Representa ‘Alas del Mar’ un homenaje a la tradición pesquera de Mazatlán

Carlos Robles
17 mayo 2026

A través del movimiento, la música y la interpretación corporal, la obra despierta una identificación inmediata con la vida del mar y con las familias que dependen de esta actividad pesquera

Con una combinación de danza contemporánea, música original y una profunda carga emocional ligada a las raíces del puerto, tuvo lugar la puesta en escena ‘Alas del Mar’, donde se representó en el escenario una de las tradiciones más representativas de la vida costera mazatleca como lo es la pesca del ‘pajarito’.

Fue en el Teatro Universitario de la Universidad Autónoma de Sinaloa en Mazatlán donde tuvo lugar esta producción independiente dirigida por Wesly Miroslava Marroquín Castillo, quien apostó por llevar al escenario una historia profundamente local, construida desde la sensibilidad artística y el apego a las tradiciones del puerto.

A través del movimiento, la música y la interpretación corporal, la obra consiguió despertar en los asistentes una identificación inmediata con la vida del mar y con las familias que dependen de esta actividad pesquera heredada de generación en generación.

En los primeros minutos, la propuesta escénica atrapó al público con una introducción que retrata el trabajo artesanal detrás de la pesca tradicional, representando sobre el escenario la elaboración de redes, el esfuerzo cotidiano de las llamadas “changueras” y la transmisión de conocimientos entre generaciones de familias mazatlecas dedicadas al mar.

Todo ello fue acompañado por una versión instrumental del tema “Mazatlán”, del compositor Gabriel Ruíz Galindo, interpretada por Pepe Castillo y su Orquesta, un elemento que reforzó el sentido de identidad regional y generó una conexión inmediata entre la obra y los espectadores.

La narrativa de ‘Alas del Mar’ describe a los pescadores como hombres curtidos por el tiempo, conocedores del comportamiento del océano y guardianes de una tradición que permanece viva cada temporada de pesca.

La obra toma como eje central al “pajarito”, un pez pequeño y brillante que llega a las costas atraído por las luces encendidas por los pescadores durante las noches de captura. A partir de esta premisa, la puesta en escena construye un discurso que va más allá de la actividad pesquera y la transforma en una representación de identidad, esfuerzo y comunidad mazatleca.

La historia muestra cómo esta práctica anual se convierte en una celebración colectiva para Mazatlán, donde participan pescadores, comerciantes, familias y turistas que esperan cada temporada como parte de la esencia del puerto.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la manera en que la música y la coreografía trabajaron en conjunto para provocar emociones en el público, pues conforme avanzaba la presentación, los sonidos del mar, las olas, las labores de pesca y el ambiente de la costa comenzaron a mezclarse de manera orgánica con composiciones contemporáneas, creando transiciones que guiaban la historia sin romper la atmósfera tradicional de la obra.

La musicalización logró convertirse en un personaje más dentro de la narrativa y cada tema acompañó los cambios emocionales de la puesta en escena, desde los momentos de tensión en altamar hasta el regreso del pescador a casa, representado como una figura discreta pero profundamente valorada por la comunidad.

Las interpretaciones corporales también destacaron por su capacidad para transmitir emociones sin necesidad de diálogos, pues el lenguaje de la danza permitió reflejar el cansancio físico del pescador, la fuerza del mar, la espera en tierra y la esperanza depositada en cada jornada de pesca.

La dirección coreográfica y la idea creativa estuvieron a cargo de Wesly Miroslava Marroquín Castillo, quien además participó como intérprete junto a Ángel David Romero Flores, Montserrat Alhení Madera Román y Montserrat Camacho Coria, además de contar con la participación especial de Iris Denisse Medina López representó el papel de la “changuera”, figura importante dentro del proceso artesanal mostrado en escena.

La música original fue desarrollada por Wesly Miroslava Marroquín Castillo, Edwin Noriega Echevarría y Alejandro Caro López, mientras que la ingeniería y producción musical estuvieron a cargo de Edwin Noriega Echevarría y Alejandro Caro López.

Durante la presentación se interpretaron los temas “Hombres de Mar”, “Al Son de los Pajaritos”, “Alas del Mar” y “El Pescador”, este último ejecutado en vivo por Regina Walter Escobedo en la voz y Edwin Noriega Echevarría en la guitarra.