Alan Saldaña quiere internacionalizar su comedia

10 junio 2017

"El 'standupero' regiomontano afirma que está viviendo algo mágico, un sueño loco"

Félix Rodríguez

Su meta no es ser el comediante más famoso del mundo, lo que Alan Saldaña quiere es conquistar toda Latinoamérica y llevar su comedia hasta donde pueda llegar, a escenarios donde tenga que poner a prueba su talento.
Previo a su presentación en Mazatlán, el “standupero” habló de sus sueños, sus inicios en el arte urbano de la comedia, sobre este género y de si aceptaría un contrato en la televisión abierta.
“La meta, siempre se lo he dicho a mis compañeros de trabajo, no quiero ser el comediante más famoso del mundo, pero quiero llegar a presentarme en un escenario que pruebe cosas nuevas, cosas diferentes, ya sea en América Latina, Estados Unidos, en España, donde se pueda hacer comedia, quiero llegar a probar qué se siente hacer comedia para otro tipo de gente, otro tipo de vida, otro tipo de sociedad, y poder dominar ese tipo de escenarios”.
Alan aseguró que en esta profesión siempre le está apostando a las metas, las suyas son altas, pero estas tienen metas cortas, para cuando cumpla sus proyectos, tengan bases sólidas.
Al recordar sus inicios en la comedia, dijo que lo que está viviendo profesionalmente es algo mágico, un sueño loco.
Agregó que hace 20 años, cuando estudiaba en la Universidad Metropolitana, los fines de semana hacía shows para solventar su carrera.
“Fue tanto el éxito que tenía los fines de semana, que me contrataban mucho para fiestas privadas, y decidí dedicarme al 100 por ciento a esto, porque me iba mucho mejor que lo que yo percibía en un trabajo normal. Y así empezó la carrera, no lo esperaba, no esperaba que pasara esto, se han dado las cosas solas, yo creo que con esfuerzo y añadidura”.
Alan comentó que el stand up, pero sobre todo el movimiento completo de la comedia, ha crecido mucho gracias a los programas de televisión, las plataformas digitales y redes sociales, pero también a que existe mucho talento en comediantes, imitadores y personajes que están sobresaliendo.

- ¿Le queda mucho tiempo de vida a este tipo de comedia, o solo es pasajero?
Yo creo que todo es como una parábola, llega un momento en que crece, va a bajar el apoyo a como se está dando ahorita, pero yo creo que los comediantes tenemos una larga carrera, ya que esto se debe a tu creatividad. Tú mismo te pones los límites a dónde quieres llegar, tú mismo dices ‘hasta aquí, ya no quiero ser creativo’, y tú mismo dices si quieres llegar más lejos.

- Sin duda tienes un gran equipo, quién escribe los guiones, quién desarrolló todo...
No, no. La creatividad es de un servidor, tengo un gran equipo de trabajo, que es ahorita con La Diablo Squad, que hemos iniciado este proyecto, que está encabezado por Franco Escamilla, y vamos de la mano a conquistar nuevos mercados, a terminar de darnos a conocer.

El originario de Monterrey descartó aceptar algún contrato con alguna empresa de televisión abierta. Al preguntarle si este rechazo se debe a algún tipo de censura, negó que fuera por esta situación.
“No lo firmaría, no, porque soy independiente y así me ha ido muy bien. No creo que firmaría con una televisora”.

