Critica Susana Zabaleta concierto de Shakira en el Zócalo
En declaraciones recientes, la soprano expresó su preocupación por lo que ella percibe como una desconexión entre la fiesta y la realidad cotidiana, usando eventos para ignorar lo que vive el país
El Zócalo de la Ciudad de México volvió a ser el escenario de un evento masivo que paralizó la capital. El domingo 1 de marzo de 2026, la cantante colombiana Shakira ofreció un concierto gratuito ante cientos de miles de personas, como parte del cierre de su gira Las Mujeres Ya No Lloran.
Sin embargo, más allá de la fiesta y la convocatoria histórica, las declaraciones de la actriz y cantante Susana Zabaleta dieron mucho de qué hablar. En lugar de celebrar el espectáculo, Zabaleta lanzó una crítica directa: ¿Estamos usando estos eventos para ignorar la realidad que vive el país?.
Antes de abordar la polémica, es importante entender la magnitud de lo ocurrido. El concierto de Shakira en la plancha del Zócalo capitalino fue un parteaguas en términos de logística y asistencia.
De acuerdo con los primeros reportes del Gobierno de la Ciudad de México, alrededor de 400 mil personas se reunieron para corear los éxitos de la barranquillera, detalla elimparcial.com
Aunque la cifra oficial aún se está consolidando, expertos en gestión de eventos coinciden en que se trató de uno de los conciertos gratuitos más multitudinarios en la historia reciente del centro histórico.
En medio de la euforia, la voz de Susana Zabaleta surgió como una contraparte reflexiva. En declaraciones recientes, la artista expresó su preocupación por lo que ella percibe como una desconexión entre la fiesta y la realidad cotidiana.
Zabaleta fue directa al señalar que el ambiente de inseguridad en México no puede pasarse por alto. “Estamos asustados todos. Estamos muy asustados”, enfatizó, recordando los recientes incidentes en aeropuertos y espacios públicos que han incrementado la sensación de vulnerabilidad entre la población. Para ella, actuar como si no pasara nada es un error que como sociedad no deberíamos cometer.
“Es como cuando el marido te engaña y te dicen: ‘Adivina qué le compré a la gorda... su Louis Vuitton’. Póngaselo mientras yo me ando tirando a la otra”.
Con esta comparación, Zabaleta sugiere que los eventos masivos patrocinados podrían funcionar como un “regalo” simbólico que desvía la atención de la ciudadanía de problemáticas más profundas, como la violencia o la gestión gubernamental.
La crítica de la soprano no se detuvo en la logística del evento, sino que apuntó a un problema cultural más grave: la normalización de la violencia.
Zabaleta hizo un paralelismo entre el circo romano, donde el entretenimiento incluía actos de violencia extrema, y la actualidad, donde las personas pueden presenciar actos violentos (como incendios o agresiones) y reaccionar con asombro pasajero, sin dimensionar el dolor real de las víctimas.
“No podemos hacer como si no nos doliera muchísimo”, sentenció. Su mensaje es un llamado a la empatía y a la conciencia social: disfrutar de un espectáculo no debería implicar olvidar la realidad de un país que enfrenta desafíos diarios en materia de seguridad.