, Maestro en Letras y Humanista.
Ingresó al Servicio Exterior Mexicano en 1963 y estuvo ahí durante 33 años.
Representó a México como agregado cultural y cónsul en Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Italia, Brasil, Rumania, Líbano, Chipre, Moldova y Puerto Rico. Fue embajador en Grecia.
Maestro de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Políticas y de Filosofía y Letras de la UNAM.
Dirigió La Casa del Lago de la UNAM.
Es Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Querétaro, y de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Ha ganado el Premio Nacional de Poesía 1975, Premio Nacional de Periodismo, en 1999; Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde, en 2001; Premio Nacional de Poesía Xavier Villaurrutia 2002, la Medalla de Oro del INBA 2004.
SU OBRA
Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, ruso, rumano, portugués, griego y turco. Entre la que destacan los libros Buscado amor, Desde Inglaterra, Resistencia de particulares y Samarcanda y otros poemas, Meridiano 8-0, Cantos de Tomelloso y otros poemas, Georgetown blues y otros poemas, Por favor su currículum y Antología con dudas.