'Sour Angélica', mística y esperanzadora
"Carga de energía a los espectadores la ópera Sor Angélica, presentada por el Instituto de Cultura de Mazatlán"
Es una historia trágica la de Sor Angélica. Giaccomo Puccini trasciende la anécdota que narra el dolor de una madre que pierde a su hijo, lo transforma con los sonidos en una experiencia mística y esperanzadora que ilumina al público que queda vibrando envuelto en un halo de emoción.
Elevar el espíritu por encima de lo material es una aspiración del ser humano que intuye en esa experiencia lo divino, los sonidos de la música de Sor Angélica dan esa oportunidad a los que se acercan a escucharla en vivo.
El público desde que entró al lobby del teatro fue invitado a una atmósfera de recogimiento, una enorme cruz en el centro iluminada por velas, las columnas adornadas con plantas y un grupo de religiosas recibiendo a los que llegaban, en el intermedio las monjas sirvieron rompope a los espectadores que se reunieron en vestíbulo del teatro.
Seis joyas puccinianas
La noche abrió oídos con un abanico de obras que le dejaron claro al público la dimensión del genio creador de Puccini.
Un solo de violín anunció con suavidad el drama de la ópera “Manon”, fueron los primeros acordes del “Intermezzo”, un arpa inscribió una señal poética al sonido para que el cuerpo de violines entrara y convirtieran la propuesta sonora en un épico himno a la pasión de dos amantes que se convierten en fuego en esa historia en donde el deseo lo cubre todo.
Ese es el temple de Puccini, convierte en sonidos lo humano y crea un espejo cargado de emoción que hace vibrar a quién lo escucha, también se interpretaron “Recondita armonía” de “Tosca” por el tenor Iván Valdés y el “Coro a boca cerrada” de “Butterfly”.
La Gala Puccini continuó con la interpretación de “O mio babbino caro” por parte de la soprano Mariana Sofía; en escena apareció la joven soprano Dhyana Arom, quien con solo 23 años aborda papeles como “Butterfly”, “Tosca” y “Sor Angélica”, tres papeles sumamente demandantes para una soprano.
Sorprendió con su interpretación de “Un bel di vedremo”, su potencia y los colores que logra, modulando su voz con pianisimos conmovedores, lo mismo hizo con su interpretación de “Addio mio dolce amor” de la ópera “Edgar”, en la que su voz se sobrepuso al coro para brillar en las alturas por encima del monumental cuerpo de voces en un final apoteósico.
Una ópera cantada solo por mujeres
En un gineceo se convirtió el foro del Teatro Ángela Peralta en la producción de la ópera “Sor Angélica” del Instituto de Cultura, que tuvo una colaboración de Amigos de la Ópera. Un coro de mujeres crea momentos angelicales con su canto y un elenco de 15 solistas mujeres completan las voces que interpretan esta ópera en la que intervienen solo mujeres.
Los toques de las campanas instalaron a los espectadores en la atmósfera de recogimiento de un convento, en la primera parte el autor juguetea con las situaciones cargadas de humor de la vida cotidiana del convento en donde “Sor Angélica” es estimada por su devoción a la Virgen y su talento para manejar flores medicinales.
Este alegre ambiente se rompe, Puccini crea un contraste para despertar la atención del público, llaman al portón del edificio del convento, un elegante carruaje carga con la “Zia Principessa” interpretada por la mezzosoprano María Luisa Tamez, la despiadada tía de la huérfana “Sor Angélica” que la encerró en el convento para que expiara la culpa de haber tenido un hijo sin estar casada, y arranca al recién nacido de los brazos de su madre.
Le pide que renuncie a su herencia y le anuncia que su hijo, que debería tener 7 años de edad murió a los 5.
Sor Angélica enoloquece de dolor y lo único que quiere es morir para reunirse con su hijo, prepara una pócima con flores venenosas, un canto desesperado crea una vorágine en la que gira la voz de la soprano representando el tormento de una mujer que pierde a su hijo. 
Al darse cuenta que va a morir en pecado por suicidarse, su canto se convierte en una oración de súplica por el perdón de la Virgen; Puccini creó una música que conecta instantáneamente con el misticismo y poco a poco cuando la Virgen se le aparece, los sonidos se van inclinando por una representación de la esperanza para ofrecer un final conmovedor.