Viven mazatlecos una emotiva ‘Noche de Esperanza’ en el Teatro Ángela Peralta
El Centro Municipal de las Artes y el Teatro Ángela Peralta fueron sede del espectáculo multidisciplinario que rindió tributo a la memoria y la muerte a través de la danza, la música y las artes visuales
El Centro Municipal de las Artes y el Teatro Ángela Peralta se convirtieron en escenarios vivos de tradición y creatividad con el espectáculo “Noche de Esperanza”, una experiencia artística y cultural que celebró la memoria desde las más diversas expresiones del arte mazatleco.
La Alcaldesa Estrella Palacios junto al director del Instituto de Cultura, Óscar García Osuna, el cuerpo de regidores, funcionarios e invitados especiales, encabezaron el primer recorrido en el interior del recinto porteño.
El recorrido artístico, de aproximadamente 20 minutos, inició en las escaleras del CMA con la presentación de la pieza “Homenaje a un visionario irreverente”, interpretada por la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán, bajo la dirección de Xitlali Piña y Johnny Millán. Inspirada en la figura de Reed Erikson, filántropo y precursor transgénero que encontró en Mazatlán un refugio espiritual, la danza contemporánea conmovió al público por su fuerza expresiva, su humor y su libertad creativa.
Posteriormente, en el escenario del Teatro Ángela Peralta, la Compañía de Ballet del Instituto de Cultura, dirigida por la maestra Zoila Fernández Fernández, presentó la coreografía “Vida después de la muerte”, acompañada por el pianista Juan Pablo García y el violinista Víctor Alonso Osuna.
La obra, una metáfora sobre la trascendencia del alma, fusionó la elegancia del ballet con la profundidad del “Adagio de Albinoni”, generando uno de los momentos más emotivos de la noche.
El recorrido continuó en el lobby del teatro, donde el Ballet Folclórico del Instituto de Cultura, dirigido por el maestro Javier Arcadia, se unió a la Orquesta Juvenil del CMA y al Coro Ángela Peralta, guiado por la maestra María Murillo, para presentar “La danza de la devoción”.
Al ritmo del Réquiem de Mozart, los bailarines ofrecieron una poderosa fusión entre el folclor mexicano y la música clásica, que conmovió al público por su intensidad y solemnidad.
Al final, los presentes se retiraron con una pieza de pan muerto que se les entregaba a la salida del recinto.
Arte visual y homenaje a la memoria
El toque visual de la velada corrió a cargo de los alumnos de la Escuela de Artes Plásticas del CMA, coordinados por la maestra Mónica Rice, quienes transformaron los espacios del teatro, la Plazuela Machado y el Centro Municipal de las Artes con esculturas de calaveras y catrinas, flores de papel maché y ofrendas monumentales de cempasúchil, llenando de color, simbolismo y vida cada rincón del recinto cultural.
La “Noche de Esperanza” logró unir danza, música, teatro y artes visuales en un mismo homenaje a la memoria, reafirmando que el arte es el puente más luminoso entre la vida y la eternidad.