Regresa al teatro '12 hombres en pugna'

NTX
14 noviembre 2015

"Héctor Suárez, Roberto Blandón y Fernando Ciangherotti encabezan el elenco de esta puesta en escena"

MÉXICO (NTX)._ Un crimen, 12 jurados, una duda razonable y un veredicto se hicieron presentes en el estreno de 12 hombres en pugna, cuyo elenco fue ovacionado de pie al finalizar la función.
Héctor Suárez, Fernando Becerril, Roberto Blandón, Fernando Ciangherotti, Gustavo Rojo, Darío T. Pie, Roberto Sosa, Carlos de la Mota, Juan Ignacio Aranda, Roberto Ballesteros, Darío Ripoll y Pedro Sicard engalanaron el escenario del Foro Cultural Chapultepec.
En la interpretación de la obra de Reginald Rose, los citados histriones, con la participación especial de Felipe Macías, como el Guardia de seguridad y de Damián Alcázar con la voz en off, impartieron cátedra de actuación y lograron mantener atentos a los espectadores en las casi dos horas de duración.
Ignacio López Tarso, Luis Gimeno, Rebecca Jones, Eugenio Cobo, Carlos Ignacio, Salvador Zerboni, Mariana Seoane, María Rojo, Arcelia Ramírez, Ana Patricia Rojo, Rossana Nájera y Rogelio Guerra estuvieron presentes en el estreno y valoraron el esfuerzo de los artistas dirigidos por José Solé, bajo la producción de Jorge Ortiz de Pinedo y su hijo Pedro.
A diferencia de la puesta en escena anterior, que los mismos productores montaron hace cinco años, esta vez la obra se desarrolla con más agilidad y ritmo.
Los jurados discuten, se agraden y casi llegan a los golpes. Entran al baño y se observa lo que hacen y comentan al interior debido a que éste gira hacia la sala.
La historia se desarrolla en 1957, en una tarde de verano, dentro de una sala de jurados en la Corte de Justicia de la ciudad de Nueva York.
Basada en la película Doce hombres sin piedad (12 angry men), trata sobre la pena de muerte, pues un jurado popular, compuesto por una docena de personas, tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a un joven de 16 años acusado de asesinar a su padre.
En principio, 11 de ellos se inclinan por llevarlo a la silla eléctrica, pero uno discrepa y propone analizar el caso. Justo en ese momento se desencadena la pelea cuando la mayoría debe atender otros compromisos y desea dar el veredicto lo más pronto posible para irse.
"Esta obra nunca perderá vigencia, porque habla de las pasiones humanas, de cómo el ser humano se puede equivocar y cometer errores, de cómo juzga mal, bien o regular simplemente por su manera de pensar", comentó Suárez.
El actor, uno de los más aplaudidos y quien en diversas ocasiones provoca la risa de los espectadores, consideró que la puesta actual es más visceral y más apegada a las reacciones del mexicano.