Legado de Borges

EFE
09 noviembre 2015

"El escritor argentino llenó de notas libros de la Biblioteca Nacional que ahora son analizadas"

BUENOS AIRES (EFE)._ Jorge Luis Borges, de cuya muerte se cumple el martes el 25 aniversario, dejó en la Biblioteca Nacional de Argentina cientos de libros con anotaciones, para regocijo de expertos literarios que se proponen escudriñarlas.
"Los libros congregados por un hombre constituyen también un aspecto de su obra y el mapa y espejo de su personalidad" , había dicho el escritor argentino más reconocido de todos los tiempos.
Con el fin de arrojar una nueva luz sobre su obra y su proceso creativo, los investigadores Laura Rosato y Germán Álvarez trabajaron cinco años para rescatar la huella que dejó Borges en cerca de un millar de publicaciones de la Biblioteca Nacional, que el escritor dirigió durante casi dos décadas.
El resultado de ese trabajo, publicado en un libro de casi 400 páginas, será analizado a partir de agosto próximo en las primeras jornadas internacionales que organiza la citada biblioteca sobre Borges lector, faceta fundamental para entender su prolífica obra.
Cuando en 1973 se vio forzado a abandonar su cargo, tras el retorno al poder de Juan Perón, Borges dejó tras de sí cientos de libros de su biblioteca personal que, agrupados en cajas, quedaron a la espera de catalogación, explicó Álvarez.
Como el edificio del barrio porteño de San Telmo en el que funcionó la biblioteca hasta 1992 se encontraba "completamente desbordado" , los libros quedaron allí prácticamente olvidados.
La existencia de esos libros y sus anotaciones "era un secreto a voces" , pero pasaron más de tres décadas sin que se impulsara este análisis, entre otros motivos porque "son libros raros, de temáticas complejas y escritos en su gran mayoría en idiomas extranjeros, en alemán, en inglés antiguo" , relató el especialista.
"Pero lo que no se sabía, y eso sí que nos sorprendió a todos, es que había muchísimos más libros desperdigados por el depósito" , destacó.
Cada vez que leía un libro, Borges firmaba la guarda delantera del ejemplar y escribía la fecha y el lugar, acto que repetía cada vez que volvía a leerlo o consultarlo.
Otra característica de su biblioteca personal es que nunca quitaba la pegatina de las exclusivas librerías donde compraba sus libros, lo que refleja que el lugar de adquisición de las obras era para él un rasgo de identidad casi tan importante como su edición.
El libro se convierte para él en un cuaderno de apuntes, ya que, además de extraer citas e ideas, elaboraba índices de futuras obras, realizaba traducciones e incluso ensayaba versiones de sus textos.
Además, sus anotaciones "dan cuenta de su vida de una manera íntima y personal. Los volúmenes contienen huellas de sus amistades, sus amores, sus triunfos y sus amarguras" , relatan los autores del trabajo Borges, libros y lecturas.
Por ejemplo, en un ejemplar de La Divina Comedia, de Dante Alighieri, anotó una cita sobre Estela Canto, una escritora con la que Borges mantuvo una relación sentimental.


ANIVERSARIO LUCTUOSO
Mañana martes se cumplen 25 años de la muerte de Jorge Luis Borges.