Tablas y Trazos
"Tablas y Trazos"
Benigno Aispuro
Sin duda, la cultura popular tiene vasos comunicantes no solo de una región del mundo a otra sino también de una época a otra muy remota. Ello pese a la aparente fragilidad de no tener de su lado, muchas veces, a las clases altas o cultas que la ayuden a pervivir en pergaminos o que promuevan su preservación. Sin embargo, tenemos en México canciones del Medievo español que han persistido, como aquel viejo romance de La Delgadina, conocido acá y quizá ya olvidado en España, o el corrido de Elena y Fernando el Francés, con similar origen, y el mismo Cielito lindo, con una Sierra Morena ubicada en España, donde Don Quijote se retiró a hacer penitencia por su Dulcinea (y a huir de la Inquisición).
Hace unos años me sorprendí escuchando una canción con la cantante oaxaqueña Tehua, en una colección de discos de canción tradicional, donde canta con Óscar Chávez, y que se titula La varsoviana, y me sonó a una versión popular de una de las polonesas para piano de Chopin.
Todo esto viene a colación por la conferencia que dio hace unos días el musicólogo y guitarrista José Luis Segura Maldonado, titulada ¡Plora, plora, Catalunya! La canción catalana en la voz de la guitarra de Miguel Llobet, en el marco del 15º Festival Internacional de la Guitarra Sinaloa 2015.
La conferencia se basa en las 13 canciones populares catalanas recreadas para guitarra por Llobet a principios del siglo 20, muchas de ellas de clara ascendencia medieval.
Algunas las canta Joan Manuel Serrat en su disco de Canciones tradicionales catalanas (1968). Entre ellas están El testament d'Amelia (El testamento de Amelia), La cançó del Lladre (La canción del ladrón), El rossinyol (Ruiseñor) y La presó de Lleida (La prisión de Lérida), pero también se habló de La Dama d'Aragó (La dama de Aragón), y otras que, aunque medievales, en el siglo 19 aún eran parte del repertorio de campesinos y clases bajas.
Allí supe que la mayoría de las piezas recreadas por Llobet y muchas más las tiene grabadas la soprano Victoria de los Ángeles en un maravilloso disco con 29 Canciones catalanas tradicionales, que data de 1991.
No hablaré aquí de las cuestiones técnicas sobre notación e interpretación de las piezas de Llobet, muy recurrido por los guitarristas clásicos, y que nutrieron buena parte de la conferencia de José Luis Segura.
Se refirió a la fiebre nacionalista de Cataluña en la época de Llobet, a través del movimiento cultural La Reminiscencia, para afirmar el folclor, la literatura, la música y otras formas de cultura propias ante el empuje de otras culturas, lo cual se dio también en otras partes del mundo (en México, Manuel M. Ponce rescató a su vez una docena de canciones populares, que opuso a las modas afrancesadas tan en boga en el Porfirismo, fuera de las cuales todo era cosa de pelados o nacos).
Gracias a movimientos como esos, que son recurrentes y ubicuos, es que muchas canciones no se han perdido en el mundo y, en el caso particular de Cataluña, han revivido en movimientos contestatarios contra los abusos del poder (la crudeza de La prisión de Lérida, dijo, fue usada por los presos políticos del franquismo. Habla de un condenado a muerte por quien aboga la hija del rey para que lo saque de la cárcel, y el rey la complace: Ordena que lo saquen
pero rumbo a la horca).
En su charla, el expositor ejemplificó con canciones mexicanas como La Valentina, que de vivac en vivac revolucionario, fue cambiando, adaptándose o aumentando sus estrofas, de manera que el investigador Vicente T. Mendoza llegó a encontrar hasta 200 coplas.
Dijo que indudablemente "hay vínculos en las canciones populares de una cultura a otra"
y también de una época muy lejana a otra. Recordó la canción La india bonita, infaltable en el repertorio de la tambora sinaloense, aunque dijo- su origen se remonta a los días de Maximiliano de Habsburgo, quien durante su breve imperio solía irse a su casa en Cuernavaca, donde tenía una amante indígena a la que se compuso esa canción.
Igual sucedió, ya lo sabemos, con El Sauce y la palma, cuya letra viene de cierto poeta español del siglo 19 (puede encontrar el poema original en ese espejo mágico que es Internet), a los conventos de Morelia, y quién sabe cómo llegó al agreste sonido de la tambora sinaloense, la cual siempre ha tenido una gran capacidad para hacer suyos temas populares de otros lugares (Las Tecualeñas, Flor de canela, Arriba Pichátaro y Tecateando).
Otros datos curiosos aportó Segura Maldonado ese anochecer, en el Centro Centenario, y aunque es tema conocido no deja de ser apasionante, pero claro, el tema central de su charla fue Llobet. Pero ya me excedí. Nos vemos esta noche, en el TPV con Andy McKee. Van a salir chispas de esa mega guitarra sideral que trae.
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