Letras para la memoria
15 noviembre 2015
"DE POESÍA Y OTROS PECADOS"
"Está muy silencioso. La luz es muy débil. Me siento cómoda y cálida en esta cama." Así comienza uno de los capítulos del último "hit" mundial de literatura erótica 50 sombras de Grey. Pero cómo, estimado lector: ¿que no lo había escuchado? ¡Que todavía no lo ha leído! Imperdonable... O eso dicen algunos. Más aún si es usted mujer.Yo debo confesarle que un buen grupo de amigas no paran de hablar de él y de recomendármelo, o incluso de preguntar cuándo escribiré una novela erótica de este calibre. Y debo confesarle también que ya empezaba a sentir presión y una extraña culpa de escritora "que no está a la última" por no haber leído ni una sola línea de la famosa serie.
Es más, por no sentir siquiera el más mínimo interés en sumergirme en sus suculentas frases, que, según algunas, provocan un impulso irresistible de ir a experimentar lo que la protagonista cuenta sin tapujos ni censura.
¡Ah, el erotismo! Sin duda un gran regalo de los dioses para la especie humana. Y en esas me encontraba, dándole vueltas en la cabeza para escribir un cuento erótico (por lo menos un cuento, vaya); poniendo en mi larga lista de lecturas pendientes la trilogía sobre Grey -el multimillonario guapísimo y cachondo que vuelve realidad las fantasías de toda mujer- cuando ¡toma! recibo el primer comentario negativo sobre el primer volumen: una amiga que lleva algunos meses de embarazo y ha decidido cultivar su tiempo libre con la apetitosa historia, acompañando sus hormonas en plena gestación de vida con los protagonistas de la serie, me advierte que Anastasia -la chica afortunada, quien vive en carne propia los placeres del tal Grey- le parece una "nanga, ñoñetas y muy tonta".
¡Genial! les confieso que pensé: hasta que alguien encuentra un taloncito de Aquiles en la mentada serie. Talón de Aquiles o punto de apoyo, según se quiera ver. Ya lo dijo el célebre inventor griego Arquímedes: "Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo".
Pues ahí está, su punto de apoyo es Anastasia, el personaje diseñado justamente para magnificar, contrastar y destacar las osadías sexuales del protagonista; un perfil de personaje femenino simple, común y corriente que puede encajar en la psique de la gran mayoría de las mujeres que la lean; un personaje hecho a la medida para que casi cualquiera se sienta identificada y absorta por su experiencia.
Demos el crédito de mi amiga a sus hormonas en gestación, a su personalidad abierta o a su amplio criterio, el caso es que encontró sin quererlo el puntito de apoyo sobre el que las largas Sombras de Grey han sido capaces de mover el mundo literario de hoy.
Con esto no digo, estimado lector, que la serie no sea digna de leerse: todo lo contrario, yo la tengo en mi lista y no la pienso borrar. Ahora bien, si el erotismo en otras facetas literarias es lo que a usted le interesa, no se puede perder El maestro de esgrima, de uno de mis escritores favoritos: el autor español Arturo Pérez-Reverte, conocido también por La Reina del Sur.
En El maestro de esgrima usted encontrará suspenso, atracción y un delicado estilo de erotismo sólo posible de lograr por los mejores magos de nuestro bello lenguaje.
Otro clásico de un grande es sin duda Del amor y otros demonios, del Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez; novela en la que lo prohibido y lo deseado alcanzan magistralmente ese grado sutil que sólo el buen arte puede reflejar.
No deje terminar este verano sin haber explorado al menos una de estas obras y disfrute de un coctel de buena literatura sazonado con ese gran regalo de los dioses para la especie humana: el erotismo.
Por mi parte, para cerrar con broche de oro nunca mejor dicho-, quiero dejarlos con uno de mis poetas favoritos, inspiración y embeleso desde que tuve la suerte de acercarme a la poesía y quedé prendada de ella. Un ícono del Siglo de Oro Español -para los despistados, hablamos del Siglo 17, época en que España dio al mundo los más grandes genios de la literatura; el poeta madrileño Francisco de Quevedo y Villegas que nos dejó, entre muchos otros, este poema erótico cargado de belleza y perfección:
'La Floralba de Quevedo.'
Amor y goce en un poema del sueño erótico
Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño
¡Ay, Floralba! Soñé que te ... ¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.
¿Y quién, sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?
Mis llamas con tu nieve y con tu hielo,
cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.
Y dije: 'Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás despierte'.
Mas desperté del dulce desconcierto;
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto.
*Paola Baños Herrera
Premio Nacional de Poesía Enrique Peña Gutiérrez, Mocorito 2014 por la obra Lo que escapó de mis manos.
Actores como Daniela Luján, Fernanda Castillo y Alan Estrada han interpretado sus poemas. Sus micro relatos han sido publicados por editoriales españolas como Diversidad Literaria y La Cesta de las Palabras.
La edición e-book de su primera novela (2008) está disponible en Amazon Kindle: Los Viajes de Tito Cottage.