Orquestando

06 noviembre 2015

"José Pablo Moncayo"

Guianeya Román

José Pablo Moncayo (1912-1958) escribió en su corta carrera una sola ópera, La mulata de Córdoba (1948) con libreto de Agustín lazo y Xavier Villaurrutia.
Fue un encargo del maestro Carlos Chávez, entonces director del INBA al titular de la recién renombrada Sinfónica Nacional. Tres compositores recibieron la misma encomienda, pero la que gozó de éxito fue La mulata.
La trama se basa en la conocida leyenda colonial. Una joven sin nombre identificada por sus características físicas y sociales, la raza "Mulata" y el sitio en donde vive "Córdoba" una mujer de sin igual belleza pero sin nombre ni apellido.
En la época en la que se desarrolla la historia, una mujer para ser aceptada y reconocida socialmente necesitaba tener un hombre que la amparara, padre, hermano, esposo, hijo. Si la mujer es vieja y está sola, se le llamaba "bruja"; si por el contrario es joven, hermosa y sin riqueza, y se atreve despreciar a un pretendiente, el que fuera, entonces se le acusaba de "hechicera". En ambos casos se les sometía a juicio por la Santa Inquisición que invariablemente las condenaba a la hoguera.
La Mulata, contrario a muchas leyendas coloniales tiene un final feliz; una vez condenada por la Santa Inquisición, la Mulata no muere en la hoguera sino que huye en un barco que dibuja con una tiza en la pared de su mazmorra.
En el relato original, cuando el sacerdote llega a confesarla, ella dibuja la barca se sube, y huye a las Filipinas. En la versión de Moncayo huye con el fraile quien queda como el supuesto oculto padre.
Ambas anécdotas están basadas en el sentido del "honor". En el libreto de Villaurrutia se deja entrever que la razón por la que la Mulata no puede corresponder a ningún amor es por carecer de apellido, y ella sabe que su padre es un fraile, por proteger su reputación y mantener secreto su origen es condenada a la hoguera, con él escapa.
En la leyenda la Mulata es además de hermosa, independiente; ¿cómo puede una mujer vivir sola? Por fuerza debería de tener tratos con el diablo, quién sería su amante por el que desdeña a los pretendientes.
La causa de la triste fortuna de la Mulata es un pretendiente rechazado que la acusa de haberle robado su tranquilidad.
La obra de Moncayo dura 35 minutos se desarrolla en un acto con tres cuadros, en el primero es la presentación de los personajes. En ellos la atractiva mujer rechaza una vez más a Anselmo y Aurelio entre otros cinco pretendientes.
Más tarde, este último ve que Anselmo tiene más simpatía, en un momento de celos lo mata acusando de ello a la Mulata; declara que la quería matar para salvar a su amigo, pero ella se esfumó.
El segundo cuadro es el momento del juicio cuando ella habla de una sombra que la protege; la inquisición lo entiende como una prueba de su trato con los espíritus. Al querer obligarla a revelar el nombre de su padre y permanecer callada se le condena.
Finalmente, Fray Anselmo (el mismo nombre del pretendiente), pide hablar con ella antes de su ejecución, desaparecen.
Las voces principales son mezzo, la Mulata, y barítono, Aurelio; los personajes de Anselmo, y el primer enamorado corresponden a tenores, y la figura de autoridad de la inquisición es bajo barítono.
La última vez que se llevó a escena fue en 1997 en una única función. Por pura fortuna encontré una grabación en Mix Up, es de 2005, con la dirección de Juan Carlos Lamonaco y la extinta Orquesta Carlos Chávez, ahora reintegrada.
Es una pena que así como la gente conoce la melodía de Carmen, no tararee igual las óperas de autores mexicanos como ésta; la Idelgonda, de Melesio Morales, que se montó en el Festival de Mayo de Guadalajara 2007; o Florencia en el Amazonas, de Daniel Catan, compositor mexicano contemporáneo avecindado en Estados Unidos, donde su trabajo es ampliamente reconocido.
Ayer, la OSSLA bajo la dirección del maestro Gordon Campbell ofreció un primer concierto de homenaje a José Pablo Moncayo por el cincuentenario de su muerte, en la Iglesia de San Francisco de Asís, de Navolato, mañana viernes se repetirá en Guamúchil en el auditorio 27 de Febrero, a las 19:00 horas. De Moncayo se interpretan la Sinfonietta, Bosques el imprescindible Huapango, de Moncayo, así como la suite de ballet Sueños de una tarde en la Alameda, de Mario Kuri Aldana,.