Premian imágenes que capturan la esencia del Carnaval de Mazatlán 2026
Reconocen a ganadores del primer concurso de fotografía; destacan el valor de documentar la fiesta porteña
La magia, tradición y emoción del Carnaval Internacional de Mazatlán 2026 quedaron plasmadas en imágenes que este martes fueron reconocidas durante la premiación del Primer Concurso de Fotografía, realizado en el Museo Casa del Marino.
El evento fue encabezado por el director general del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, Óscar García Osuna, acompañado por la Reina del Carnaval, Anahí I, y la Reina de los Juegos Florales, Mariana I.
Durante su mensaje, García Osuna destacó el valor de la fotografía como una herramienta artística capaz de capturar instantes únicos, al definirla como una “magia exacta” donde convergen la emoción, la luz y la historia.
El primer lugar fue para Jerónimo Moreno González, autor de la obra El pescador viendo a la Reina pasar, una imagen que contrasta la vida cotidiana con el esplendor del desfile carnavalero.
El fotógrafo compartió que la toma fue planeada con anticipación y, pese a una lesión en una pierna, logró concretar con ayuda de turistas.
El segundo sitio lo obtuvo Jesús Gerardo Hernández Guardado con La Tambora símbolo del Carnaval de Mazatlán, fotografía que resalta el papel de la música como elemento central de la identidad festiva del puerto.
Además, el jurado otorgó menciones honoríficas a Alfonso Valerio Cervantes por Estrellas de la marea, a Antonio Cruz Rincón por Alegría Carnavalera y a Mario Eduardo Reséndiz Memije por Saludando a la reina, reconociendo así distintas miradas sobre la máxima fiesta porteña.
Durante la ceremonia también se reconoció el impulso del fotógrafo Iván Lizárraga, promotor de la convocatoria, así como la coordinación de Karla Jaqueline Aguirre, directora de Multimedia y Promoción del Instituto de Cultura.
Con este certamen, autoridades culturales destacaron la importancia de preservar, a través de la lente, uno de los eventos más representativos de Mazatlán, reafirmando al Carnaval como un fenómeno cultural vivo que evoluciona con el tiempo y mantiene su arraigo en la identidad colectiva.