El Papa nos convoca a un proceso sinodal

Presbítero Amador Campos Serrano
20 octubre 2021

Comunión, Participación y Misión, los ejes centrales en el desarrollo del sínodo convocado por el Papa Francisco I, en el cual exhorta a buscar resultados prácticos, evitando quedarse en la eterioridad de un intelectualismo capaz de elaborar definiciones cultas, pero quedándose en lo abstracto sobre los problemas reales de la Iglesia.

Recalca, el Papa, la Comunión y la Misión, como expresiones de la teología eclesial, señalando la naturaleza de la Iglesia, pero el Papa subraya, también, que sin la participación se cae en una serie de discursos, desembocando en solo intenciones piadosas.

El termino sínodo es usado en la en la Iglesia católica y en otras confesiones cristianas, su origen etimológico viene del griego Synodos que significa caminar juntos, está compuesto del prefijo Syn, traducido como con o junto a y de odos un equivalente a ruta o camino,

El sínodo, al cual ha convocado el Papa Francisco I, quiere ser una invitación a realizar, de una manera irrenunciable, a una reflexión, involucrando a la Iglesia en su totalidad, dando inicio el sábado 9 de octubre, para culminar en octubre del año 2023.

Haciendo énfasis en la comunión y la fraternidad como una experiencia del sentido iglesia se convoca a vivir la unidad bajo la moción del Espíritu Santo, tal como sucedió en el día de Pentecostés.

Aun cuando el Papa reconoce que se ha avanzado en cuanto a la participación de los fieles, sin embargo, no deja de haber resistencia, todavía palpable, por ello advierte de algunos riesgos que se pueden hacer presentes, como son; el formulismo, el intelectualismo y el inmovilismo.

El primer riesgo, señalado como el formulismo, sería la tendencia a construir una fachada doctrinal, bien estructurada, pero a la cual nadie sería capaz de penetrar,

El segundo riesgo, consistente en el intelectualismo sería la tendencia a alejarse de la realidad del Pueblo de Dios, con conceptos precisos, pero alejados de la vida concreta de las comunidades dispersa por el mundo.

El tercero es el riesgo del inmovilismo, calificado por el Papa como un veneno para la Iglesia, el cual consiste en no cambiar porque las cosas siempre han sido así, lo cual lleva a adoptar soluciones viejas para problemas nuevos.

Con todo esto, el presente sínodo deberá consistir a involucrar a toda la Iglesia de una manera encarnada y apasionada, cuyo resultado finalmente será la comunión y la participación de todos y cada uno de los miembros del Pueblo de Dios, en el cumplimiento de la misión dejada por su Divino Redentor.