Muere Alfredo Beltrán 'Popochas'

Elizabeth Gámez
09 noviembre 2015

"Un halcón deportista que encabezó la campaña Piensa Primero para hacer conciencia y prevenir accidentes entre los jóvenes"

Las ganas de vivir de un hombre entusiasta, icono del deporte paralímpico regional, vocero de mensajes de prevención y reconocido como un amigo fiel, se apagaron. Hoy, a las 13:00 horas, aproximadamente, dejó de existir víctima de un cáncer Alfredo Beltrán Ramos "El Popochas".

El cuerpo del halcón deportista, que falleció a los 46 años, está siendo velado en la funeraria San Martín Montebello, y mañana será cremado después de una misa cuyo horario queda por confirmar.

"El Popochas", como era conocido, estuvo alrededor de 10 meses internado, primero en el Seguro Social y después en el Hospital General. Por una escara en la espalda adquirida por una bacteria que después le produjo un cáncer, informaron sus amigos Alberto Rosales, Graciela de Rosales y Juan Gallardo, quienes lo recuerdan como un gran hermano y un entusiasta ser humano.

El 24 de febrero de 1985, Beltrán Ramos sufrió un accidente en el tramo Tepic-Guadalajara. Viajaba como parte del equipo Los Halcones de la Escuela de Comunicación Social a una competencia de futbol americano. En ese hecho perdieron la vida siete jugadores y dos conductores. Alfredo quedó cuadrapléjico.

Su condición de discapacitado nunca fue un impedimento para aprender a ser feliz, esta última frase era uno de los mensajes que dio en conferencias que se dedicó a impartir tras el percance que le cambió la vida, dentro del programa Piensa Primero.

Sus amigos y hermanos de cariño se referían a él como una persona con mucha fortaleza, con espíritu y ganas de vivir, pese a los retos que la vida le presentaba.

"La vida de él siempre ha sido muy atropellada", comentaba hace unos días Alberto Rosales, uno de sus amigos de la adolescencia, quien consideró devastador saber que su además compadre tenía cáncer.

"Fue un gran deportista, yo también fui deportista, pero él lejos nos llevaba a todos. Él se enfocó mucho al deporte. Cuando sufre el accidente en el 85, tiene un hermano que tiene esquizofrenia, la mamá tiene tres años con Alzheimer, él cuidada de ella y del hermano; el papá murió el año pasado, hace unos cuatro años se le quemó la casa por completo, cuento esto porque a pesar de todo eso, de estar en silla de ruedas, no hay una cosa que lo haya tumbado", agregó Alberto Rosales.

Graciela recordó cuando Alfredo le comentó que tenía cáncer:

"¿Y tú qué opinas, qué piensas de eso?, le dije, yo esperaba que me dijera 'ya quiero descansar', y me dice 'es que quiero seguir viviendo...'. Son muy duras las situaciones que ha vivido, sin embargo es muy entusiasta", comentó Graciela. "Realmente es una persona admirable".

"Una persona con mucha fortaleza, con mucho espíritu, ganas de vivir y superación, de mucha entrega a la amistad, esto ha sido su perfil toda la vida, muy fiel amigo", expresó Juan Gallardo de quien practicara el tenis, boliche, futbol americano, entre otros deportes.

Alberto dice que él y el resto de los amigos no alcanzaban a comprender por qué una persona tan buena tuviera una vida tan atropellada.

"Con nosotros que somos como sus hermanos, se ha quebrado, pues no encuentra la salida de comprender por qué le pasan todas estas cosas. No entendemos por qué una lucha tan fuerte, y si Dios se lo va a llevar, no comprendemos por qué es tanta la agonía, y la esperanza de nosotros es un milagro", agregó.

A ese amigo que trabajó proyectos con el gobierno estatal, con el Tecnológico de Monterrey, que destaco en el futbol americano, boliche, tenis, nunca lo dejaron solo, moralmente y humanamente estuvieron con él hasta el final. El apoyo fue como la amistad que El Popochas brindó, siempre fiel.

En su silla de ruedas visitó escuelas, salones, recorrió calles de Sinaloa, tratando de llegar a la conciencia de niños, jóvenes y adultos con su mensaje de la importancia de prevenir accidentes.

"Llegaba a las escuelas y decía estoy paralítico, pero si tú no te cuidas, si tomas, si no usas el cinturón de seguridad, esto te puede pasar", contó Alberto.

"Ha hecho mucho por al sociedad, y la sociedad al verlo en estas condiciones, ha respondido. Incluso él te dice estando enfermo: 'yo tengo que salir adelante por todo lo que veo que me quiere la gente", esa era la intención, pero el halcón guerrero, para quien no había imposibles, bajó su vuelo para siempre.

Obtuvo distinciones como el Premio Coltzin en 2005 , reconocimientos, pero sobre todo ganó el cariño de muchos amigos. Los tenía a granel, los mismos que los 10 meses que estuvo en el hospital, no le dieron la espalda. Tenían la esperanza de que su consejero, su amigo, su compadre, librara la batalla contra el cáncer. Descanse en paz, Alfredo Beltrán Ramos "El Popochas". 

ALFREDO BELTRÁN RAMOS

- Egresó de la Escuela de Comunicación Social en 1991, su generación se llamó Rodolfo Díaz Fonseca.

- 'En la vida todo es actitud', una de sus frases favoritas.

- Obtuvo reconocimientos del Tec de Monterrey, la UAS, el Instituto Senda, Conalep, el Icat, la UdeO., por sus charlas sobre prevención de accidentes y de superación personal Aprendiendo a ser feliz.

- Fue un deportista brillante, tras su accidente, en disciplinas como el tenis y el boliche, incluso fue reconocido por la Federación Mexicana de Deportes sobre Silla de Ruedas.

- Desde 2005, como coordinador del programa Piensa primero, se dedicó a impartir charlas en escuelas dirigidas a los jóvenes, con el objetivo de prevenir accidentes automovilísticos.

- El 28 de septiembre de 2005 recibió el Premio Coltzin al Mérito Ciudadano.