Teresita H. la niña del bosque

Octavio Robledo
27 marzo 2026

Hace unos tres años conocí a un gran ser humano, ella no cayó del cielo, ella subió del sexto al doceavo piso, iba y venía para cuidar a su padre y llegaba al mismo edificio donde vivo, y su prima Martha que es amiga mía, nos presentó e inmediatamente coincidimos en muchos puntos de vista y desde ese momento nos amamos... Me envolvió ese gran carisma, su alegría y siempre tan positiva y sobre todo que teniendo todo en contra, ella luchaba por darle una mejor calidad de vida a su padre, en su última etapa de vida, no le importó tener ausentes a sus dos hermanos de los cuidados de su padre, ella se hizo cargo totalmente

El hijo que cuidó al padre siente que cargó con todo, tiempo, esfuerzo, y todos los gastos que representa una enfermedad terminal por un largo tiempo, y por supuesto se queda con un gran cansancio emocional y puede traer estragos en su propia salud, mental o física. Pero también es la gran oportunidad que tienes en la vida de devolver algo de amor y atención al padre que siempre te cuidó y te amó.

Algunos se justifican que tenían trabajo, familia o simplemente que vivía fuera de la ciudad, en este caso “la niña del bosque” (como así yo la bautice) vivía lejos y fuera del país y siempre estuvo al pendiente de su padre, con frecuencia venía y muchas veces desde el país donde vive resolvía situaciones, pero nunca dejo de ver por el cuidado de su padre, nunca...

Al final, como será con “la niña del bosque” que siempre cuidó amorosamente a su padre, y que estuvo presente en la enfermedad, y en la vejez, ella se quedará con algo que los demás hermanos no tienen, ni tendrán: la tranquilidad y la paz de haber estado presente hasta el último momento, o hasta después de la muerte, porque se hizo cargo del cuerpo donde habitó su querido y amado padre.

Esta historia no es única, lamentablemente yo recibo en consulta a muchos cuidadores de padres, que los atiendo en su proceso de duelo, es un patrón familiar, siempre hay un hijo responsable, que desde pequeño así se comporta en la dinámica en casa, es el más cercano emocionalmente a sus progenitores , es el que sobresale porque es el que resuelve problemas que aparecen en la familia y con el tiempo la familia da por hecho que ese hijo se hará cargo a lo que surja. es triste pero ocurre, es una situación muy común y por supuesto muy delicada, se mezclan temas emocionales, familiares y legales. El hijo cuidador puede sentir (y con toda razón) injusticia o abandono, y muchas veces se llega a resentimientos acumulados.

Cuidar a un padre o madre puede ser agotador, emocionalmente muy duro, y algo importante económicamente complicado, algunos hermanos evitan esa carga consciente o inconscientemente. Cuando un hijo no tiene empatía, a los demás hermanos se les complica porque el no sabe ni siente amor a sus padres, no se pone en el lugar del hermano que si cuida, y no estoy disculpando al que no tiene empatía, solo describo lo que sucede psicológicamente.

Definitivamente el hijo responsable que se dio a la tarea de cuidar a su padre lo hace por amor, y no por esperar algo a cambio , y así fue tu caso “ mi niña del bosque” , cuidaste a tu padre con todo tu amor y se que como siempre le diste el mejor ejemplo a tus hijos, descansa, es momento que te reconozcas como hija, como madre, como esposa y como amiga, como el gran ser humano que eres, cumpliste con tu padre hasta el último momento, fuiste una gran hija.