¿Por qué México observa y no reacciona?
La sociedad debe pasar de la indignación y de la protesta eventual, a empezar a impedir la ingobernabilidad y la violencia que tanto le afecta.
Arreglar el sistema
Querer arreglar una parte sin arreglar las otras con las que interactúa no resuelve el problema, es decir, echarle solo la culpa de los males del país al régimen actual, a los malos gobernantes, a los narcos, a la corrupción e impunidad del sistema, no evita la descomposición del país avalada por los hechos.
El gran desafío, que es una condición sine qua non para mejorar como país, es que la sociedad se organice para impedir lo que le afecta en su seguridad, en su trabajo, en su patrimonio, en su modo de vida, y no permanezca pasiva o proteste ocasionalmente, esperando que otros lo resuelvan.
Mientras la sociedad no se convierta en un contrapeso, los problemas de la nación se irán agravando. Las marchas masivas para defender al INE en el sexenio pasado no impidieron los resultados sospechosos de las elecciones, ni las de distintas ciudades han impedido que cese la violencia, ni tantas protestas de las féminas han impedido la violencia a ellas.
En México el mayor desafío no es el cambio de gobierno, sino desmantelar las condiciones de un régimen dictatorial, del narco que se apodera del estado, como del estado que abraza y tolera al narco; así como la corrupción a escala estratosférica desde los jerarcas hasta en los últimos niveles, la ostentosa impunidad que facilita la violencia y los desplantes autoritarios.
No pasa nada.
No pasa nada porque el gobierno dejó de temerle a la ciudadanía, le tomó la medida y solo reacciona para calmarla simulando, pero no para resolver los problemas serios que afectan al bien común.
¿La ciudadanía está haciendo algo para circular con seguridad en Guadalajara y en otras ciudades y caminos después de la captura del Mencho? Siguen con miedo. Así son presa fácil del narco que impone el terror para no encontrar resistencia y del gobierno que impone sus leyes para perpetuarse.
Todos sabemos que la captura de las cabezas son solo golpes mediáticos que desatan más violencia y tensan los resortes que la disparan.
El peor ejemplo del desprecio es lo que hace el gobierno cubano haciendo negocio con las despensas regaladas de México vendiéndoselas en dólares a los isleños ya muy golpeados.
El mal se institucionalizó
Vivir delinquiendo es ya una arraigada costumbre que crece con nuevos miembros gracias a la impunidad. Esto requiere acciones drásticas y prontas al estilo Bukele. No hacerlo así es hacerle al Tío Lolo.
Es desastroso el nivel de desgobierno al que hemos llegado... porque la ciudadanía lo ha permitido aunque se queje y proteste eventualmente. El mal gobierno es el resultado de debilitar las instituciones, de acrecentar el poder y de la creciente corrupción. Y esto sucedía frente a ti.
Nos preguntamos ¿Son necesarias más noticias de la rampante corrupción y de que salga a la luz las alianzas del gobierno en las nóminas del narco? En realidad no, con lo que sabemos basta desde hace mucho. El problema es que hemos tomado esto como espectadores de una telenovela adictos a las nuevas revelaciones viéndolas desde la comodidad del sillón, eso sí escandalizados reenviándolas, como si eso lo fuese a resolver.
Una sociedad que no exija reglas claras de transparencia radical: presupuestos a la vista, contratos públicos trazables, declaraciones patrimoniales verificables, y sobre todo sanciones efectivas, no exige por sí misma ser respetada.
Indicadores de éxito
Aquí algunos indicadores de éxito que al cumplirse mostrarían una congruencia entre lo que habla en las mañanas y lo que se hace en la práctica:
- Que detengan a los jerarcas corruptos. - Que investiguen a fondo en base a las declaraciones de los testigos directos y en las publicaciones donde se mencionan. – Que transparenten y publiquen los grandes desfalcos que la Auditoría Superior de la Federación caiga quien caiga. – Que se investiguen y se castiguen a los políticos involucrados en delitos graves y no se simule. – Que se den los apoyos prometidos al campo. – Que detengan a los jefes narcos que siguen dando las órdenes y se desarticulen sus grupos. – Que den cifras reales de los asesinatos y desapariciones y no los maquillen. –Apoyo real y efectivo a las madres buscadoras. –Que no se oculten las fosas masivas encontradas.
Hay más, al país le urge dar certidumbre y seguridad a los ciudadanos y a la inversión extranjera.
Una excelente propuesta
En Culiacán las cámaras se reunieron para que el ciudadano que es despojado de su auto con armas no pague los altos costos que les impone el gobierno estatal para devolverle su vehículo si lo encuentran, recibiendo un doble atraco del “sindicato” que ha permitido desde septiembre del 2024 a la fecha más de 10 mil autos robados. Una barbaridad que manifiesta la pasividad ciudadana ante la corrupción del sistema.
Pero ¿Qué pasa si no hay interés real de cumplir los indicadores? El sistema seguirá podrido. Esto requiere otras medidas, de otra manera seguiremos atascados en el lodo.
Recuerda tenemos un problema, la ciudadanía es parte de la solución, replantemos los problemas para buscar las soluciones. Las hay.