Adolfo Del Cueto Aramburu advierte sobre los nuevos focos amarillos que preocupan a inversionistas “Los mercados están leyendo mal las señales”
El co-fundador de Bulltick Adolfo del Cueto asegura que el verdadero riesgo para los mercados ya no está en el ruido geopolítico, sino en los cambios estructurales que están redefiniendo la economía global. Empleo, inteligencia artificial, crédito privado y tasas de interés forman parte del nuevo tablero financiero que inversionistas deben entender.
Mientras los mercados internacionales reaccionan día a día a los titulares sobre tensiones geopolíticas y conflictos en Medio Oriente, Adolfo Del Cueto considera que la conversación financiera más importante está ocurriendo en otro lugar.
“El problema es que los inversionistas siguen viendo el mercado con la lógica del ciclo pasado”, afirma el especialista de Bulltick en entrevista. “Hoy las señales cambiaron, los indicadores se comportan distinto y muchos siguen reaccionando al ruido en lugar de enfocarse en el tablero real”.
Para Del Cueto, la narrativa dominante sobre conflictos como el de Irán ha generado una distracción colectiva que impide ver transformaciones mucho más profundas dentro de la economía global. El verdadero desafío, explica, está en interpretar correctamente los nuevos “focos amarillos” que comienzan a aparecer en distintos sectores financieros.
Lejos de proyectar un escenario catastrófico, el análisis apunta a un cambio estructural de reglas: una economía más compleja, más tecnológica y menos predecible bajo los modelos tradicionales.
Uno de los principales errores de interpretación, según Del Cueto, está en la lectura de los datos de empleo.
Durante décadas, el mercado laboral funcionó como un indicador relativamente sencillo: empleo fuerte equivalía a crecimiento económico saludable; desempleo elevado, a desaceleración o recesión. Sin embargo, ese equilibrio comenzó a romperse.
“Hoy un dato fuerte de empleo puede ser una buena noticia para la economía real, pero al mismo tiempo una mala noticia para los mercados”, explica.
La razón es que un mercado laboral extremadamente resistente mantiene presión sobre salarios y costos operativos, dificultando que la inflación regrese rápidamente a los objetivos de los bancos centrales.
En otras palabras, mientras más sólido permanezca el empleo, más complicado será justificar recortes agresivos de tasas de interés.
“El empleo dejó de ser un indicador simple de crecimiento; ahora también es una señal de persistencia inflacionaria”, señala el experto de Bulltick.
Además, factores estructurales como cambios demográficos, automatización y nuevas dinámicas laborales han alterado las relaciones históricas entre desempleo, inflación y política monetaria.
Eso obliga a inversionistas y empresas a replantear modelos que durante años parecían incuestionables.
Otro de los grandes cambios estructurales identificados por Del Cueto es el papel de la inteligencia artificial dentro de la economía global.
Lo que hace apenas unos años parecía una tendencia especulativa vinculada exclusivamente a compañías tecnológicas hoy comienza a consolidarse como un factor central de productividad y competitividad.
“La inteligencia artificial ya no es solamente una historia de mercado; es una herramienta que está redefiniendo márgenes, costos y eficiencia operativa”, afirma.
Desde la perspectiva de Bulltick, la IA se convirtió en uno de los principales motores de crecimiento estructural en un entorno marcado por mayores costos laborales, fragmentación comercial y desglobalización.
Las compañías capaces de integrar inteligencia artificial de manera eficiente podrían aumentar productividad sin necesidad de elevar proporcionalmente sus costos de infraestructura física.
Eso tiene implicaciones directas sobre valuaciones, márgenes operativos y generación futura de flujo de efectivo.
“Hoy la adopción tecnológica no es opcional. Se volvió una métrica de supervivencia competitiva”, sostiene Del Cueto.
El reto para los inversionistas, agrega, consiste en distinguir qué empresas realmente están incorporando capacidades transformacionales y cuáles simplemente se benefician temporalmente de la narrativa del mercado.