En Mazatlán lo reciben como en casa
Es su segunda vez en Mazatlán, y el “standupero” Alan Saldaña tiene una “complicidad” con el público de aquí que, aunque es de Monterrey, parece que ha vivido todo el tiempo en el puerto.
El comediante llegó a la ciudad para presentar su espectáculo, ahora sí como estelar (su primera visita fue en febrero pasado como “telonero” de Franco Escamilla) en el Centro de Convenciones, y fue recibido como un “pata salada”. Aunque el lugar no estuvo a reventar, solo faltaron unos cuantos para que no hubiera espacio para una aguja.
El regiomontano ofreció al público una rutina que hasta el más “amargado” de la noche se olvidó de su imperturbabilidad con sus ocurrencias, y no por la amenaza de Alan de “aquel que no se ría, llegaré hasta su lugar y... (se chupó un dedo, luego dos)”.
Las ocurrencias de Alan surgen de sus vivencias, pero las acompaña de cosas inimaginables, torcidas, groserías, gestos, movimientos, e incluso una tos que por momentos obligó al comediante a parar unos cuantos segundos y continuar.
El tema de la inseguridad en el puerto fue su carta de presentación, una situación que a todos indigna, pero que en los dichos del “standupero” solo provocó carcajadas de los asistentes.
“Aquí también está bien ‘gacho’... Aquí ni La Llorona quiere salir a asustar. Yo me acuerdo que antes salía La Llorona a asustar y (gritaba): ‘¡Ay mis hijos!’, la ‘levantaron’, se apaciguó. Ahora anda bien ‘cul...’, ya no sale, ya nomás pregunta ‘No han visto a los niños. Me mandan por favor a mis hijos’”, comentó.
Agregó que La Llorona, después del susto que le dieron, dice “yo estoy a ‘toda madre’ ya. Ya hasta tengo vato”.
Las aerolíneas, su sueño de hacer comedia en Estados Unidos, las “gringuitas” y las mujeres de cuerpo abundante, estas últimas su gusto, su debilidad, también formaron parte del show.
“No sé por qué me gustan mucho las gorditas... Yo nomás veo una gordita, hago una cruz en el piso y digo ‘hoy co...’. Ella necesita y yo quiero, fórmula perfecta. Si Dios no me hizo guapo, pa’ qué me pongo ma... Y ahorita está diciendo la gordita: ‘Sí, a hue..., ahorita me lo chin... yo, sí. Anda muy accesible el vato, no hay que dejarlo ir’”.
El hombre que se inició hace 20 años en el arte urbano de la comedia compartió con el público sobre su profesión, su padre, los luchadores, y el colegio católico en el que estudia su hijo. Y aquí comenzó con sus anécdotas sobre la religión y le pidió al público “valorar” esta rutina, pues se estaba jugando que al morir su alma fuera al infierno y no al Paraíso.
Y mientras continuaba con otros temas como las embarazadas y sus antojos, niños, las mujeres complicadas, su amigo imaginario, su infancia en la pobreza y la falta de atención a su esposa por culpa de su trabajo, Alan dio un “latigazo” a los meseros del lugar, que no “atendían” por estar (viendo su show) deteniendo los muros del salón del Centro de Convenciones.
“No les llamen (a los meseros)”, dijo al público. “Ahorita lo más importante es que ellos detengan los muros mientras damos el show, no vaya a ser que se muevan y se nos venga el salón encima”.
El espectáculo del que se ha presentado en el canal de paga Comedy Central también incluyó consejos a los hombres para responder con seguridad, aun teniendo a su mujer al lado, sobre los mejores “teibols” y hoteles de paso de la ciudad, cómo encender la “roja llama de la pasión” en su pareja, la confianza en el matrimonio, los restaurantes, los agentes de tránsito, sus viajes a varios estados, entre ellos el estado “de ebriedad”, el estado “vegetal”, y el “estado detenido”.
Los 95 minutos de su rutina fueron para el público un “desestrés”, una hora 35 minutos de puras carcajadas, tiempo en el que Alan incluyó sus anécdotas del café de Starbucks y la comida china, pero con diferentes finales a los que ha presentado en su canal de video en YouTube.

El telonero: Paco Maya
El encargado de abrir la presentación de Alan Saldaña fue el también “standupero” Paco Maya. Su rutina de casi 40 minutos incluyó conversaciones con su hija, el parto, mujeres en la fiesta, todos estos temas llevados relacionados con sus videojuegos y películas favoritas como "Rápidos y furiosos", "Sexto sentido", "Gladiador", "Los 10 Mandamientos" y "Transformers".
El comediante fue bien recibido por el público, quien le brindó fuertes aplausos y al que dejó “calientito” para el show estelar.