Porche-confesionario

Julieta Montero
07 julio 2026

Corazón:

sentado en el porche

en la silla verde heredada de tu padre,

acompañado de Menina tu perrita,

con el sol en la espalda

y tu taza de café americano

ves pasar la vida por la banqueta,

saludas a las tardes toda la semana

y por los domingos tu ritual empieza

con “buenos días” amigables desde la mañana.

Los vecinos se acercan

platican de lo que les sucede a diario,

les lees su destino en sus ojos

y regalas motivaciones para seguir adelante.

Te buscan y te cuentan sus pesares

porque tu sonrisa en la chispa verde de tus ojos

infunde confianza y simpatía.

El porche se convierte en un confesionario

y tú en un experto en recopilar historias

para luego decírmelas

como las que me contaba mi abuela

cuando era niña

a punto de dormir.