Anspac, un apostolado para descubrir el valor de cada persona
En su primer año como presidenta de Anspac Mazatlán, Ana María Urrea de Valadés destaca el crecimiento de la agrupación, el trabajo de sus colaboradoras y los nuevos retos para el ciclo que comienza, entre ellos llegar a más escuelas, empresas y comunidades
Para Ana María Urrea de Valadés, estar al frente de Anspac Mazatlán ha significado un año de aprendizaje, servicio y descubrimientos personales.
Aunque desde los inicios de la agrupación ha participado como animadora, coordinadora y miembro de la mesa directiva, asumir la presidencia le permitió conocer desde otra perspectiva la responsabilidad de dirigir este apostolado.
“Ha sido un año de mucho aprendizaje, yo siempre había cooperado con Anspac, pero nunca había estado directamente en la dirección, no sabía todo el trabajo y todas las responsabilidades que implica”, comparte.
A un año de asumir el cargo, asegura que la experiencia ha sido gratificante, especialmente por los frutos que ha observado en las mujeres que participan en los programas de superación personal.
Uno de los momentos que más la conmueven, reconoce, son las graduaciones, cuando las participantes se acercan para agradecerle por lo aprendido.
“Te dicen ‘Gracias por cambiarme la vida’ o ‘Gracias por abrirme los ojos a la vida’, yo soy bien llorona y se me ruedan las lágrimas”, expresa entre risas.
Aclara que Anspac no pretende cambiar la vida de las personas, sino ayudarlas a descubrir su propio valor, fortalecer su autoestima y reconocer las capacidades que muchas veces no saben que poseen.
Recuerda que algunas de las mujeres que participan provienen de comunidades donde han tenido pocas oportunidades de preparación y, en ocasiones, nunca han escuchado que son inteligentes, valiosas o merecedoras de sentirse amadas.
“Muchas no han terminado ni la primaria y nunca nadie les ha dicho que son inteligentes, que tienen derecho a sentirse amadas y que, número uno, el Señor las ama como son”, señala.
Un año de crecimiento
La señora Coco, como cariñosamente es conocida, quien además fue una de las fundadoras de Anspac en Mazatlán, recuerda los primeros años de la agrupación, cuando las animadoras recorrían las colonias tocando puertas para invitar a las mujeres a participar.
Las clases se impartían con cartulinas y rotafolios hechos a mano, hoy, explica, muchas de las unidades cuentan con salones, proyectores y aire acondicionado, aunque algunas continúan trabajando en espacios sencillos.
Durante su primer año al frente, uno de los principales logros ha sido el crecimiento de las unidades, particularmente en comunidades, parroquias y centros comunitarios.
Actualmente Anspac Mazatlán cuenta con alrededor de 80 animadoras y atiende a cientos de mujeres y jóvenes mediante sus distintos programas.
Sin embargo, uno de los retos que encontró fue la dificultad para conseguir donativos de empresas, debido a la situación económica que atraviesa Sinaloa.
“Eso nos ha costado un poquito de trabajo porque las empresas han tenido que recortar sus presupuestos, pero sí nos han abierto las puertas y queremos llegar a más”, comenta.
Para la presidenta, ampliar la presencia de Anspac en las empresas también representa una oportunidad para fortalecer las relaciones laborales, fomentar el respeto y el trabajo en equipo, además de brindar herramientas para organizar las finanzas familiares, mejorar la comunicación con los hijos y desarrollar valores como la humildad, honradez y responsabilidad.
Más escuelas, el siguiente objetivo
Para el segundo año de su gestión, Urrea de Valadés tiene claro hacia dónde quiere llevar a la agrupación: las escuelas.
Su objetivo es acercar el programa a niños desde cuarto año de primaria para fomentar desde temprana edad valores universales como el respeto, la honradez, la puntualidad, la humildad y la responsabilidad.
“Me interesa mucho llegar a más escuelas, los niños tienen que empezar desde pequeños con los valores”, afirma.
También espera incrementar el número de animadoras y de personas beneficiadas, así como continuar buscando empresas, parroquias y comunidades interesadas en incorporar los programas de Anspac.
Para ella, Anspac no es un club social ni una organización dedicada únicamente a la oración.
“Anspac es una institución dedicada a mejorar a los demás, a compartir con los demás los dones que el Señor nos ha regalado”, destaca.
Después de un año en la presidencia, reconoce que también ella ha cambiado.
“Encontré nuevas amigas, un despertar en mí, porque no sabía que era capaz de hacer tantas cosas. Encontré un respeto por mí misma y por el trabajo de mis compañeras. Encontré la alegría de poder servir”.
Comienza un nuevo ciclo
El nuevo ciclo de actividades de Anspac Mazatlán comenzará con una serie de miniseminarios dirigidos principalmente a las animadoras, aunque también podrán participar personas interesadas en conocer el programa, con cupo limitado.
El primero será impartido por Adriana Rendón Cantú, gerente de Capital Humano de PINSA, con el tema “La empatía que transforma: bienestar, talento y valor”.
Posteriormente, Guillermina García, directora editorial de Noroeste, abordará el tema “Aprender para enseñar”, enfocado en conocer mejor qué es Anspac, su misión y las herramientas que ofrece a quienes desean integrarse como animadoras.
Urrea de Valadés explica que no es necesario ser maestra ni tener experiencia frente a un grupo para participar, Anspac, dijo, busca que cada integrante descubra sus propios talentos y encuentre la manera de compartirlos.
“Todos tenemos talentos, unos más y otros menos. Todo vale, todo cuenta”, afirma.
Para este nuevo ciclo, el lema será “Cumplir nuestro trabajo diario con responsabilidad”, bajo la idea de que el esfuerzo y la dedicación contribuyen al bienestar de la familia y de la comunidad.
“Amarnos, amar a nuestra familia y amar a la comunidad. Amarte y servir”, resume.
A Coco Urrea de Valadés todavía le queda un año al frente de Anspac Mazatlán y, lejos de pensar que el trabajo está terminado, considera que aún hay mucho por hacer.
“Me gustaría tener más animadoras y más personas a las que podamos ayudar, a las que podamos mejorar. Eso es lo más importante”, expresa.
Su invitación es abierta, e invita a que las damas y jóvenes se acercan, que conozcan el programa y descubran qué puede aportar cada persona.
“Las puertas están abiertas para todos los que quieran mejorar y mejorar su comunidad”, dijo.
Miniseminario
Miércoles 26 de agosto
Seminario de Motivación de Anspac Mazatlán
Impartido por Adriana de la Luz, gerente capital humano Pinsa
Horario: 9:45 horas
Lugar: Salón de Canaco Mazatlán, ubicado en avenida Miguel Alemán.
Jueves 27 de agosto
Seminario de Motivación de Anspac Mazatlán
Impartido por Guillermina García, directora editorial de Noroeste
Horario: 9:45 horas
Lugar: Salón de Canaco Mazatlán, ubicado en avenida Miguel Alemán.