Tras 10 años de matrimonio, J Balvin y su esposa Valentina se separan

Noroeste Redacción
17 septiembre 2026

A través de sus stories de Instagram, Valentina Ferrer anunció la ruptura

La separación de J Balvin y Valentina Ferrer puso nuevamente los reflectores sobre la modelo argentina, pero su historia va mucho más allá de su relación con el cantante colombiano. Después de casi una década juntos y un hijo en común, la pareja confirmó que decidió tomar caminos separados.

A través de sus stories de Instagram, Valentina Ferrer anunció la ruptura. En su mensaje, explicó que ambos habían decidido seguir caminos distintos después de compartir “tantos años y momentos importantes”, y aseguró que la decisión fue tomada desde el amor, el respeto y pensando en el bienestar de su familia.

La noticia marca el cierre de una etapa importante en su vida, pero también abre la oportunidad para conocer a la mujer que ha construido una carrera propia, señala quien.com

Valentina Ferrer nació en Córdoba, Argentina, y desde joven mostró interés por el modelaje. En 2014 fue coronada Miss Argentina y al año siguiente representó a su país en Miss Universo, donde consiguió colocarse entre las 10 finalistas. Su participación en el certamen le abrió las puertas del modelaje internacional y posteriormente firmó con Wilhelmina Models.

A partir de entonces, Valentina Ferrer construyó una trayectoria vinculada con la moda y trabajó con firmas como Ralph Lauren y Nike, además de participar en campañas, portadas y pasarelas internacionales.

Pero el modelaje no fue su única apuesta profesional. En 2019 se convirtió en cofundadora de Kapowder, una empresa enfocada en bienestar y autocuidado, con la que amplió su perfil como empresaria.

Una de las facetas que suele quedar en segundo plano cuando se habla de Ferrer es su trabajo filantrópico. Desde hace varios años colabora con Glasswing International, organización con la que participa en programas dirigidos a jóvenes en Nueva York.

En 2024, Quién entrevistó a Ferrer con motivo del reconocimiento que recibiría de la fundación por su compromiso con jóvenes migrantes. En aquella conversación contó que su interés por el voluntariado comenzó desde niña, cuando en Argentina colaboraba en refugios para mujeres víctimas de violencia y madres solteras.

Ya en Nueva York, explicó que se involucró con Glasswing porque podía identificarse con algunos de los retos que enfrentan los jóvenes migrantes: adaptarse a otro país, aprender un idioma y estar lejos de la familia.

La propia Ferrer ha contado que su camino profesional tampoco fue sencillo. Antes de consolidarse como modelo internacional, trabajó vendiendo frutas, haciendo tortas y como entrenadora personal.