Emprende 'La Alondra' su último vuelo a la Orba, Guasave

Reyes Iván Camacho
27 junio 2016

"Con el fondo de las canciones que la hicieron famosa sepultan a Chayito Valdez en su pueblo de origen"

GUASAVE._ "La Alondra de Orba” emprendió su último vuelo para seguir cantando la música ranchera en el cielo.

Cobijada por el cariño de su tierra, María del Rosario Valdez Campos, conocida como Chayito Valdez, fue sepultada en el panteón de Orba, donde se dieron cita cientos de guasavenses de diversas edades que le dieron un último reconocimiento a quien pusiera en el mapa el nombre de Orba y Guasave en la década de los 70 y 80.

El cuerpo de la cantante fue levantado antes de las 8:00 horas de la funeraria donde estaba siendo velada y fue llevada al Santuario de Nuestra Señora del Rosario, en la cabecera municipal, donde el Padre Bernardo Almodóvar celebró una misa en su honor.

"Hoy queremos darle ese último adiós a nuestra hermana María del Rosario “Chayito” Valdez, muy querida en esta tierra que la vio nacer. Y queremos darle gracias al Señor por los talentos, las capacidades, esos carismas que la hicieron grande en el caminar de su vida, luchando cada día como artista y también como ser humano en su enfermedad”, dijo el Sacerdote.

Después de la misa, el cuerpo de Chayito Valdez fue trasladada a su tierra de origen, Orba, en la sindicatura de Bamoa, trayecto que fue lento y duró más de dos horas, porque por los pueblos que pasaba, como Las Crucesitas, Pueblo Viejo, Nío, Gambino y Cruz Blanca, la gente salía a despedirla a la orilla de la carretera.

A la llegada a Orba sus coterráneos la recibieron con aplausos y el féretro fue bajado de la carroza y llevado en hombros entre una valla humana hasta la iglesia, también de la Virgen del Rosario, que cuando estaba en el momento cumbre de su carrera mandó construir.

Ahí se le celebró una misa corta por parte del Padre Élmer Félix, quien destacó el talento que tuvo "La Alondra de Orba” para trascender, pero sobre todo la humildad que siempre le caracterizó.

“Su vida se vio afectada por esta prueba que enfrentó, pero en general toda su vida fue llena de felicidad, triunfante, gozoza, siempre en sus conciertos se le veía un semblante alegre, disfrutaba cada canción que ella cantaba”, expresó.

Enseguida el cuerpo de Chayito fue llevado al panteón de la comunidad y ahí la joven Itzel Rodríguez le cantó Besos y copas, la canción más emblemática de la artista guasavense, la cual fue coreada por la muchos de los ahí presentes.

A los asistentes no les importó que ya en pleno medio día los rayos del sol quemante estuvieran cayendo con toda su fuerza y aguantaron el calor hasta atestiguar que el féretro fuera colocado en la gaveta, mientras sus hijas y nietos echaran puños de tierra, antes de que una losa de concreta cubriera el ataúd, en el último adiós a una de las más grandes exponentes de música ranchera que ha dado México.