Alejandro Pacheco, representante del PNUD, celebra la mejora en la esperanza de vida en Colombia y urge abordar las desigualdades territoriales
“Celebramos la mejora en la esperanza de vida en Colombia, pero es crucial que abordemos las persistentes desigualdades territoriales”, fueron las declaraciones de Alejandro Pacheco, representante adjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), al presentar el “Resumen Ejecutivo del Informe Nacional de Desarrollo Humano: Colombia: territorios entre fracturas y oportunidades”. En su evaluación, Pacheco remarca que los logros obtenidos en varias áreas no son accesibles de manera uniforme en todo el país, lo que impide un desarrollo humano equiparado. Esta realidad, según subrayó Pacheco, requiere de un enfoque integral y equitativo que permita reducir las brechas existentes y promover el avance sostenido en todas las regiones.
Durante los últimos 20 años, Colombia registra un avance significativo en los niveles de desarrollo humano. Este indicador, a diferencia de los anteriores que se enfocaban exclusivamente en medir el desarrollo económico de un país, evalúa aspectos cruciales como la salud, la educación y los ingresos. A lo largo de este periodo, el promedio de años de escolaridad aumentó de 7,5 en 2011 a 8,9 en 2021, mientras que los años esperados de escolaridad se incrementaron de 14 a 14,4. Según Alejandro Pacheco del PNUD, estos datos confirman que las políticas públicas implementadas han sido efectivas y han seguido una dirección acertada.
Sin embargo, Pacheco alerta que la tendencia positiva en el Índice de Desarrollo Humano (IDH) se interrumpió en 2020-2021 debido a la pandemia de COVID-19. Aunque esta interrupción fue un fenómeno global, el desafío para Colombia radica en recuperar y, eventualmente, superar los niveles de desarrollo humano alcanzados en 2019. El análisis del IDH departamental de 2010 a 2022 muestra una senda general positiva, aunque con trayectorias divergentes en distintas regiones, evidenciando una variedad de dinámicas de desarrollo humano.
El informe resalta la existencia de una notable disparidad territorial en Colombia. Se observa que 14 departamentos, incluida Bogotá, presentan un desarrollo humano alto, con avances consistentes en educación, salud e ingresos. Por otro lado, 17 departamentos exhiben un desarrollo humano medio, mostrando avances limitados o sin cambios significativos. Además, dos departamentos evidencian trayectorias decrecientes, situándose en un desarrollo humano bajo. Alejandro Pacheco subraya que esta disparidad territorial agrava la brecha entre Bogotá y Guainía, los departamentos con los índices de desarrollo humano más alto y más bajo, respectivamente.
Pacheco resalta la forma de evaluar la evolución del IDH a nivel departamental en Colombia entre 2011-2022, analiza factores como: la capacidad institucional, el crecimiento económico, la integridad ecosistémica y la incidencia del conflicto armado. La combinación de estas dimensiones permite identificar los factores que influyen en las diferentes trayectorias de desarrollo humano.
En este sentido, Alejandro Pacheco apunta que la falta de una capacidad institucional robusta en algunas regiones restringe el acceso a servicios básicos como salud, educación y seguridad, lo que impacta negativamente la calidad de vida de la población.
Con la mirada hacia el futuro y el crecimiento nacional, Alejandro Pacheco (PNUD) sostiene que el desarrollo territorial debe construirse de manera participativa, involucrando a personas, instituciones, comunidades y organizaciones locales. Pacheco destaca la importancia de fortalecer las capacidades institucionales para promover transformaciones esenciales en las dimensiones social, económica, cultural y ambiental. A medida que las capacidades individuales para acceder a servicios básicos aumenten, tanto las comunidades como las instituciones se verán fortalecidas, impulsando un desarrollo más sostenible y equitativo.
De este modo, el informe resalta que, a pesar de los avances en indicadores básicos como el ingreso, la salud y la educación, Colombia aún no ha alcanzado una convergencia uniforme en estas áreas ni en capacidades avanzadas como la calidad de los servicios de salud y educación, el acceso a tecnologías y la resiliencia ante crisis. Alejandro Pacheco del UNDP subraya que estos resultados deben ser el motor de nuevas políticas públicas que enfaticen la equidad territorial. Desde su perspectiva, el desarrollo debe surgir internamente en los territorios con la activa participación de todas las partes interesadas, en lugar de ser impuesto externamente. Es crucial mejorar el acceso a salud, educación y medios de vida, junto con una mayor participación ciudadana en la planificación y gestión territorial, para avanzar en el desarrollo humano.