La virtud de la amistad

08 noviembre 2015

"La virtud de la amistad"

Alfredo Pallares



Estamos en el llamado mes del amor y la amistad. Conforme nos acercamos al día 14 los comercios intensificarán sus promociones y generarán el ambiente de "regale, celebre en..., etc." Pero la amistad es mucho más que una celebración externa en un día determinado, es una necesidad de los seres humanos, que se satisface practicando la virtud de la amistad.
Como toda virtud es un HÁBITO, es decir, una conducta constante y sistemática independientemente de fechas, tiempos o estados de ánimo de las personas, también la AMISTAD, como virtud, ayuda a que todos seamos mejores.
La amistad implica dar y darnos a los amigos en aquello que necesiten, por lo que ponemos en práctica otras virtudes como la generosidad. El amigo de verdad es generoso y da. Da sus cualidades, su tiempo, sus posesiones, sus energías, sus saberes. Y lo hace para procurar ayudar eficazmente al amigo.
Debemos tratar a los amigos generosamente, con respeto y con cariño. El egoísmo se opone radicalmente a la amistad. Un acto de generosidad especialmente difícil es el perdonar. Debemos comprender y saber los motivos de una acción que nos ha hecho daño. Saber perdonar es propio de almas sabias y generosas.
La amistad implica también vivir la lealtad. Ser leal supone ser persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromiso que la amistad lleva consigo. Leales son los amigos que son nobles y no critican, ni murmuran, que no traicionan una confidencia personal, que son veraces. Son verdaderos amigos quienes defienden el buen nombre de sus amigos.
Ser leales también es hablar claro, ser franco. Debemos también ser leales en corregir a un amigo que se equivoca. Preguntémonos cuanto tiempo hace que no hacemos alguna corrección a nuestros amigos, o que ellos no nos hacen alguna observación a nosotros. La retroalimentación oportuna, hecha con cariño y claridad, nos ayudará a enmendar el rumbo y a aprender de las equivocaciones.
Con la práctica de la generosidad y la lealtad, la amistad se irá consolidando y se producirá la confianza mutua, que nos permitirá tener la seguridad de que se cuenta con el amigo en todo momento y circunstancia.
Los amigos son sinceros, leales, hay que creer en ellos. Por eso se ha afirmado desde los tiempos más remotos de la historia de la humanidad que QUIEN TIENE UN AMIGO TIENE UN TESORO.