Negociando emociones

Octavio Robledo
25 julio 2026

En esta vida debemos de aprender a negociar no solo en los negocios, en todo se puede llevar a cabo, a veces se toman buenas o malas decisiones en nuestro transitar por la vida, pero de todas esas experiencias se aprende, en la vida se hacen negociaciones y se toman decisiones, en lo familiar, en tu trabajo, en lo social, en cualquier entorno. Saber negociar y tomar buenas decisiones son dos habilidades claves para obtener prácticamente todo en lo que quieres en la vida, lo importante no es sacar ventaja en una negociación, al contrario, lo importante es que las dos partes ganen.

Recuerda algo muy importante: si ambas partes no resultaron ganadoras, entonces no fue una buena negociación, y esto lo debes aplicar con la pareja, con los hijos, con tus compañeros de trabajo, con los amigos, etc. Existen muchos tipos de negociación, pero el mejor modelo es ganar -ganar, es muy efectivo y brinda grandes resultados.

Se aprende a negociar en la casa, con tu familia, con tus padres y después lo harás con los hijos, y entenderás que la mejor manera es hacerlo por las buenas, ahora si que el que se enoja pierde, nunca vas a conseguir nada intentando negociar por las malas. Debes tener siempre una actitud positiva, ser amable y conquistar a tu contraparte, tener en cuenta que la empatía es una herramienta de negociación que nunca falla.

En casa es un excelente escenario para aprender a negociar, y motivar este sistema a todos los integrantes de la familia, por ejemplo, los hijos deben de aprender a negociar permisos y horas de llegada, pero no se puede llevar a cabo desde los berrinches, o las exigencias, o el abuso de autoridad de los padres, mucho menos desde el enojo, nunca se debe bloquear definitivamente la comunicación, porque ya no se podrá negociar al otro día.

No siempre se ganan todas, por muy buen negociador que seas, si se llega a un resultado ganar-ganar, dejas la puerta abierta para otra negociación en un futuro, acuérdate que son tus hijos, tu pareja, tus familiares o compañeros de trabajo, por lo pronto habrá muchas negociaciones a futuro.

Las negociaciones de las emociones significa aprender a manejarlo que sientes (enojo, tristeza, miedo, frustración, entusiasmo, etc) para poder comunicarte mejor y tomar decisiones más inteligentes, especialmente en situaciones difíciles o conflictos.

Lo más importante es buscar acuerdos, no obsesionarse en ser el único ganador, negociar en la familia no es tener la razón siempre, es encontrar un punto medio donde ambas partes se sientan escuchadas, algo que funciona muy bien es hacer estas preguntas: ¿Qué necesitas tú?, ¿Qué necesito yo?, ¿qué solución nos funciona a ambos?

En pareja, casi nunca se discute por problemas superficiales (dinero, tiempo, tareas) se pelea por lo que eso significa emocionalmente, por ejemplo “no me ayudaste” eso significa “no soy importante para ti”, “llegaste tarde” eso significa “no soy tu prioridad”, es importante establecer reglas, y no solo con la pareja con toda persona que vayas a negociar, nada de insultos, no sacar errores del pasado, si uno se satura, hacer una pausa, volver a la conversación si o si.

Con los hijos debe de haber límites claros, sin agresión, “no me hables así”, “prefiero no discutir ese tema”, “si seguimos gritándonos, prefiero retirarme”, un límite no es un castigo, es autocuidado. Antes de seguir, te debes preguntar ¿quiero tener la razón o quiero resolver?, ¿estoy reaccionando al presente o a heridas del pasado?, ¿que necesito realmente, atención, respeto, apoyo o validación?, entonces negociar es lo que te sugiero hacer, y tratar que las dos partes involucradas tengan una ganancia y estén cómodos con el acuerdo al que se llegue.