Bad Bunny celebró la riqueza y la diversidad de la cultura latina

Noroeste/Redacción
09 febrero 2026

El show del medio tiempo estuvo lleno de simbolismos y referencias a su cultura, con un sentido de pertenencia

Bad Bunny transformó el escenario del Super Bowl 2026 en un poderoso manifiesto que celebró la riqueza y diversidad de la cultura latina, en un espectáculo que ha resonado por su estilo innovador y su compromiso con la inclusión.

Desde el inicio de su actuación, de 13 minutos, Benito Antonio Martínez Ocasio, se presentó con su nombre real, y frente a millones de espectadores, presencial como los que lo siguieron en línea, dijo:

“Si hoy estoy aquí en el Super Bowl XL es porque nunca, nunca dejé de creer en mí, tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas”.

La escenografía, que aludía a la cultura caribeña, evocó un sentido de pertenencia y orgullo. Cada detalle, desde la vestimenta hasta la coreografía, fue cuidadosamente diseñado para transmitir un mensaje de unidad y resistencia.

El espectáculo inició con “Tití Me Preguntó” y una toma abierta de personas trabajando en campos de caña de azúcar, que representa una fuente económica de muchos países del caribe, incluyendo Puerto Rico.

En el recorrido, mientras cantaba, el boricua recorría cañaverales, pasó por un puesto de coco frío, un grupo de hombres mayores jugando dominó, mujeres haciéndose las uñas y un puesto de piraguas , que son los raspados puertorriqueños, donde le sirven uno y mientras, en una pantalla sobre el escenario, apareció Concho, una figura clave en el cortometraje y el álbum Debí tirar más fotos. Es un sapo concho, que en Puerto Rico está en peligro debido a especies invasoras y al rápido desarrollo que está destruyendo su hábitat.

Otro de los símbolos es la célebre casita Bad Bunny, que ha llevado a sus espectáculos, y que representa una casa tradicional, de cemento rosa, muy típica de las viviendas puertorriqueñas de mediados del siglo 20, construidas para resistir mejor los huracanes. Ahí cantó “Yo Perreo sola”, “Safaera”, “Party” y “Voy a llevarte pa’ PR”.

Al interpretar “El Apagón”, el ‘Conejo Malo’ subió a uno de los postes eléctricos. Este alude a los frecuentes cortes de luz que han afectado la isla. En esa canción, apareció cargando una gran bandera puertorriqueña, pero en lugar del azul oscuro la suya tenía un triángulo azul clarito, en referencia a la bandera original de la isla antes de la ocupación estadounidense.

Ese tono de azul fue otro de los simbolismos del espectáculo, pero quizás el más visible fue el vestido que Lady Gaga usó, y que acompañó su atuendo con una flor de maga roja, nacional de Puerto Rico.

Durante el espectáculo Bad Bunny abrazó simbólicamente a su niño interior, al entregar a un pequeño sus premios Grammy: “Para siempre en ti”.

El espectáculo del medio tiempo, incluyó una boda que fue real. No fueron actores, sino una pareja que realmente se casó durante la transmisión del evento más visto de la televisión mundial.

Reportes indicaron que la pareja había invitado a Bad Bunny a su boda, y él a su vez les devolvió la invitación al ofrecerles casarse durante su actuación en el Super Bowl. Y ellos intercambiaron votos frente al público, las cámaras, se besaron y compartieron un pastel de boda real con familia y personas cercanas.

La intervención de Ricky Martin cantando “Lo que le pasó a Hawaii”: “Quieren quitarme el río y también la playa”, señala uno de los versos, reforzando la idea de proteger identidad, comunidad y recursos ante presiones externas.

Y al final, compartió uno de los momentos más significativos y simbólicos del espectáculo, al mencionar a cada uno de los países que conforman el continente americano, que no solo es Estados Unidos, y lanzó al final un balón en el que se leía: “Juntos somos América”, para luego decir “Seguimos aquí”, mientras que en una pantalla se proyectaba la frase: “Lo único más poderoso que el odio, es el amor”.