Uno de los puntos más relevantes del análisis de Bulltick gira alrededor de la evolución de la política monetaria.
Durante meses, gran parte del mercado apostó por un regreso acelerado a tasas bajas. Sin embargo, Del Cueto considera que muchos inversionistas continúan subestimando la profundidad del cambio estructural actual.
“La expectativa de volver rápidamente al dinero barato probablemente fue el mayor error de interpretación del mercado”, afirma.
El especialista explica que el entorno actual ya no responde a una lógica de emergencia económica, sino a un proceso de normalización financiera después de años extraordinarios de liquidez.
En ciclos anteriores, los recortes de tasas eran vistos como respuestas inmediatas ante una recesión inminente. Hoy, el panorama es diferente.
“La nueva lógica es entender los recortes no como rescates, sino como ajustes graduales hacia un equilibrio estructural”, explica.
Esto implica que las tasas podrían mantenerse elevadas durante más tiempo, incluso sin una crisis económica severa.
Para consumidores, empresas e inversionistas, el mensaje es claro: el costo del capital volvió a ser un factor determinante en la toma de decisiones.
Dentro de los llamados “focos amarillos”, Del Cueto identifica uno que genera creciente atención entre estrategas financieros: el rápido crecimiento del crédito privado.
Con estándares más restrictivos en la banca tradicional, una parte importante del financiamiento corporativo migró hacia estructuras paralelas menos reguladas, conocidas comúnmente como “shadow banking”.
Aunque este mercado ha permitido mantener flujo de capital hacia empresas y proyectos, también introduce riesgos adicionales de transparencia y liquidez.
“El crédito privado está creciendo a una velocidad que merece mucha vigilancia”, advierte.
El principal problema, explica, es que muchos de estos activos no cuentan con valuaciones transparentes ni con la misma supervisión regulatoria que el sistema bancario tradicional.
En escenarios donde las tasas permanecen elevadas y el refinanciamiento se encarece, ciertas estructuras podrían enfrentar tensiones importantes.
“No necesariamente hablamos de una crisis inminente, pero sí de un espacio donde el mercado podría estar subestimando riesgos”, agrega.
Otro tema que domina las conversaciones entre inversionistas institucionales es el nivel actual de las valuaciones bursátiles.
A simple vista, muchos activos parecen operar por encima de referencias históricas tradicionales. Sin embargo, Del Cueto considera que el análisis debe incorporar la transformación estructural de la economía digital.
“Las métricas históricas ya no cuentan toda la historia”, explica.
La expansión tecnológica, el crecimiento asociado a inteligencia artificial y los nuevos modelos de productividad justifican parte de las valuaciones actuales, aunque no todas.
El verdadero reto consiste en separar empresas con crecimiento sostenible de aquellas impulsadas únicamente por exceso de liquidez o entusiasmo especulativo.
“El mercado está premiando productividad futura, no solamente resultados presentes”, sostiene.
Pese al protagonismo mediático de las tensiones internacionales, Del Cueto insiste en que los inversionistas sofisticados deben evitar caer en el “sesgo de disponibilidad”: la tendencia a sobrevalorar el evento más visible o reciente.
“El conflicto con Irán domina titulares, pero no necesariamente define el rumbo estructural de los mercados”, explica.
Desde la perspectiva de Bulltick, el foco debe colocarse sobre variables más profundas: productividad, política monetaria, eficiencia tecnológica, calidad crediticia y sostenibilidad de valuaciones.
La conclusión del análisis no apunta hacia un escenario pesimista, sino hacia un mercado mucho más selectivo y exigente.
“El inversionista que siga utilizando únicamente las reglas del pasado corre el riesgo de interpretar mal las señales”, concluye Del Cueto. “Hoy el éxito depende de entender cómo cambió la lógica del mercado y cuáles son los nuevos motores reales de crecimiento”.