La salud mental y un año nuevo

Octavio Robledo
10 enero 2026

El comienzo de un año nuevo es una oportunidad, y hay que aclarar que no forzosamente hay que reinventarse como otra persona, la salud mental se fortalece con paciencia, autobservación, y metas que sean congruentes a su personalidad, no se trata de iniciar el año siendo otra persona, sino de caminar a una versión mas consciente y cuidada de uno mismo.

El inicio de año suele ir acompañado de rituales, expectativas y un fuerte deseo del cambio, sin embargo, detrás de la celebración también pueden surgir emociones complejas, como presión, miedo al fracaso, comparación con otros o cansancio emocional acumulado, por lo tanto, hablar de salud mental al iniciar un año es más necesario que nunca.

Nunca se puede iniciar “de cero”, enero se presenta como una pagina en blanco, pero la realidad es que las personas no cambian mágicamente por la fecha, ese mito puede generar en primer lugar culpa por no sentir entusiasmo, frustración si no se cumplen metas inmediatas, sensación de ir retrasado respecto a los demás.

Por otro lado están las presiones por las expectativas, las metas nuevas pueden motivar, pero también sobrecargar. La mente siente presión cuando las expectativas son: demasiado altas, difusas y basadas en lo que “deberíamos” y no en lo que necesitamos, una buena práctica es plantear propósitos realistas y amables con uno mismo.

La importancia de cerrar ciclos emocionales, un año nuevo no bórralo vivido a veces arrastramos: duelos, estrés prolongado, cansancio emocional y conflictos no resueltos. Antes de comenzar algo nuevo, es saludable reconocer lo que aun duele o pesa, el cierre emocional no es olvido, sino aceptación.

Recuperar equilibrio, en los primeros meses del año muchas personas sienten una mezcla de ilusión y agotamiento, para cuidar la salud mentales clave: dormir bien después de días festivos intensos, retomar rutinas con suavidad, dar espacio a emociones, no solo a las obligaciones. Practicar pausas conscientes, la estabilidad emocional se construye con hábitos pequeños, no con grandes propósitos.

Cultivar la autocompasión, al comenzar el año, solemos ser exigentes “deberíamos haber logrado más”, “este año sí tengo que cambiar”, la auto compasión ayuda a soltar esa dureza interna, y esto implica hablarse con amabilidad, entender que errar es de humanos , celebrar pequeños avances, no compararse con historias ajenas.

Conectar con lo verdaderamente importante, el cambio más significativo no esta en la agenda, sino en el sentido, preguntarte ¿que necesito este año para sentirme mejor?, ¿Qué me gustaría soltar?, ¿Qué relaciones quiero cuidar?, ¿Qué límites necesito poner? El año nuevo puede ser un punto inflexión para reorganizar prioridades emocionales.

Buscar apoyo cuando es necesario, a veces empezar el año se siente pesado, pedir ayuda, como hablar con un profesional, con un amigo o alguien de confianza, no es una señal de debilidad, sino de autocuidado.