Martha Olivas Torres pinta su libertad con la boca
La artista mazatleca, alumna del Centro Municipal de las Artes, ha realizado alrededor de 120 obras y es parte de una asociación internacional de pintores con la boca y el pie
Para Martha Olivas Torres, pintar es una forma de libertad.
Frente al lienzo encuentra un espacio donde puede expresar emociones, imaginar otros lugares y tomar sus propias decisiones a través del color y las formas.
La artista mazatleca, de 42 años, es alumna del Centro Municipal de las Artes desde marzo de 2019 y actualmente perfecciona su técnica bajo la guía del maestro Miguel Flores, con el acompañamiento de Mónica Rice, coordinadora de Artes Plásticas.
Su historia artística comenzó desde niña, cuando mostró interés por el dibujo y los colores. Debido a la parálisis cerebral infantil con la que nació, tuvo que encontrar distintas maneras de realizar actividades cotidianas. Primero intentó escribir y trabajar con el pie, pero con el tiempo descubrió que podía sujetar el pincel con la boca y convertirlo en una extensión de su creatividad.
Fue durante la preparatoria cuando tuvo su primer acercamiento formal a la pintura. Un docente le propuso utilizar un pincel de esa manera y aquella experiencia abrió una nueva etapa en su vida. Poco después llegó su primera exposición y también la venta de su primera obra.
Desde entonces, Martha ha explorado técnicas como acrílico, óleo y acuarela, y ha realizado alrededor de 120 pinturas que han sido expuestas en galerías de México y Estados Unidos.
Su trayectoria también la llevó a buscar por cuenta propia una oportunidad dentro de la Asociación de Pintores con la Boca y el Pie, organización internacional con sede en Suiza. Tras establecer contacto con sus integrantes y mostrar su trabajo, consiguió ser admitida como una de las artistas que representan a México.
En el ámbito académico, su historia también destaca. Martha concluyó las carreras de Ingeniería en Informática y Psicología Educativa, además de una Maestría en Educación con Mención Honorífica; actualmente cursa un doctorado.
A la par de su formación profesional y artística, durante una década fue columnista de El Sol del Pacífico, donde abordó temas relacionados con las personas con discapacidad. También escribió durante otra década “La columna de Martha” en Noroeste.
Actualmente trabaja como maestra de computación en el Centro de Atención Múltiple No. 50, donde busca transmitir a sus alumnos una enseñanza que para ella tiene un significado especial: alcanzar la independencia.
Su madre, Martha Torres Salas, ha sido una figura fundamental durante ese proceso. Desde los primeros años escolares la acompañó para abrirle espacios en escuelas regulares y ayudarla a desarrollar herramientas que le permitieran desenvolverse con mayor autonomía.
“Yo creí en ella. Yo sabía que ella lo podía hacer”, expresa su madre, al recordar el camino recorrido junto a su hija.
Hoy Martha organiza sus actividades, toma decisiones, administra su dinero y continúa buscando espacios para aprender. Recientemente también adquirió una silla de ruedas eléctrica, un paso más en el proceso de independencia que ha construido a lo largo de los años.
Pero es en la pintura donde encuentra una de sus mayores libertades.
“Me da libertad, soy libre, si pinto un paisaje pienso que estoy en ese lugar”, comparte la artista.
En el marco del Día Internacional de los Pintores con la Boca y el Pie, que se conmemora este 5 de septiembre, el Centro Municipal de las Artes reconoce la trayectoria de Martha Olivas Torres, cuya historia también habla de educación, trabajo, perseverancia y de la posibilidad de construir un camino propio a través del arte.
Para ella, todavía quedan nuevos colores, técnicas y formas de expresión por descubrir.